sábado, 28 de diciembre de 2019

La conga del Jalisco ahí viene trajinando

 
Pedro Sánchez: el hombre dispuesto a cualquier cosa con tal de seguir viajando en un Falcon

LA CONGA DEL DOCTOR SÁNCHEZ
 
Alguien dijo que la guerra era la continuación de la política por otros medios; pero, para el doctor Sánchez, la política es la anticipación de la guerra por otros medios. En las guerras, por ejemplo, se toman rehenes de la población civil para forzar al enemigo a la rendición; y el doctor Sánchez toma como rehenes a los jubilados, (incluidos los catalanes), congelándoles la subida de la pensión, para forzar a los esquerranos a la abstención en la investidura. En las guerras, los ejércitos de ocupación mantienen todas las instituciones de las naciones invadidas, convirtiendo a quienes las dirigen en peleles a su servicio; y el doctor Sánchez hace lo propio con la abogacía del Estado, con la Fiscalía, con la judicatura y hasta con el mismísimo Rey, al que manda de viaje trasatlántico cuando le peta, u obliga a que lo designe candidato a una investidura en la que lo van a votar todos los que quieren mandar la monarquía al desván de la Historia.
 
Los dos presidentes que más se han reído de España y los españoles
 
¡Así funcionan los Estados fallidos! El doctor Sánchez ha descubierto que la descomposición de las instituciones es galopante; y ha decidido que es una ocasión pintiparada para aprovecharlas en beneficio propio. Decía Pemán que la separación de poderes no era más que un arreglito o componenda que hizo el buen sentido inglés, para evitar que las instituciones anduviesen a la greña entre sí, como invitados borrachos de una boda. Y el doctor Sánchez, viendo que a los invitados ya se les pasó la borrachera y lo único que quieren es la recena, los pone a todos en fila para que bailen la conga al ritmo que les marca. Así vemos cómo la abogacía del Estado, la Fiscalía y la judicatura se van convirtiendo en zascandiles que tuercen y contorsionan el Derecho, para acomodarlo a las conveniencias coyunturales del doctor Sánchez. Lo hicieron ayer para desenterrar a Franco, lo hacen hoy para facilitar la investidura, lo harán mañana para arruinar civilmente la vida de cualquier opositor molesto.
 
El hombre que no podía dormir si gobernara con Iglesias ahora le da la mano

Al zombidemocratismo no le perturba demasiado que tal o cual diputado, concejal o incluso ministro sea corrupto; pero en cambio no puede soportar que los jueces también lo sean, porque sería tanto como aceptar que el trampantojo se derrumba. Además, el zombidemocratismo, siempre que piensa en corrupción, imagina fajos de billetes o comisiones bajo cuerda, y no se atreve a concebir una forma de corrupción mucho más amedrentadora, que es la conversión de un funcionario público -o de todo un estamento funcionarial- en un ejecutor implacable de las consignas ideológicas que el poder desea implantar. Durante muchos años se ha permitido impunemente que las promociones en la judicatura se hayan asignado según un criterio de adhesión ideológica lacayuna; y ahora nos encontramos con un estamento judicial servil y alfombruno, dispuesto a envolver con un perifollo de apariencia jurídica las concupiscencias (no importa cuán coyunturales o caprichosas sean) del poderoso de turno.
 
Dos personajes impresentables y nefastos para España y Cataluña

Hace unas semanas, Alfonso Guerra explicaba sin rebozo que el Tribunal Constitucional es un nido de prevaricadores que adoptan resoluciones a sabiendas de su injusticia, con tal de allanarse ante las consignas en boga y seguir chupando del bote. Y cualquier persona que no haya sido completamente arrasada por el zombidemocratismo puede contemplar, en las tertulieta televisivas, a jueces y fiscales carentes por completo de sensus iuris, defendiendo los cambalaches jurídicos más infames, dispuestos siempre a halagar los paradigmas ideológicos triunfantes. Al doctor Sánchez no le costará nada ponerlos a bailar la conga; bastará con que, a modo de recena, halague su vanidad con unos cuantos honores y ascensos.
 
