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domingo, 5 de abril de 2015

Cuestionario sobre "Historia de una escalera"

 
HISTORIA DE UNA ESCALERA
DE
ANTONIO BUERO VALLEJO
 
1. El drama en tres actos se abre con una cita bíblica de Miqueas. Según este profeta, ¿quiénes son los enemigos del hombre?
 
2. ¿De qué se queja Generosa?
 
3. ¿Cómo se arreglaría el problema de la subida del coste de la luz, según Urbano?
 
4. ¿Por qué se aprovechan los poderosos de los débiles?
 
5. ¿Dónde trabaja Fernando?
 
6. ¿Qué profesiones deseaba ejercer Fernando?
 
7. ¿A qué dedica todo su tiempo libre Fernando?
 
8. ¿Cómo de preciosa se ha puesto Elvirita?
 
9. ¿Cómo es Elvira para Generosa?
 
10. ¿Y para Trini, cómo es Elvira?
 
Representación en el año 2003 a cargo de la Asociación Cultural Deportiva Virgen del Castillo de la villa de Bernardos en Segovia
 
11. ¿Qué piensa Urbano de Fernando?
 
12. ¿Cómo define Urbano a un sindicato?
 
13. ¿Qué piensa Fernando de la solidaridad?
 
14. ¿Un hombre solo cómo puede subir en la escala social?
 
15. ¿A qué le tiene miedo Fernando?
 
16. ¿Qué hacen nuestros vecinos con nosotros y nosotros con ellos?
 
17. ¿Qué significa “pindonguear”?
 
18. ¿Qué hizo Pepe con Luisa y Pili?
 
19. ¿Qué es muy fácil de olvidar?
 
20. ¿Por qué Paca no enciende la luz de su alcoba?
 
Cubierta de una reciente y cuidada edición para
la colección "Austral" de la editorial Espasa-Calpe
 
21. ¿Cuántos años transcurren entre el primer acto y el segundo?
 
22. ¿Qué le ocurre a la belleza de Carmina?
 
23. ¿Qué desea Generosa para su hija Carmina?
 
24. ¿Qué piensa Pepe de las mujeres?
 
25. ¿Y qué piensa Trini de Pepe?
 
26. ¿Quién dijo: “Más vale ser un triste obrero que un señorito inútil”?
 
27. ¿Qué bebidas no son buenas en la vejez?
 
28. ¿Por qué cree Elvira que Fernando se casó con ella?
 
29. ¿Qué piensa Urbano de los niños recién nacidos?
 
30. ¿Cuántos años pasan entre el segundo acto y el tercero?
 
Escenificación de Historia de una escalera llevada a cabo en el año 2011 por la "Asociación Cultural Unicornio" del municipio sevillano de El Arahal
 
31. ¿Qué piensa Paca del edificio donde vive?
 
32. ¿Qué prefiere Manolín a los pasteles?
 
33. ¿Por qué pagan unos inquilinos menos alquiler que otros?
 
34. ¿Qué hacen los jóvenes cuando una cosa está vieja?
 
35. ¿Qué piensa Trini de la vida?
 
36. ¿Qué es lo que no tiene arreglo para Carmina?
 
37. ¿Qué hace un canalla con una novia?
 
38. ¿Por qué piensa Rosa que todas las mujeres son iguales en el fondo?
 
39. ¿Cómo era el padre de Fernando de joven?
 
40. ¿Cómo considera Fernando el lugar donde vive?
 
Antonio Buero Vallejo
(Guadalajara, 1916 - Madrid, 2000)
Dramaturgo con tendencia al simbolismo y la crítica social

domingo, 22 de marzo de 2015

Comentario sobre "Las imágenes de España"

Logotipo creado por Joan Miró en 1983, el año de su muerte, para "Turespaña", el organismo responsable de la promoción turística española. Conocido popularmente como "el huevo frito de Miró", su colorido y alegre estilo naïf ha sido el sello por el que desde hace más de tres décadas se sigue reconociendo a nuestro país en todas partes
 
LAS IMÁGENES DE ESPAÑA
 
Lamento comenzar con un tópico: vivimos en un mundo global en el que los países rivalizan por atraer inversión y turismo, por lograr influencia o por vender más. Esto es bien sabido, pero no todos comprenden una consecuencia de ello, la necesidad de cada país de forjarse una imagen que permita identificarlo y diferenciarlo de los demás, especialmente de los que pertenecen a su misma zona geográfica. Y en esa competencia, algunos países parten con ventaja porque tienen ya un perfil, labrado a lo largo de los siglos, que los distingue claramente. De hecho, son muchos los estados que están invirtiendo en crearse una marca, un icono, una representación o un eslogan que sirva para identificarlos en la imaginación de los demás. A diferencia de ellos, España es un país conocido y distinguible claramente de su entorno europeo y esto es un gran activo en la competencia económica y política internacional. Basta con utilizar la imagen de un toro, de una bailaora de flamenco o, en toda África, la foto de alguno de nuestros futbolistas estrella, para que en el extranjero se reconozca inmediatamente a España. La mayoría de los países no tienen ese privilegio. En Europa, sólo Francia (la torre Eiffel) y el Reino Unido (el Big Ben) tienen iconos tan fuertes como los españoles.
Pero además de contar con esos iconos que identifican, es importante el prestigio del país. En este terreno, las encuestas internacionales muestran cómo la valoración global de España se sitúa siempre entre los veinte primeros puestos mundiales, a la par con Francia e Italia, y muy por delante de Grecia. En una escala de valoración de cero a cien, en la que Suiza obtuvo en 2014 el primer puesto mundial, con 76 puntos, España ocupa el puesto 16 con 64 puntos, Francia tiene 65 y Grecia, 52 (“Country RepTrak 2014”).
El Barómetro sobre la Imagen de España del Real Instituto Elcano (BIE) ofrece resultados muy semejantes: nuestro país recibe un 6,9 sobre 10 como nota media en los países entrevistados a finales de 2014. Ambas encuestas muestran que la valoración de España ha sufrido un desgaste producido por la crisis económica, del que se ha recuperado a lo largo de 2013 y 2014, en una evolución marcada por los resultados económicos y la fiabilidad de las instituciones que gestionan la economía del país. En este sentido, prima de riesgo y prestigio corren paralelos, y por eso la reputación española alcanzó su punto más bajo en 2012, cuando parecía inminente un rescate general «a la griega». Muy destacable en este sentido es el gran avance del prestigio español en Alemania que detecta el último BIE. 
 
