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jueves, 11 de febrero de 2016

El éxito es quimera, ruido, humo y vanidades

"The banquet in the pine forest"
("El banquete en el pinar")
(1483)
Sandro Botticelli
(Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi)
(Florencia, 1445 - 1510)
(Museo del Prado en Madrid)
 
CIERTA POSTERIDAD LITERARIA
 
El glamour de Villaespesa fue una breve nota
a pie de página, casi un siglo después de muerto,
en la edición de un libro de Lucano. El éxito
de David Foster Wallace consistió en lotes de obras
 
agrupadas sin vender en donde vivía a solas.
La fama de un cantante joven o un actor tierno
es la de niños prodigio a quienes sacan dinero
los que se aprovechan de su talento y lo explotan.
 
 
David Foster Wallace
(Ithaca, Nueva York, 1962 - 2008, Claremont, California)
 
Gran parte del público lector equivale al cero
resultante de libros que no se leen, se compran
para un cumpleaños o un regalo navideño.
 
Muchos supuestos escritores el carro lo colocan
delante de los bueyes al buscar reconocimiento
en vez de leer sobre todo aquello que ignoran.
 
(Poema escrito por Andrés González Déniz)
 
 
"The tavern scene"
("La escena de la taberna")
(1732 - 1735)
William Hogarth
(Londres, 1697 - 1764)

jueves, 30 de mayo de 2013

El modus operandi de los premios literarios

Javier Rafael Moro Lapierre
(Madrid, 1955)
"Premio Planeta 2011" por su novela "El imperio eres tú"
 
SORPRESAS Y DUDAS
DE LA VIDA LITERARIA
 
"Los premios: ¿Cómo se dan? ¿Se dan de antemano?"
 
"¿Cómo se pueden leer miles de originales, cuánto pagan las editoriales a los lectores encargados de ese escaneo, cuánto tiempo tendrían que emplear esos profesionales de la lectura literaria para expresar con solvencia un veredicto que a su vez sirva a los jurados finales? ¿En qué página consideran que ya no es necesario seguir leyendo para emitir un juicio razonablemente fundado?"
 
 
 
"¿Cuántos originales quedan prácticamente sin leer? ¿Qué papel juegan, en la sombra de la selección, las agentes literarias , que cada vez con más ahínco, y con más aplomo, celebran el triunfo de su patrocinado o de su patrocinada casi al tiempo que se hace público el fallo? ¿Cuántos libros no serán premiados porque existe un compromiso formal para que la sustancia del contrato sea mejor en función de un premio?"
 
(Texto firmado bajo el pseudónimo de Gregorio Swan que publicó la revista "Qué leer" en su número 186 correspondiente al mes de abril de 2013)
 
Portada dedicada al escritor más prolífico de nuestro idioma,
con más de 400 libros publicados, el hiperactivo
Jordi Sierra i Fabra
(Barcelona, 1947)

miércoles, 1 de mayo de 2013

La vejez tal como la comprendemos los viejos


AQUELLOS DÍAS AFRUTADOS

Al final, la vida de un hombre se reduce a amontonar los recuerdos y tener a mano el teléfono de las ambulancias. El resto son ilusiones pasajeras, planes que no cuajaron y la suerte inmensa de hacer tres comidas al día. Uno se hace mayor y comprende que cada mañana al despertar le espera otro esfuerzo fuera de su alcance, un café que destruye la leche y ese periódico local en el que en cualquier momento será noticia su propio cierre. Hay que rendirse a la evidencia y seguir adelante como se pueda, conscientes de que las posibilidades de que surja una buena noticia no son en absoluto mayores que las de encontrar sangre en las heces.
  
Playa de Las Alcaravaneras y piscinas del club Metropole
en Las Palmas de Gran Canaria a principios de los 60
 
 En la vida de un hombre llega un momento en el que se da cuenta de que aquellas cosas que aún le tolera la conciencia ya no se las permite el cuerpo y que hasta podría ocurrir que –por extenuación, por rutina o por desidia– le sobrevenga un bostezo en la mitad de un beso, como recuerdo que le ocurrió a una amiga mía que cumplidos los cincuenta años descubrió que en su declive emocional se daban juntos la resignación y la esperanza, la ganas de leer y la presbicia, y que en el momento de mayor placer sexual se le mezclaban el orgasmo y la llorera.
 
Grace Patricia Kelly
(Filadelfia, 1929 - Mónaco, 1982)
 
Una madrugada de copas le dije: «No hagas planes y vive cada instante. Los días del ansia de comer dejarán paso a los días en los que habremos de conformarnos con la suerte de no vomitar. No hay otra manera de entender la vida, amiga. Nos quedará el recuerdo de cuando en Navidad nos sentábamos lejos de la cabecera de la mesa, de aquellos días dominicales y afrutados en los que había playas a las que ni siquiera había llegado aún la geografía, aquel tiempo indulgente y bautismal en el que incluso la muerte se perdía camino del cementerio».
 
