(Vidra, Transilvania, Rumanía, 1951)
Poeta, periodista, traductora, ensayista y diplomática
EL ME ACARICIABA
Él me acariciaba. (Y no tenía
cinco dedos,
sino seis.
No seis,
sino siete.
No solamente siete,
sino ocho.
Y no sólo ocho,
sino nueve.
No nueve,
sino diez.
No diez,
sino trece.
El placer de acariciar
le había aumentado los dedos.
El placer de ser bajo ellos
me ensimismaba.
explora la fragilidad humana, las raíces identitarias y la naturaleza
NEVADA
La nevada tiembla como el tamiz
de las manos trenzadas de una mujer
en el cielo. Sólo se ve
su puro temblor.
Y la crema, blanca se derrama.
Creo acordarme
de cementerios cada vez más antiguos
con tumbas cada vez más recientes.
EL POEMA CORTO
DE MI LARGA VIDA
No tengo el don de ser rica
ni de ser muy feliz.
Y no obstante, una sola vez,
mi corazón se llenó.
¿De amor o de poesía?
¡Da igual! Así que ya podría morir.
Si todavía vivo es sólo por describir
la añoranza de aquel estado de añoranza.
(Poemas escritos por Carolina Ilica
traducidos al español por Simona Sora)
situada en el pueblo natal de la escritora