El toro de Osborne ha sido un icono de la bravura española hasta que a determinadas élites financieras se les ocurrió especular con las céntricas plazas y transformarlas en centros comerciales o edificios de viviendas, para lo cual no han dudado en manipular a los bienintencionados defensores de los animales con falsos argumentos ecológicos
 
Pero al margen de la gestión y los resultados económicos, la imagen internacional de España en la mayor parte de sus diferentes atributos es tradicionalmente positiva y no se ha visto afectada por la crisis. España es, en la perspectiva de los otros, democrática, tolerante, solidaria, honesta, trabajadora y pacífica. También es tradicional y religiosa, en un perfil que parece directamente relacionado con la Semana Santa y su impacto en los medios de comunicación y en la publicidad turística. En otros aspectos más relacionados con el «haber» del país, como su naturaleza, su cultura, su nivel educativo, su contribución al desarrollo o la paz mundial, el prestigio de sus marcas comerciales, su seguridad o su atractivo como destino turístico, España ocupa siempre un lugar entre los veinte primeros del mundo según la fuente más sistemática, la encuesta del “RepTrak”. Nuestro país juega, por tanto, en la liga de los más fuertes en la competición del prestigio internacional, pero puede ganar puntos dentro de ella. De esto es consciente la sociedad, que en su mayor parte da prioridad en la política internacional a la defensa de la imagen del país.
Pero el gran problema de la imagen de España no está fuera, sino dentro. Como decía Antonio Machado, por boca de Juan de Mairena, los españoles somos «muy severos para juzgarnos a nosotros mismos (…). Hay que ser español para decir las cosas que se dicen contra España». La autoestima de los españoles se derrumbó tras la debacle de 1898, se mantuvo baja durante generaciones y sólo se superó casi un siglo después con la entrada en la Unión Europea, las Olimpiadas de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla y, aún más, en los primeros años 2000, los del «boom». Los españoles llegaron a darse a sí mismos un notable a comienzos del 2007, 83 puntos sobre 100, por encima de su puntuación a cualquier otro país, pero la crisis ha socavado de tal forma la valoración propia que ahora apenas se conceden un aprobado raspado de 53 puntos, muy por debajo de la nota que se les da desde fuera. Superar esa crisis de identidad y de autoestima, que lastra las capacidades del país, es uno de los grandes retos pendientes.
 
(Artículo de opinión escrito por Carmen González Enríquez
y publicado por el diario “ABC” el martes 10 de marzo de 2015)
 
Carmen González Enríquez
(Catedrática de Ciencia Política en la UNED e investigadora principal
de Demografía y Migraciones Internacionales del Real Instituto Elcano)

COMENTARIO DE TEXTOS

1. Justificación textual:

Se trata de un acertado artículo de opinión con carácter expositivo porque aporta datos y expone ideas que reflejan los parámetros por los que se rigen los mecanismos económicos en el sistema del mercado de valores del mundo actual. Además, es argumentativo porque intenta dotar con razonamientos y cifras el posicionamiento que defiende la autora, el cual viene a ser el de poner en valor lo que últimamente se ha dado en llamar “Marca España”.

2. Contextualización y elementos de la comunicación:

El emisor es la catedrática universitaria Carmen González Enríquez, el canal es el periódico “ABC” (tanto en soporte digital como en formato de papel). Los receptores vendrían a ser los lectores de este medio de comunicación, bien sea en papel impreso o en su versión digital. El contexto situacional es el de la recuperación económica tras casi una década de recesión en la que España estuvo a punto de tener que ser rescatada por el Banco Central Europeo al situarse la prima de riesgo en índices muy altos. El código lingüístico es el del español formal o estándar empleado con claridad y fluidez.

3. Funciones del lenguaje:

Al ser un texto expositivo, el predominio de la función referencial o representativa es palpable. Tenemos la sensación, al leerlo, de que se nos está informando sobre la posición que ocupa España como país receptor de turistas y sobre la visión que se tiene de nuestro país. En segundo lugar aparece reflejada la función apelativa o conativa porque lo expuesto y argumentado pretende mover al lector para que éste realice una acción determinada: la de elevar su autoestima y reforzar así la del conjunto de ciudadanos que forman España. En tercera instancia podríamos considerar como un ligero matiz la función expresiva o emotiva habida cuenta de que el texto comienza abiertamente con una forma verbal en 1ª persona del singular como declaración de intenciones a título personal: “Lamento comenzar con un tópico….” En realidad, no sólo no vuelve a retomar la 1ª persona verbal en el resto del texto, sino que la idea defendida no es originalmente suya, pues se trata de un nuevo mantra entre las clases dirigentes, según afirma el doctor en Ciencias Químicas Pedro Ramiro en su reciente ensayo titulado “Marca España” ¿A quién beneficia? (Barcelona, Editorial Icaria, 2014, pp. 95).
 