(Artículo de opinión escrito por José Luis Alvite y publicado
en el periódico “La Razón” el domingo 28 de abril de 2013)
  
José Luis Alvite
(Cambados, Pontevedra, 1949)
Un escritor de profundo calado literario

sábado, 18 de agosto de 2012

Del engreimiento y la futilidad de los escritores


ALIENTO LITERARIO

A su maldita vanidad le deben algunos escritores la pretensión intelectual de considerar que podrían cambiar la sociedad con el contenido de sus obras. Tendrían que recapacitar y darse cuenta de que el mundo sólo lo cambian el dinero, los seísmos y las guerras. A veces puede uno conseguir un texto sensible, ideal para que una mujer le abra sus brazos, pero la verdad es que la experiencia me dice que incluso para esas conquistas la pluma es menos determinante que el bolsillo. La verdad es que mi aspiración desde que escribo no ha sido otra que la de conseguir con mi trabajo el dinero que podría necesitar para pagar los servicios de la preciosa e iletrada chica del burdel. Jamás he creído en la fuerza social de la literatura, ni en su capacidad para modificar siquiera algunos rasgos elementales del pensamiento de los hombres.


"Joven decadente"
(París, 1899)
(Óleo sobre lienzo expuesto en el museo del monasterio de Montserrat)
Ramón Casas i Carbó
(Barcelona, 1866 - 1932)


Conocí a un viejo y prestigioso profesor de Literatura que era muy escéptico al respeto y estaba seguro de que el esfuerzo de pensar a lo que conduce sobre todo es a romper la ropa por los codos. A eso, sí, y también a disfrutar de las vacaciones sin el menor entusiasmo recreativo y con cierta desgana existencial. Pensando en impresionarla, en una ocasión le hablé a una fulana de Sófocles, de Eurípides y de Schopenhauer. Al cabo de un rato de silencio, me interrumpió y aclaró las cosas: «Eres un buen tipo, pero, ¿sabes?, creo que serías más feliz si no salieses con gente tan mayor». Me quedó entonces claro que en el mundo en el que me apetecía vivir, la erudición me abriría menos puertas que la experiencia. Yo sólo aspiro a que mis lectores disfruten con lo que hago. No pretendo influir en nadie. Siempre supe que la literatura sirve sobre todo para desarrollar culo de taxista.

(Artículo de opinión escrito por José Luis Alvite y publicado
en el periódico "La Razón" el lunes 13 de agosto de 2012)


José Luis Alvite
(Cambados, 1949)

jueves, 24 de mayo de 2012

El escritor que juega con las paradojas de la vida

Juan José Millás
(Valencia, 1946)

FINGÍ NO ESCUCHAR

En la mesa de al lado, un hombre discutía con una mujer:
-Yo -le dijo- he procurado ser como un padre para mi hija.
-Eso -respondió ella- es como si yo dijera que he procurado ser como una esposa para ti.
-¿Y no lo has logrado?
-He sido una esposa, no como una esposa.
Entonces llegó el camarero y bajaron la voz. Pedí mi gin tonic y me hundí en profundas reflexiones. Lo de profundas reflexiones es un decir, eran más bien superficiales, en el caso de que uno pudiera hundirse en la superficie, que creo que no. Para hundirte físicamente necesitas por lo menos una hondura de dos metros. Para hundirte anímicamente, en cambio, basta con que te hayas levantado con el día torcido. Yo estaba hundido anímicamente porque pensaba que toda la vida era un "como si". Vivimos como si no fuéramos a morir nunca. Comemos como si fuera la última vez. Amamos a nuestros hijos como si fuéramos sus padres, a nuestra esposa como si fuera nuestra esposa y a nuestras novelas como si las hubiésemos escrito nosotros.




El tipo de la mesa de al lado había dicho, queriendo o no, una verdad honda, una verdad oscura, una verdad pegajosa en cuyo unto había quedado atrapado yo como una mosca en una trampa de goma. Mis manos, por fortuna, continuaban libres y con una de ellas, la derecha, me llevaba el gin tonic de vez en cuando a la boca. Me tomaba el gin tonic como si fuera un gin tonic y no una simple porción de ginebra con tónica. Quiero decir que lo ingería como si se tratara de una bebida mítica, como la bebida fabulosa en la que lo hemos convertido.
-Todo en mi vida -decía ahora el hombre de la mesa de al lado- ha sido una representación.
-¿En qué sentido? -preguntó ella.
-En el de que no me creía nada. He vivido como si estuviera vivo.
-¿Y no lo estás?
-Claro que no. Lo malo es que también morí como si muriera.
La conversación comenzó a darme miedo, de modo que hice como que no la estaba escuchando.

