Mostrando entradas con la etiqueta Poesía ajena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía ajena. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de septiembre de 2026

Le llamaban el mago de las palabras


Arturo Corcuera
(Daniel Arturo Corcuera Osores)
(Salaverry, 1935 - 2017, Lima)
Poeta peruano

PREGUNTAS DE JAVIER
"EL ADIVINO"

Nadie como yo pregunta,
¿nadie a responder alcanza?
Adivina
adivinanza:

Alumbra sin ser estrella,
relincha sin ser caballo.
(El rayo)

Nadie niega que es un mundo
que a medio mundo alborota.
(La pelota)

Con una túnica blanca
por la noche se desliza.
(La tiza)

No llegará a ser caballo
ni su dueño a ser jinete.
(El caballete)

Un pájaro de metal
ora y canta esta mañana.
(La campana)

Para mirar lo que pasa
piden prestados los ojos.
(Los anteojos)

Una vida por los suelos
y además soba que soba.
(La escoba)

Jamás se cansa de andar
este humilde peregrino.
(El camino)

Tiene la vida en un hilo
dando vueltas al garete.
(El carrete)

Es luz que el aire se lleva,
es luz que vuelve y se posa.
(La mariposa)

Dama que cuida a su reina,
hiriendo a quien se avecina.
(La espina)

Va pisando nuestros pasos
la espía que nadie nombra.
(La alfombra)

Llevan gafas sin cristales
y saben morder de veras.
(Las tijeras)

Teclas de un piano embrujado
que permanecen calladas.
(Las gradas)

Blanca sombra que interroga
y a responder nadie alcanza.
¡Ah, divina
adivinanza!


Pájaro canario amarillo
(Serinus flaviventris)

FÁBULA DEL CANARIO

Trino,
lloro
fino, rubia
lluvia
de oro.

Saltando de alba en alba,
en una y otra rama
extiende su estribillo.
Cantarina jaula,
breve cántaro de cantos,
amarilla fontana.

El canario es el grillo
en la edición de la mañana.

ROSA

Tímida rosa ósea y encarnada
que amo y me ama y junto a mí se posa,
rosa que me rozó con la mirada,
¡oh, mi amorosa y aromosa rosa,

sumisa y envolvente llamarada!
Llamándote me enllamas, ardorosa,
y erguida en mi alma, rosa incorporada,
entre mis brazos, caes temblorosa.

Talle, su tallo. Y hojas. Y ojos. Sueño
–que con mis manos toco– que me toca.
Buscada rosa que encontró su dueño.

Escogida entre muchas minuciosa-
mente. Lozanos muslos, ansias, boca,
y no la mires más que así es mi rosa.

(Poemas escritos por Arturo Corcuera)


Rosa
(Magnoliophyta rosidae)

viernes, 14 de agosto de 2026

Un poeta japonés simbolista y satírico


Takashi Arima
(Kioto, 1931 - 2022)
Escritor, economista y docente

REUNIONES

Para preparar la asamblea general,
tenemos un comité directivo.
Algunos se retrasan.

Para preparar el comité directivo,
tenemos una comisión especial.
Algunos dan cabezadas.

Para preparar la comisión especial,
tenemos una comisión permanente.
Algunos se escapan a la mitad.

Para preparar la comisión permanente,
tenemos un pequeño comité.
Algunos no abren la boca.

Para preparar ese pequeño comité,
tenemos una sesión preparatoria.
Algunos no aparecen.

Para preparar la sesión preparatoria,
tenemos un banquete.
Animación general.

(Poema escrito por Takashi Arima)


Imagen de Kioto, capital de Japón durante más de mil años

miércoles, 15 de julio de 2026

Un homenaje al toro bravío de casta


Toro de lidia español

MARTÍN FIERRO
(FRAGMENTO)

Yo soy toro en mi rodeo
y torazo en rodeo ajeno;
siempre me tuve por güeno,
y si me quieren probar,
salgan otros a cantar
y veremos quién es menos.

No me hago al lao de la güeya
aunque vengan degollando;
con los blandos yo soy blando
y soy duro con los duros,
y ninguno en un apuro
me ha visto andar tutubiando.

En el peligro, ¡qué Cristo!,
el corazón se me ensancha,
pues toda la tierra es cancha
y de esto naides se asombre,
que el que se tiene por hombre
ande quiera hace pata ancha.

Soy gaucho y entiendanló
como mi lengua lo explica:
para mí la tierra es chica
y pudiera ser mayor.
Ni la víbora me pica
ni quema mi frente el sol.