Cubierta del libro que reflexiona sobre el nuevo dogma de las clases dominantes, políticas y empresariales, el reforzamiento de nuestra imagen que, según el autor, las beneficia principalmente a ellas
 
4. Tema, tesis y estructura:
 
El tema es la potenciación de la imagen, logo, marca, perfil o icono de España. La tesis viene a ser la necesidad del fortalecimiento de la proyección icónica de España para generar más ingresos con una mayor afluencia de visitantes interesados por un destino turístico diferenciado, y por tanto, mucho más atractivo. La estructura es de carácter inductivo, pues partiendo de una premisa inicial (“los países rivalizan por atraer inversión y turismo”), y desarrollándola a lo largo del texto centrándose en España, llega a una conclusión final tras exponer datos estadísticos y argumentar con ellos la necesidad de incrementar nuestro prestigio reforzando nuestra idiosincrasia y la percepción positiva de nosotros mismos, tanto de cara al mercado interior como al extranjero.
 
5. Resumen:

Los países compiten entre sí por vender sus productos, atraer inversores y turistas. Las naciones con una imagen fácilmente identificable están en mejores condiciones de ser prósperas. España goza de un logo o marca inmediatamente reconocible, lo cual es una ventaja. Además del perfil identificable, cuenta el prestigio, y España se sitúa entre los veinte primeros países del mundo, concretamente en el puesto decimosexto. Sin embargo, la crisis ha mermado la percepción que se tiene de nuestro país, especialmente entre sus propios habitantes. Desde el desastre de 1898 tardamos casi cien años en recuperar la autoestima con el ingreso en la Unión Europea, la celebración de las Olimpiadas de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla en 1992. En el año 2007 nos concedíamos 83 puntos sobre cien al valorarnos, ocho años después nos damos sólo 53 puntos, una cifra inferior a la que nos conceden en el extranjero. Superar este clima depresivo, reforzando nuestra identidad y la fe en nosotros mismos, es el gran objetivo a conseguir.

6. Importancia y actualidad del tema:

Todos, de manera directa o indirecta, vendemos un producto según el punto de vista de la economía del mercado. Ya sea una imagen o una mercancía, algo virtual o sólidamente tangible, la globalización supone una dura competencia por destacar en un contexto mundial de todos contra todos. Hay que obtener recursos de donde se pueda para encarrilar el final de la crisis o tratar de salir de ella. Por tanto, la propuesta de reforzar la identidad de España es fundamental para alimentar su más potente industria: la del sector de servicios enfocada al turismo. Mejorar la autoestima de quienes hacen un país, sus habitantes, es completamente necesario para avanzar hacia el futuro. En unos momentos de dudas y percepción a la baja de nosotros mismos, este artículo de opinión no sólo es pertinente y actual, sino también oportuno.
 
Imagen que identifica a España aunque con ella
no se sientan identificados todos los españoles
 
7. Argumentación:

Carmen González Enríquez utiliza un amplio abanico de argumentaciones en el que sobresalen cuatro argumentos de datos: “Suiza obtuvo en 2014 el primer puesto mundial, con 76 puntos, España ocupa el puesto 16 con 64 puntos, Francia tiene 65 y Grecia, 52”, “Nuestro país recibe un 6’9 sobre 10 como nota media en los países entrevistados a finales de 2014”, “España ocupa siempre un lugar entre los veinte primeros del mundo según la fuente más sistemática, la encuesta del RepTrak”, “La crisis ha socavado de tal forma la valoración propia que ahora (los españoles) apenas se conceden un aprobado raspado de 53 puntos”. Tres argumentos de causa-consecuencia: “Los países rivalizan por atraer inversión (causa). No todos comprenden una consecuencia de ello, la necesidad de cada país de forjarse una imagen (consecuencia)”, “La valoración de España ha sufrido un desgaste  producido por la crisis económica” (causa), “del que se ha recuperado a lo largo de 2013 y 2014 por los resultados económicos y la fiabilidad de las instituciones” (consecuencia), “España ocupa siempre un lugar entre los veinte primeros” (causa). “Nuestro país juega, por tanto, en la liga de los más fuertes en la competición del prestigio internacional” (consecuencia). Dos argumentos positivos (puesto que respaldan la tesis sostenida por la autora): “Es importante el prestigio del país”, “Superar esa crisis de identidad y de autoestima, que lastra las capacidades del país, es uno de los grandes retos pendientes”. Dos argumentos de ejemplificación: “De hecho, son muchos los estados que están invirtiendo en crearse una marca”, “Basta con utilizar la imagen de un toro, de una bailaora de flamenco o (…) la foto de alguno de nuestros futbolistas estrella”.  Dos argumentos de generalización: “La imagen internacional de España es tradicionalmente positiva (…) democrática, tolerante, solidaria, honesta, trabajadora y pacífica”, “La sociedad (…) en su mayor parte da prioridad en la política internacional a la defensa de la imagen del país”. Un argumento de verdad evidente: “Vivimos en un mundo global en el que los países rivalizan por atraer inversión y turismo”. Un argumento de contraste: “A diferencia de ellos, España es un país conocido y distinguible”.. Un argumento de autoridad: “Como decía Antonio Machado, por boca de Juan de Mairena, los españoles somos muy severos para juzgarnos a nosotros mismos”. Y un argumento de hecho con carácter histórico: “La autoestima de los españoles se derrumbó tras la debacle de 1898, se mantuvo baja durante generaciones y sólo se superó casi un siglo después…”.