(Artículo de opinión escrito por Juan José Millás y publicado
en el periódico "La Provincia" el jueves 24 de mayo de 2012)


Juan José Millás es un animal literario, un escritor
que encarna por sí mismo la literatura en estado puro

domingo, 29 de abril de 2012

Una novelista interesante, curtida y solvente

Clara Sánchez
(Guadalajara, 1955)


"Hay diversas capas de engaño. Las hay muy sutiles, como el de las personas en que confías. El mundo está lleno de depredadores, y eso nos inclina hacia la desconfianza"

"La gente que es mala no lo parece, porque si no, podríamos protegernos de ellos"

"Creo que somos lo que vivimos de niños"

"Para mí lo interior es anterior a todo"


En esta obra Clara Sánchez aborda la insustancialidad con la que vive un joven adolescente en medio de un caos familiar, moderno y urbano, por culpa de su inmadurez


"Nos engañan constantemente y por todas partes"

"La vida es una farsa a la que sigo buscando explicación"

"El ciudadano se ha dado cuenta de que hay mucha gentuza con falta de escrúpulos que maneja su vida"

"No es lo mismo adoptar legalmente un niño que comprarlo. Las implicaciones morales son muy distintas. El que compra y vende, trafica con seres humanos"

(Citas tomadas de una entrevista realizada por Antonio G. Iturbe a la escritora Clara Sánchez en la revista "Qué leer" correspondiente al mes de abril)


El último libro de la novelista Clara Sánchez trata
sobre el robo de bebés nada más nacer en los hospitales

sábado, 3 de septiembre de 2011

Disfrutando la pericia de un escritor minoritario

José Luis Alvite

ALGO QUE LEER

No recuerdo haber sentido nunca verdadera preocupación por los estragos físicos que pueda causarme el paso del tiempo. Aun sabiendo que, a diferencia de algunos inmuebles, a los seres humanos se nos arruina el cuerpo sin que podamos sacarle provecho, la verdad es que no he dedicado mucho tiempo de mi vida a quejarme de que se haya esfumado la juventud. Son cosas que pasan y que no tienen remedio. Uno echa cuentas, sabe que ha perdido algunas facultades y a veces duda si cruzar La Castellana en hora punta. Pero sólo un idiota no contaría con eso. Lo importante es relativizar las pérdidas.


George Timothy Clooney
(Lexington, 1961)

El envejecimiento sólo significa que hay que desistir de algunos proyectos. Yo, por ejemplo, no hago planes para muy adelante. Sé que a cierta edad un hombre dispone de un tiempo tasado. No hay que ser muy listo para caer en la cuenta de que cuando éramos jóvenes ni nos habíamos fijado siquiera en la enorme cantidad de funerarias que había en la ciudad. Una amiga se me quejó de las arrugas de su piel y parecía muy abatida. Traté de tranquilizarla diciéndole que no tiene sentido que se preocupe por el visible deterioro de su cuerpo porque al mismo tiempo que se vence la piel de su rostro, se le habrá estropeado la vista a los hombres que podrían fijarse en ella.


Hillary Diane Rodham Clinton
(Chicago, 1947)

Le recomendé que fuese consciente de la edad que tiene y no pretendiese objetivos que le correspondería haber intentado de joven. «La vida es como es, los cuerpos claudican y de lo que se trata, amiga mía, es de que el esfuerzo que antes podrías haber hecho al adoptar posturas acrobáticas con un hombre en la cama, lo administres de manera que aún seas capaz de la proeza de arrodillarte en misa». E insistí: «Si te miras con detenimiento en el espejo, te darás cuenta de que tu belleza es ahora otra, más blanda y arrugada, es cierto, pero piensa que lo que ocurre no es otra cosa que el hecho irremediable de que se te ha subido a los ojos la piel de los codos».


Sharon Vonne Stone
(Meadville, 1958)

Yo sé que lo entendió a la primera y no fue necesario insistir, entre otras razones, porque a cierta edad la franqueza se parece horrores al mal gusto. Mi amiga está casada y no es feliz porque su marido ya no se comporta en la intimidad como cuando eran jóvenes. No tendría que amargarse por eso. Suele ocurrir. Se dice que un rostro arrugado es la obvia demostración de haber vivido mucho y que en una tez marchita hay mucho que averiguar. Una fulana me dijo hace años: «No me vengas con la puta historia de que cada arruga es un párrafo de una novela. Vivo de mi cuerpo, cielo. Y a los hombres que me pagan, por lo general no les gusta leer».

(Artículo de opinión escrito por José Luis Alvite y publicado
en el periódico "La Razón" el sábado 3 de septiembre de 2011) 


Shirley MacLean Beaty
(Richmond, 1934)