(Poema escrito por José Hernández)

Vocabulario rural rioplatense: Güeya: parte del cuchillo. Tutubiando: titubeando, dudando. Naides: nadie.

José Rafael Hernández y Pueyrredón
(Chacra de Perdriel, Buenos Aires, 1834 - Belgrano, Buenos Aires, 1886)
Poeta, político, periodista y militar argentino

viernes, 5 de junio de 2026

Un soneto sobre la suerte de varas



EL PICADOR

Con el hirviente resoplido moja
el ronco toro la tostada arena,
la vista en el jinete, alta y serena,
ancho espacio buscando al asta roja.

Su arranque, audaz a recibir se arroja
pálida de valor la faz morena,
e hincha en la frente la robusta vena
el picador, a quien el tiempo enoja.



Duda la fiera, el español la llama,
sacude el toro la enastada frente,
la tierra escarba, sopla y desparrama;

le obliga el hombre, parte de repente,
y herido en la cerviz, húyele y brama,
y en grito universal rompe la gente.

(Poema escrito por José Zorrilla)


El picador Juan Melgar Jiménez en la plaza de toros de Orthez, en Francia, con un toro de la ganadería del Cura de Valverde el 23 de julio de 2017

viernes, 17 de abril de 2026

Un poeta escueto y de hondo contenido


Ángel Acosta Hernández
(Casillas del Ángel, Puerto del Rosario, Fuerteventura, 1900 - Santa Cruz de Tenerife, 1971)
Periodista y escritor

POEMAS DE TIERRA

La choza (un anticuado dolmen,
un ara de veneraciones).
Candor en las senectas grietas.
Incienso los alrededores.

Tactos de rosas con la esquina
de Oriente. Pasos de los hombres.
Los bueyes, hacia la camada
para añadirse al simple acorde.

Lluvia de luz amarillenta
para que corran canalones
y sea nuncio de los oros
para la oculta arca de roble.

Juan ha nacido... Juan ha muerto.
La teja, un poquitín más ocre.
Manuel, nieto de Juan, un viejo
entre los viejos labradores.

La puerta tiene algo de herrumbre,
sólo algo más, entre los goznes.
¿Y Manuel? Sí, aquel corvo aldeano...
Murió el invierno del catorce.

El tragaluz se ha descompuesto.
Falta un cristal. ¿Cuándo lo ponen?


Iglesia de Santa Ana en Casillas del Ángel, localidad que fue absorbida en 1926 por Puerto de Cabras, que desde 1956 fue rebautizado como Puerto del Rosario

A VISTA DE NUBE

La calma está tendida
flotando con sus velos,
como un loto, en los aires
temblantes de olor jardinero.

La cabellera al este.
Los ojos al eterno
y sordo azul tranquilo,
gran vía de ángeles y cuervos.

Abajo, muy abajo,
el dibujo del pueblo
donde se mueven puntos
negros de espaldas y sombreros.

Por milagro ha subido
la campana, diciendo:
"buitres, azores, águilas,
el chiquillo del sastre ha muerto".

En el dibujo ahondado,
los techados muy prietos,
los mogotes ariscos
y suspensos molinos de viento.

Ahora el campanario
todo escala los cielos:
al chiquillo del sastre
los amigos lo llevan
a jugar el último juego.

(Poemas escritos por Ángel Acosta Hernández)


En 1920 fue llamado a filas para combatir en la Guerra del Rif (Marruecos), donde el ejército español sufrió una terrible derrota en el llamado desastre de Annual (1921)

domingo, 5 de abril de 2026

El poeta que escribía como una necesidad


Julio Alfredo Egea Reche
(Chirivel, Almería, 1926 - 2018)
Poeta

LA LLEGADA

Kilómetros de ti... te ando y te llego.
Vocerío de la sangre sobre ruedas
y el temor infantil de que no cedas
a este pez buceador, nadando en fuego.

Cedes, cedes, te das al bello juego
amorosa y tenaz sobre las sedas,
y me sales triunfal a las veredas
de este rocío de amor con que te riego.

¡El grito del jazmín, qué enamorado,
cuando se ruboriza en amapola
calladamente, dándose de lleno!

¡Qué cosquillas de Dios en mi costado!
Rumor de abeja hasta mi sien, en ola,
limpiándome de brozas y de cieno.