Algunas medallas conseguidas por deportistas españoles
probablemente no superarían estrictos controles anti-doping

8. Análisis de los recursos lingüísticos:

En el plano fonético sólo cabe destacar el uso del extranjerismo “Country RepTrak” (/’kantri reptraek/). En el de la cohesión textual el discurso arranca con la deixis de la forma verbal “lamento” en 1ª persona del singular señalando a la propia autora quien, de manera inmediata, recurre al plural de modestia “vivimos” para involucrar al lector y hacerlo copartícipe de sus razonamientos. Es una forma de disuasión recurriendo a la complicidad lectora. El tiempo presente de ambas formas verbales sitúan la referencialidad del texto en la plena actualidad vigente. En el plano espacial, el sintagma nominal “mundo global” señala deícticamente a la humanidad en su conjunto, si bien el uso de los nombres propios “Europa”, ”España”, “Reino Unido”, “Francia” o “Grecia”, restringirá el ámbito sobre el que el texto discurre. Como el tema esencial se fundamenta sobre España, éste será el vocablo más empleado. Algunos elementos deícticos internos que aparecen en el texto son, por ejemplo:
“Un mundo global en el que los países”: el pronombre relativo “que” señala al antecedente “mundo global”.
“Una imagen que permita identificarlo y diferenciarlo de los demás”: el pronombre relativo “que” señala al antecedente “imagen”, mientras los pronombres personales “identificarlo” y “diferenciarlo” funcionan como deícticos anafóricos que se  refieren al sustantivo común “país”. Hay una elipsis detectable en el sintagma preposicional “de los demás (países)”.
“Perfil que los distingue”: el pronombre relativo “que” señala al antecedente “perfil” y el pronombre personal “los” al sustantivo común en plural “países”.
“Los estados que están invirtiendo”: el pronombre relativo “que” señala al antecedente “estados”.
“Un eslogan que sirva para identificarlos”: el pronombre relativo “que” señala al antecedente “eslogan” y el pronombre personal “los” al sustantivo “países”.
“A diferencia de ellos”: el pronombre personal “ellos” señala a “muchos estados del mundo que están invirtiendo para crearse una marca distinguible”.
En el plano morfosintáctico se comprueba el predominio abrumador de las formas verbales en 3ª persona: rivalizan, es, comprenden, pertenecen, parten, distingue, son, se reconozca, basta, tienen, muestran, se sitúa, obtuvo, ocupa, ofrece, recibe, muestran, ha sufrido, se ha recuperado, gestionan, corren, alcanzó, parecía, detecta, ha visto, juega, puede, está, dicen, llegaron, conceden, da, lastra. La excepción de la 1ª persona del plural “somos” aparece por el indirecto  medio de una cita, no directamente en el texto.


Vemos que predominan las construcciones subordinadas, especialmente las proposiciones relativas o adjetivas (“prestigio español en Alemania que detecta el último BIE”, antecedente: “prestigio”. “De esto es consciente la sociedad, que en su mayor parte”, antecedente: “la sociedad”. “Crisis de identidad y de autoestima, que lastra las capacidades del país”, antecedente: “crisis de identidad y de autoestima”, “Un desgaste producido por la crisis económica, del que se ha recuperado…”, antecedente: “desgaste”). Es apreciable también alguna subordinación causal (“Algunos países parten con ventaja porque tienen ya un perfil”), consecutiva ( “La crisis ha socavado de tal forma la valoración propia que ahora apenas…”), final (“Basta con utilizar la imagen de un toro […] para que en el extranjero se reconozca…”), una subordinada comparativa de igualdad ( “Tienen iconos tan fuertes como los españoles”), una proposición sustantiva de Complemento Directo (“Ambas encuestas muestran que la valoración de España…”), adverbial temporal (“La reputción española alcanzó su punto más bajo en 2012, cuando parecía inminente un rescate general…”), adverbial modal (“España ocupa siempre un lugar entre los veinte primeros del mundo según [refiere] la fuente más sistemática…”). Las oraciones simples son muy escasas, apenas tres: “Lamento comenzar con un tópico”, “La mayoría de los países no tienen ese privilegio”, “España es, en la perspectiva de los otros, democrática, tolerante, solidaria honesta, trabajadora y pacífica”. Las coordinadas son casi inexistentes. Valga como botón de muestra esta oración coordinada adversativa: “Nuestro país juega […] en la liga de los más fuertes […], pero puede ganar puntos dentro de ella”. En cuanto a las marcas textuales, observamos los conectores de refuerzo “de hecho”, “en este sentido”  y “pero además”, el de consecuencia “por tanto”, o el de contraste y restricción “pero”.
En el plano semántico apreciamos el uso del helenismo “tópico” (‘lugar común’) que deriva del griego “topikós” (“local”) y éste a su vez de “tópos” (lugar, plural: tópoi = ‘lugares’), o el empleo de un acrónimo: BIE (Barómetro sobre la imagen de España). Más importante que un término en concreto es hallar campos semánticos como el de la economía (inversión, vender, competencia, mundo global, marcas comerciales, “haber” del país, turismo, crisis, resultados, activo, económica, prima de riesgo, desarrollo, valoración global, valoración propia), el de la fama (prestigio, reputación, conocido, distinguible), o el de la enseñanza (nota, aprobado raspado, nivel educativo, cultura). Aparecen familias léxicas como: Europa, europeo / España, español, españoles / inversión, invirtiendo / país, países / competencia, competición / gestión, gestionan / diferentes, diferenciar / identificar, identifican / imagen, imaginación / mundo, mundial / Grecia, griego / puntos, puntuación / turismo, turístico / tradicional, tradicionalmente / economía, económica, económicos. Sinónimos: mundial = internacional = global, juegan = rivalizan, ofrece = muestra, ventaja = privilegio, fuera = extranjero, marca = icono = imagen, país = Estado, compiten = rivalizan, icono = representación, diferenciar = distinguir, lograr = obtener = alcanzar, reputación = prestigio, inminente = inmediatamente, puntuación = nota = valoración, avance = evolución, terreno = lugar =zona, avanzar = superar, fiable = honesto, identidad = imagen, reconocer = identificar, superar = aprobar, educativo = cultural, foto = imagen, conocido = distinguible, primero = prioritario, debacle = crisis, puesto = lugar, crearse = forjarse, atributo = cosa. Un sinónimo referencial: prestigio = terreno ("Es importante el prestigio del país. En este terreno...". El sustantivo "terreno" equivale, sustituye y señala deícticamente al sustantivo "prestigio"). Una metáfora: "Nuestro país juega (...) en la liga de los más fuertes" (cuyo significado es que España desempeña un importante papel). Equivalencias léxicas: cultura = nivel educativo, valoración propia = autoestima, encuestas internacionales = países entrevistados, de los otros = de los demás. Antónimos: identificar / diferenciar, fuera / dentro, lastrar / superar, España / extranjero, los españoles / los demás, naturaleza / cultura. Y, por último, repeticiones léxicas: global, iconos, de los demás, país, prestigio, valoración, ocupa, es, imagen, icono(s), puntos, económica, España.


