miércoles, 25 de mayo de 2011

El poeta que no se doblegaba a los políticos

Pedro Bonifacio Palacios
"Almafuerte"
(San Justo, 1854 - La Plata, 1917)

I

No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo.
Trémulo de pavor, piénsate bravo
y arremete feroz, ya mal herido.


Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios, que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza

necesita del agua y no la implora.
¡Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!



II

El mundo miserable es un estrado
donde todo es estólido y fingido,
donde cada anfitrión guarda escondido
su verdadero ser, tras el tocado.

No digas tu verdad ni al mas amado.
No demuestres temor ni al mas temido.
No creas que jamás te hayan querido,
por mas besos de amor que te hayan dado.

Mira cómo la nieve se deslíe
sin que apostrofe al sol su labio yerto,
cómo ansía las nubes el desierto

sin que a ninguno su ansiedad confíe.
¡Trema como el infierno, pero ríe!
¡Vive la vida plena, pero muerto!



III

Los que vierten sus lágrimas amantes
sobre las penas que no son sus penas,
los que olvidan el son de sus cadenas
para limar las de los otros antes,

los que van por el mundo delirantes
repartiendo su amor a manos llenas,
caen, bajo el peso de sus obras buenas,
sucios, enfermos, trágicos... ¡sobrantes!

¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos!
¡Nunca sigas impulsos compasivos!
¡Ten los garfios del odio siempre activos,

los ojos del juez siempre despiertos!
¡Y al echarte en la caja de los muertos,
menosprecia los llantos de los vivos!



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