Sierra de Chirivel, nombre de origen latino
proveniente de "Silvella" que significa "bosquecillo"

NOTICIA DE MI VIDA

Se perdió en los desvanes una vara de mando
que empuñaron caciques; se perdieron más cosas:
la llave de la cárcel, los listines del miedo,
las sospechas remotas y también los discursos.

Temblaron en mis venas mil hombres sudorosos
y di un bando diciendo: enterrad los candiles,
sujetad entre todos la humildad de mi brazo.

Lo primero, es urgente, arreglemos las plazas
y que jueguen felices a la rueda los niños.
Hagamos lavaderos, sujetemos el agua,
alcemos su nivel a un canto de muchacha.

Sé que hay hombres que nunca pensarán que mis brazos
son puntales urgentes de violenta renuncia,
humildes, sujetando las esquinas del pueblo.

Me duele toda música de mis labios, me duele
el retórico pan que no sale del trigo.
En mi casa os espero, dadme un beso o matadme.

Avanzad con arados, con martillos, prometo
ser besana y metal con oficio de entrega;
sois amigos de siempre, desde un tiempo de alondras.

Yo levanto mi mano temblorosa de versos
y no mando ni ordeno, quiero sólo en hogares
resolverme hecho brasa, hecho leña de encina.

Soy alcalde de un pueblo con el nombre de pájaro
y me duele la sangre que ha pasado a la historia.

(Poemas escritos por Julio Alfredo Egea)


Iglesia de San Isidoro, patrono de Chirivel

jueves, 26 de marzo de 2026

Nació con la poesía entre los dientes


Lorenzo Pedrero Rodríguez
(Zamora, Castilla y León, 1943 - 2024)
Poeta finalista del Adonais
(En la foto a la derecha recogiendo una medalla conmemorativa del aniversario de los ayuntamientos democráticos como el de Zamora donde fue concejal)

LA FELICIDAD

Es la felicidad una alimaña
de relucientes ojos que se esconde,
nadie sabe su cueva y corre y corre,
se nos va de las manos y nos deja
dentro del pecho un rastro luminoso,
aquí y allí destella, brinca, vuelve
a desaparecer, torna a otra mata.

Alguien nos dice: "Está
debajo de esas piedras", y cavamos
entre los pliegues de un vestido azul
y vamos con muchachas por la oscuridad.

Del mar, de entre las olas, traen noticias…
Por encontrar la dicha
el hombre va a los bares,
mira a los astros con temblor y pone
el oído en la puerta por si pasa.


Cúpula de la catedral de Zamora

Mas es escurridiza
y parlanchina la felicidad,
y a los hombres les da
la hora del trabajo
buscando en tuberías,
revolviendo anaqueles;
en tabernas les da la madrugada,
les da la muerte y los encuentra en sótanos
cansados de indagar, de hurgar.
de escarbar entre nubes y ángeles,
de levantar cascotes y estudiar
arqueología. Un poco escépticos
se tienden sobre el suelo y mueren.

Fuera, aún escucharán los mismos vientos,
los mismos pájaros que anuncian vida,
los árboles que crecen puntuales
en idénticos meses verdecidos.
y él sólo de pensarlo
se pudre más aprisa
o en un supremo esfuerzo
quiere brotar de nuevo,
porque allá afuera, otros como él,
hombres de sueños y de carne,
otros también, como él, esperanzados,
aseguran haber visto pasar
a la felicidad y por sus huellas.
relucientes… a pocos metros.

(Poema escrito por Lorenzo Pedrero)


Vista panorámica de Zamora con el Puente de Piedra sobre el río Duero en primer plano y la torre y cúpula de la catedral dedicada al Salvador Jesús de Nazaret

domingo, 8 de marzo de 2026

Aquel poeta de una obsesiva sequedad


Juan José Domenchina
(Madrid, 1898 - México, 1959)
Escritor, maestro nacional y crítico literario

AQUÍ TIENES LA VIDA

Aquí tienes la vida que me diste.
Te restituyo lo que es tuyo. Quiero
ser de verdad en tu verdad. Espero.
ver, ya sin ojos, para qué me hiciste.

Si entré en el mundo, porque me metiste
en su vacío de motivo cero,
quiero zafarme en él, y persevero
en la fe sin medir que me pediste.

Y viví a medias. Tuve el alma triste
cuando se me salió de tu venero.
Siempre soñé llegar a lo que existe

tras la evidencia. Quiero —ya no inquiero—
lo que esperé, Señor, y tú me diste:
empezar a vivir, cuando me muero.

VÁNDALO AUGUSTO

Al fin, yo soy lo que mi ser abstracto,
de espectro múltiple y veraz, proyecta.
Concéntrico el fervor, la vida recta,
nada me mueve sino el dulce pacto.