9. Comentario crítico personal:

De modo que las empresas más potentes españolas son en realidad transnacionales, obtienen la mayor porción de sus beneficios fuera del país, casos de Telefónica, Repsol, Banco de Santander, Inditex, BBVA, etc., pero hay que potenciar la "marca" de España. ¿Para qué? Será para darle un lavado de cara y conferirle un plácet a la imagen corporativa de las empresas españolas en el extranjero. Muy bien. Una aparente contradicción más en el mundo complejo que el siglo XXI nos ha traído: potenciar la imagen virtual de España al tiempo que los intereses materiales se hallan fuera de sus predios.
En otro sentido, dado que el turismo es la principal industria nacional, cabría preguntarse si una folklórica ataviada con faralaes o una corrida de toros atraen tanto a los potenciales visitantes o, como estereotipos que son, aburren y disuaden a los turistas al ser excesivamente consabidos. Eso por no hablar de la brecha que se agranda entre pobres y ricos, o la destrucción de la clase media que lleva a preguntarnos si esa España cuyo logotipo pretende potenciarse es tan homogénea y sólida, o si a todos beneficia por igual y en las proporciones debidas.
Ya no digamos nada de los nacionalismos separatistas, lo que equivaldría a mentar la soga en la casa del ahorcado, tampoco la rancia "españolez" que le provoca arcadas a algunos intelectuales nuestros como el ilustre Rafael Sánchez Ferlosio. Sí, estamos frente al discurso de la modernidad, de la puesta a punto de una marca, su reestilización, como si de un producto o mercancía se tratara. Y de vendernos, de competir contra otros destinos turísticos, una lucha de la que solemos obtener beneficios cuando en otros países se sufren atentados terroristas que llevan a cancelar vuelos y estancias de hotel, incluso atraques de cruceros hacia esos sitios, aumentando exponencialmente el número de turistas que se acogen a nuestro destino.
El mundo actual es tan diverso que no está nada mal tener una identidad diferenciada y atractiva. Ahora bien, de lo que no habla la autora de este artículo de opinión es del hecho siguiente: mientras nuestras compañías punteras lanzaban o apoyaban este discurso de la mejora de nuestra proyección exterior y de nuestra autoestima, estas mismas empresas se encontraban en el proceso de incrementar sus dividendos a la par que despedían empleados para reducir las plantillas y mejorar así todavía más sus ganancias en los balances y cuentas de resultados. Lamentablemente, ésta quizá sea la verdadera dinámica que se oculte tras el suculento "mantra" o dogma patriótico de mejorar la proyección exterior española.


10. Conclusión y cierre textual:

No dudo de la buena intención de Carmen González Enríquez. Es más, resulta incluso conmovedora. Muy perversa tendría que ser su posición si no creyera en lo que dice, o muy hipócrita. Seguramente se aferra a una generalización, mejorar la "Marca España", creyendo bondadosamente en que a todos beneficia de modo proporcional, como a los accionistas de una empresa según su número de participaciones en la misma. Desgraciadamente, el abismo entre ricos y pobres, dirigentes y dirigidos, opresores y esclavos, o si se prefiere, empleados y empleadores, se ha ensanchado tanto que una medida de este tipo es beneficiosa para quienes comen sobre un mantel a mesa puesta, dejando para la mayoría las migas que caen al suelo. Claro que, evidentemente, éstas nunca nos llenarán lo bastante ni alcanzarán para todos.
 

martes, 10 de marzo de 2015

Comentario sobre "La matraca" soberanista

 
El presidente de la Generalidad, Artur Mas,
entre dos senyeras catalanas independentistas
 
LA MATRACA
 
Contra lo que piensa Rajoy, la matraca secesionista catalana no va a cambiar, o no sustancialmente, porque mejore la situación económica. El nacionalista no tiene otra meta ni otra prioridad que el nacionalismo: el proyecto de construir su propia nación, la fijación del destino manifiesto, constituye la energía que sostiene su esfuerzo. Y al tratarse de un sentimiento carece del contraste con la realidad que puede desgastar a una ideología. Por tanto, el Estado no puede esperar ya que baje la presión soberanista en un debate que sólo sirve para alimentarla; lo único que puede hacer a estas alturas frente a los iluminados del independentismo es cerrarles las puertas con la misma o mayor determinación con que ellos tratan de abrirlas. Contra la insistencia, resistencia.
Eso es lo que venía a sugerir aquí Jaime Mayor Oreja, un hombre que tiene el grave problema de acertar en sus profecías lúgubres. El tono jeremíaco de sus predicciones le perjudica en una sociedad acostumbrada a las terapias indoloras pero hay que reconocerle que a la larga siempre termina acertando por la sencilla razón de que ha dedicado su vida entera al antipático menester de combatir el nacionalismo. A base de hacerle frente de forma unívoca ha acabado por conocer mejor que nadie a su adversario. Aunque a veces da la impresión de equivocarse por exagerar la inflexión con tristeza derrotista, el tiempo acaba cargando de razón sus pesimistas diagnósticos. Cuesta trabajo dársela porque a nadie le gusta la salmodia de Casandra. 
 
 
La realidad es que el problema catalán ha desbordado ya en importancia al de la recesión; tan cierto es que una mejoría socioeconómica puede aliviar las tensiones políticas como que el riesgo de amputación nacional compromete la propia estabilidad de la recuperación en ciernes. El proyecto rupturista es una amenaza de primer orden porque una nación no puede recobrarse de un colapso si se fractura. La obligación primordial del Estado es sostener su propia integridad, sin la cual carece de sentido todo empeño por hacerlo viable.
En 2014 el soberanismo va a alcanzar una tensión paroxística al amparo de la efemérides fundacional de su fantasmagoría. Tiene los recursos emocionales suficientes para elevar el ruido a límites imbatibles en un debate normalizado, y por tanto la única respuesta posible a esa escalada es la de asentar la cohesión de España como una premisa innegociable, disuasoria. Al sueño sentimental, mítico, de la independencia hay que ponerle el despertador de una realidad legal e institucional que disipe su quimera. Se trata de dejar claro que la secesión no es que no resulte desaconsejable, sino que es imposible. Y que insistir en ella sólo conduce al marasmo, al fracaso civil. Que es muy probable que ese aventurerismo desquiciado logre antes romper la sociedad catalana que la nación española.
 
(Ignacio Camacho, diario “ABC”, lunes 21 de octubre de 2013)


Ignacio Camacho López de Sagredo
(Marchena, Sevilla, 1957)
Periodista y licenciado en Filología Hispánica
 
COMENTARIO CRÍTICO

 1. Justificación textual:
 
Es un excelente artículo de opinión con carácter expositivo y argumentativo. Expositivo, porque explica las características del desafío soberanista y su imposibilidad legal o institucional ante un Estado, el español, cuya función primordial es salvaguardar su propia integridad territorial. Y argumentativo, porque ofrece razonamientos disuasorios contra el secesionismo catalán, tales como que se trata de un sentimiento más que de una actitud racional, incluso de un aventurerismo desquiciado al que hay que oponer toda la fuerza de la legalidad constitucional. 
 
2. Contextualización. Elementos de la comunicación:
 
El emisor, Ignacio Camacho, es un brillante columnista sevillano que exhibe a diario su valía en el periódico que cumple la función de canal comunicativo: el diario “ABC”. Los receptores son los lectores y suscriptores de este medio que se publica tanto en papel impreso como en versión digital. El contexto situacional es el de la cadena humana que se formó para celebrar la Diada el 11 de septiembre de 2013 y su repercusión mediática, amén de la consulta o referéndum soberanista que los partidos de Convergencia democrática y Ezquerra Republicana se empeñaron en convocar para el 2014. El código lingüístico, obviamente es el del español estándar utilizado con una precisión y pulcritud encomiables.


3. Funciones del lenguaje:
 
Predomina la función expresiva o emotiva porque el texto está teñido por la tesis que defiende el autor: la independencia de Cataluña es imposible, y además indeseable por las consecuencias negativas que acarrearía incluso dividiendo a los catalanes entre sí y no sólo con respecto al resto d los españoles. La función apelativa está presente codo con codo junto a la anterior, puesto que se evidencia un afán porque el receptor actúe en consecuencia con la postura defendida. Y no menor importancia adquiere la función referencial o representativa, porque aporta datos especialmente relacionados con la quiebra económica que supondría para una nación como la española una amputación de parte de su territorio.
 
4. Tema, tesis y estructura:
 
El tema del texto es la insistencia del nacionalismo catalán en perseguir la independencia a toda costa. La tesis que defiende nuestro autor es la de su inviabilidad desde el punto de vista de las leyes y las instituciones, a lo que añade la sugerencia de un empeoramiento económico para la propia Cataluña y el mensaje claro de que arruinaría a España. El tipo de estructura es la encuadrada o circular, pues desde el inicio aparece la idea primordial, el tema que va a ser desarrollado, y al final reaparece reforzado con una hipótesis contundente: la terquedad en la persecución del objetivo secesionista antes romperá a la propia sociedad catalana que a la española.

 

5. Resumen:
 
El ansia independentista del nacionalismo catalán no va a disminuir en el caso de superar la crisis económica, porque está en su misma esencia ideológica la construcción de un estado propio. Es de carácter emocional, y por tanto, difícilmente erradicable. A este empecinamiento hay que responder con firmeza y claridad al amparo del marco legal vigente. Jaime Mayor Oreja acierta al proponer “la resistencia contra la insistencia”. España debe sostener su integridad territorial sobre todo para evitar el colapso económico que sobrevendría si se fragmentara. La consulta prevista para el 2014 es una amenaza y una locura. Debemos oponer el realismo pragmático a la sentimentalidad secesionista porque la vía de la sedición es irresponsable y utópica.
 