Divina forma y aprehensión del acto
que encarna el verbo: furia de mi secta.
La vida inmune, virgen, está infecta.
El alma viva de mi carne es tacto.

Ascético rencor, turbios regímenes,
mística farsa de la pura frente:
sean de amor y de verdad mis crímenes.

No estanque, sino cima de torrente.
Vándalo augusto de floridos hímenes.
Doma de eternidad es el presente.

EL EXTRAÑADO

La vida -que se nos va-
y la muerte -que nos llega-
van a encontrarse. (El que juega,
gana o pierde.) Dios dirá.

Lo que yo soy aquí está.
Tengo expedita la entrega.
A la muerte, ¿quién se niega?
La vida, ¿quién nos la da?

Súbitamente mi ciega
condición, humana ya,
ve: ve el filo que la siega.

¡Dios sabe si llegará
a ser cielo claro! (Ruega
por quien de camino va.)

ESTAR, LO SABES Y LO SÉ...

"No penséis que he venido a poner paz en la tierra.
No vine a poner paz, sino espada" (Mateo, 10, 34) 

Estar, —lo sabes y lo sé— tranquilo
del todo es poder verse en un espejo
claro. Y no, no me dejan —ni me dejo—
ser vida sosegada. Voy al hilo

de la serenidad, siempre intranquilo
en busca de mi paz por un complejo
mundo de sobresaltos, y no cejo
en mi vivir o transcurrir en vilo.

Reflejo de tu espada soy. Mi estilo
lo blando con destreza, aunque soy viejo,
y tiene punta, filo y contrafilo.

Señor, si así me hiciste, no me quejo.
Mas déjame que vea tu tranquilo
mirar cuando me mire en el espejo.

(Poemas escritos por Juan José Domenchina)


El matrimonio formado por Ernestina de Champourcin y Juan José Domenchina paseando por los jardines del Parque del Retiro de Madrid a finales de los años 30

jueves, 5 de febrero de 2026

De un poeta silencioso y esquivo


Adolfo Castaño Bautista
(Madrid, 1928 - 2014)
Poeta, historiador y crítico de arte y literatura

LA BARCA DE LOS LOCOS

¿Quién se atreve a cantar todavía?
—Los locos. Son los locos que han
cogido una barca y navegan por el
canal, ajenos a todo lo que su locura
no les diga. En la barca están apiñados,
con el farol a punto, por si pasan bajo
los puentes. Buscan aguja e hilo. Se besan
y su carne vuela como una golondrina.
Y les quedan sólo los dientes bajo
los dientes, una oscuridad vacía
bajo las pupilas. Y su deseo cae
con un estrépito seco de huesos
esparcidos. Pero ellos siguen
pulsando el laúd. Diciendo atroces
melopeas. Trasegando el vino robado
a gollete limpio, sin copa: maman
directamente de la matriz del vino.
El porvenir no llega a babor o estribor,
a proa o popa de su barca. Hasta las
ratas huyen de su lado. Y la historia
se acaba en este año de peste de 1968.
Porque su nave se hunde, se hundió,
se ha hundido mientras ellos, los locos,
seguían en su juego indiferentes.

(Poema escrito por Adolfo Castaño)


Fundó con Alejandro Gago la revista "El Gato Verde"

martes, 6 de enero de 2026

Érase un médico que escribía poemas


Vicente Boada González
(Ingenio, Gran Canaria, 1898 - Las Palmas de Gran Canaria, 1991)
Médico, maestro y poeta

AVANZANDO ENTRE LA SANGRE

Pobre muchachita enferma,
cuánto has sufrido esta tarde.
Y qué pena sentí cuando
la ternura de tu carne
hundió, firme, el bisturí
avanzando entre la sangre.

Tan hondamente sentaba el mal
que dentro roía,
que para quitártelo fue
preciso cortar.

Tenías
la frente llena de estrellas
pequeñitas que caían
sobre mi mano insensible,
y mi corazón bebía
con un afán insaciado
en cada gota caída
todo el dolor de la hora
reventando de caricias.

Y aún dolor te quedaba
para apagar la sonrisa
que entre el temblor de tus labios
apenas sí florecía.

Qué pena me daba verte
sin más consuelo ni amigo
que mi corazón sufriendo
tras el semblante tranquilo.

(Poema escrito por Vicente Boada)


Plaza de la Candelaria en el municipio de Ingenio
(Gran Canaria)