6. Importancia y actualidad del tema:
 
La importancia del tema es incuestionable por tratarse de un asunto de extrema gravedad. Está en juego el futuro y el bienestar de 47 millones de españoles por el empeño aventurero de unos cuantos iluminados que no miden las consecuencias de sus actos. Y su actualidad, por desgracia, sigue estando vigente, cuando lo ideal es que hubiéramos ya podido pasar página. Mucha gente en el extranjero no comprende cómo es posible que en una economía cada vez más globalizada haya grupos políticos obcecados por desunir y separar en lugar de ver las ventajas de la integración. Los independentistas no quieren ver que la unión hace la fuerza, prefieren por la fuerza lograr la desunión, y por eso son reiterativos hasta el hartazgo. Diríase que buscan imponer su criterio gracias al cansancio del adversario. El nacionalismo utiliza mucho la frasecita del “derecho a decidir” ocultando ladinamente que todos los españoles deberían ejercer ese derecho de ser consultados sobre un asunto de extrema importancia como es la secesión de Cataluña, y no sólo los catalanes.
 
La bandera catalana extendida en un bulevar de Barcelona

7. Argumentación:

Los tipos de argumentos que emplea Ignacio Camacho son lógicos, esto es, basados en razonamientos (“el nacionalismo no tiene otra meta ni otra prioridad que el nacionalismo””, “al tratarse de un sentimiento carece de contraste con la realidad”). Hay un argumento de autoridad al mencionar las palabras de Jaime Mayor Oreja (“contra la insistencia, resistencia”). También se observan argumentos de generalización (“el problema catalán ha desbordado ya en importancia al de la recesión”, “una nación no puede recobrarse de un colapso si se fractura”, “el proyecto rupturista es una amenaza de primer orden”), negativos (“al sueño sentimental, mítico, de la independencia hay que ponerle el despertador de una realidad legal e institucional”, “lo único que se puede hacer para que baje la presión soberanista es cerrarles las puertas a los iluminados del independentismo”), y positivos (“la obligación primordial de un Estado es sostener su propia integridad”, “la cohesión de España es una premisa innegociable”).
 

8. Análisis de los recursos lingüísticos: 

En el plano semántico vemos la familia léxica derivada de nación (nacionalismo, nacionalista), equivalencias léxicas (la matraca secesionista, la presión soberanista, el problema catalán, el proyecto rupturista, el soberanismo, la secesión, amputación nacional) y una sola repetición de palabras (“nacionalismo”, dos veces). Los adjetivos calificativos son apropiados y de carácter especificativo: problema catalán, amputación nacional, proyecto rupturista, terapias indoloras, presión soberanista, matraca secesionista, situación económica, tono jeremíaco (de jeremiada, y éste a su vez  de Jeremías, personaje bíblico, ‘lamentación o muestra exagerada de dolor’), antipático menester, forma unívoca, efemérides fundacional, premisa innegociable y disuasoria, sueño sentimental y mítico, debate normalizado, recursos emocionales, fracaso civil, aventurerismo desquiciado). Aparecen seis perífrasis aspectuales: “no va a cambiar” (durativa prospectiva, pues hace prolongar la acción hacia el futuro), “ha acabado por conocer”, ”termine acertando” (terminativas o resultativas), “va a alcanzar” (ingresiva o de acción a punto de empezar), “acaba cargando”, “termina acertando” (durativas)  . Dos perífrasis aspectuales modales, una de obligación (“hay que reconocer”) y otra de posibilidad (“no puede esperar”). La mayoría de verbos está en 3ª persona del singular, de manera que el articulista consigue un cierto distanciamiento y dotar de objetividad a lo que en el fondo no deja de ser una postura hasta cierto punto muy subjetiva para quien piense de otro modo y esgrima otros argumentos contrarios. El presente atemporal es el más frecuente (“el nacionalista no tiene”, construir la propia nación constituye la energía que sostiene su esfuerzo, el riesgo de amputación nacional compromete”).
 
 
En el texto observamos dos proposiciones subordinadas relativas (“la realidad que puede desgastar”, “realidad legal e institucional que disipe”), tres proposiciones subordinadas adverbiales impropias causales (“porque a nadie le gusta la salmodia de Casandra”, “porque mejore la situación económica”, “porque una nación no puede recobrarse de un colapso”), dos subordinadas consecutivas (“por tanto, el Estado no puede…”; “por tanto, la única respuesta posible a esa escalada es…”), una subordinada temporal de anterioridad (“antes romper la sociedad catalana que la nación española”), cinco subordinadas completivas de Complemento Directo (“se trata de dejar claro que la secesión no es que no resulte”, “sino que es imposible”, “que es muy probable”, “que ese aventurerismo desquiciado”), una comparativa de igualdad (“tan cierto… como que el riesgo”), y muy escasas oraciones coordinadas (“otra meta ni otra prioridad” [copulativa], “terapias indoloras pero hay…” [adversativa]), yuxtapuestas (“su propia integridad, sin la cual carece de sentido”, “sólo sirve para alimentarla, lo único que puede”), y un enunciado con dos sustantivos yuxtapuestos con elipsis verbal: “contra la insistencia, (debemos adoptar la) resistencia”.
 
El soberanismo explota los instintos gregarios
 
El predominio de la subordinación demuestra el carácter explicativo-argumentativo del texto, pues se trata de la formulación sintáctica más apropiada para el razonamiento y la argumentación. El adverbio de lugar “aquí” cumple una función deíctica espacial que señala al propio medio de comunicación: “venía a sugerir aquí (en el periódico “ABC”) Jaime Mayor Oreja”. La perífrasis verbal aspectual ingresiva “va a alcanzar” señala una acción inminente, por lo que deícticamente apunta a un presente que las perífrasis aspectuales durativas indican que va a proseguir en su desarrollo (“acaba cargando”, “termina acertando”), mientras que la aspectual terminativa sentencia el fin de la acción concreta que se menciona (“ha acabado por conocer”. En cuanto a las formas simples verbales, éstas sitúa la deixis temporal en el presente (“ a veces da la impresión”, “un hombre que tiene”, “piensa Rajoy” [presente habitual], “el nacionalista no tiene”, “carece de contraste”, “esto es lo que venía…”, “a nadie le gusta” [presente atemporal]). El pretérito perfecto compuesto se utiliza para dar por cerrada una acción determinante pasada y acabada que guarda relación con el presente: “el problema catalán ha desbordado…”. El uso del conector consecutivo “por tanto” es el único que se aprecia en todo el texto porque el estilo del autor busca ser inmediato, tajante y fluido recurriendo a las pausas indicadas por los puntos y yendo directamente a desarrollar la progresión temática de su discurso sin eslabones intermedios.
 
Viñeta de Caín publicada en el diario "La Razón"

9. Comentario crítico personal: 

Estoy completamente de acuerdo con Ignacio Camacho, pues me parece un asunto muy serio resquebrajar el territorio de un estado desequilibrándolo y sin saber exactamente las repercusiones futuras que podría acarrearnos a todos los españoles, catalanes incluidos. Es un sinsentido e incluso una vergüenza que una comunidad con unas cotas de autogobierno ilimitadas, que incluyen el dispendio de onerosas embajadas en el extranjero, pretenda además dar el último salto mortal de la independencia política absoluta sin reparar en los daños que podría ocasionar a los propios ciudadanos, sin respetar el sentir y la racionalidad de quienes lo creen excesivo e innecesario, y sobre todo, después de haber estado más de treinta años lavando el cerebro a la población desde que asumieron las competencias educativas y procedieron a manipular la historia de la Corona de Aragón en favor de una Cataluña medieval independiente que nunca existió.
 
 
El colmo sería que les asistiera la razón a quienes creen viable la independencia catalana sin la aportación económica fiscal del resto de España, ésa que les permite seguir derrochando y malgastando, cuando lo cierto es que su deficiente gestión de los recursos ha llevado al colapso a los proveedores, como ocurrió con las farmacias que se vieron sin medicamentos por no recibir el dinero con que estaban subvencionados. En todo caso, si como algunos afirman Cataluña aportara más de lo que recibe por aquello del consabido mantra de que “España les roba”: ¿qué hay del concepto de la solidaridad interterritorial? ¿Sólo son buenas palabras? ¿Qué clase de valores éticos tienen quienes propugnan la autosuficiencia económica y el soberanismo político, pero luego se sospecha que depositan capitales cuantiosos en cuentas secretas de bancos en Suiza? Con razón Dante Alighieri alude en su Divina Comedia a la pobreza avara de Cataluña, y con qué ironía fue su idioma de quien procedió etimológicamente el vocablo que designaba a la desaparecida “peseta” de los españoles.
 
Lamentable quema de una bandera española por parte
de los cachorros que alimenta el nacionalismo catalán
 
Hay que rozar el racismo hoy para pretender una pureza y predicar una especie de cordón sanitario en torno a Cataluña. En realidad se valen de la debilidad del gobierno español y la mano excesivamente ancha que ha tenido en concederle atribuciones de autogobierno, porque no se les ven atisbos de reclamarle el Roussillon a Francia ni el pueblo sardo de Alguer a Italia. Aunque con las constantes y ridículas tergiversaciones de que han hecho víctima a su historia, no sería de extrañar que algún día reivindicaran como capital histórica a Constantinopla, habida cuenta de que allí asesinaron en una emboscada al infortunado Roger de Lúria. Claro que el gobierno turco no iba a ser como el español y de él no iban a obtener concesión alguna.
 
 
10. Conclusión: 

Los catalanes deberían saber distinguir entre emociones y razones de peso. También asumir que una amputación del territorio español es un asunto que concierne al conjunto de España y no sólo a ellos. Deberían hacerse mirar en el diván de un psiquiatra la cantinela de que España les roba, porque todos los españoles nos sentimos robados por políticos corruptos como los que también ellos tienen cobrando comisiones ilegales y dilapidando el tesoro público para dar prioridad a sus ensoñaciones independentistas y no para mejorar, por ejemplo, los altos índices de desempleo y las largas listas de espera sanitarias que soportan.
Los furibundos catalanistas deberían saber que la liberación nacional no significa libertad ninguna, pues la correlación de dominantes/poderosos y dominados/oprimidos no sólo seguiría igual, sino que sería aun más asfixiante por el carácter de proximidad que tendrían sus gobernantes nacionalistas, reyezuelos feudales ávidos en cobrarles tributos hasta por el aire que respirasen. Para terminar, les pediría a los integrantes de la mesa redonda del rey Artur Mas y su paje Oriol Junqueras, que leyeran a don Juan Manuel en una obra preciosa donde un sabio sirviente, Petronio, aconseja a su señor, el conde Lucanor, que “quien esté bien sentado, no se levante”.

Manifestación pro catalana y española en la Plaza de Cataluña