(Artículo de opinión escrito por Juan Manuel de Prada y publicado por el periódico "ABC" el viernes 27 de diciembre de 2019)
 
 
Juan Manuel de Prada
(Baracaldo, Vizcaya, 1970)
Escritor, articulista y crítico literario

jueves, 26 de diciembre de 2019

A favor del símbolo de la unidad española

 
Felipe VI de España
(Madrid, 30 de enero de 1968)
Actual monarca español
 
EL DISCURSO DEL REY
 
Cada año, desde hace siete u ocho, el discurso de navidad del rey se convierte en el objeto de furibundas, irritadas o despectivas críticas por gentes que, más que republicanos, parecen simplemente antimonárquicos. Se denuncia lo que le sobra o lo que le falta, lo que renuncia a insinuar o lo que alevosamente deja caer. No existe en realidad ninguna hermenéutica de la intervención real, sino la voluntad de aprovecharla para atacar a la misma institución monárquica, como si no hubiera ocasiones para tal cosa en el resto del año. Es decir, que se presenta como interpretación crítica a la alocución del rey lo que no suele ser sino un pronunciamiento contra la monarquía. Los vibrantes críticos navideños solo encontrarían aceptable que Felipe VI se pronunciara a favor de la república o apoyara entusiásticamente el proceso independentista en Cataluña.  

Felipe VI representa la mesura y serenidad de la que debiera ser la continuidad de la Corona y la unidad de España para todos los españoles sin menoscabo de nadie

Los discursos relevantes del rey —y en primer lugar el que llega en cada navidad— no los escribe el monarca de su mano ni expresan exactamente sus opiniones personales. El texto, de facto, se consensúa entre la Casa Real y el Gobierno, quien finalmente lo valida. Muchos creen saber esto, pero no acaban de entenderlo. El rey dice —hablando grosso modo— lo que el Gobierno quiere o tolera que diga. En los regímenes republicanos entre los que están separados la jefatura del Estado y la del Gobierno, la primera suele tener más autonomía, es cierto, que en las monarquías parlamentarias. Pero quizás no estaría mal que algunos leyeran o releyeran —es un ejemplo— las memorias de Manuel Azaña, para comprobar que el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, transmitía al Gobierno previamente sus principales o más delicados discursos, y no lo dejó de hacer hasta que sus relaciones con Azaña se deterioraron definitivamente en la primavera de 1932. 

Mapa de la España autonómica con altísimos niveles de autogobierno

Todavía son más divertidos los chiquillos —con o sin alopecia— que recuerdan lo malos que son genéticamente los Borbones, o que denuncian que Juan Carlos I juró los Principios Fundamentales del Movimiento, o que nadie ha votado a Felipe VI y otros insondables arcanos mediterráneos que se beben y beben y vuelven a beber, como los peces en el río, cada navidad. Pues sí, criaturas, aquí se llegó un acuerdo —luego mitologizado bajo el nombre de Transición Política— entre los sectores menos estúpidos y cerriles del franquismo y las principales fuerzas de izquierda y centroizquierda que intuían bien su incapacidad para darle la vuelta a la tortilla. 


El corpus jurídico que algunos quieren modificar según su conveniencia

Se hicieron muchas cosas mal y, en algunos aspectos, se cedió demasiado, pero todo era enmendable en el futuro, y bastante fue enmendado, gracias a una Constitución que proclamaba como forma de Estado la monarquía parlamentaria y que fue aprobada mayoritariamente en 1978. Nada de esto, por supuesto, impide o debe impedir la reclamación de una república democrática como objetivo político. Pero se me antoja que esa reivindicación será tanto más sólida y contará con mayor respaldo si está basada en argumentos razonables, en la promesa de una renovación del contrato entre la representación política y los ciudadanos, antes que en una colección de chascarrillos, tontadas, semiverdades, inexactitudes y boutades embadurnadas de odios abstractos y resentimientos anacrónicos.
 
(Artículo de opinión escrito por Alfonso González Jerez y publicado por el periódico “La Provincia” el jueves 26 de diciembre de 2019) 
 
Alfonso González Jerez
(Caracas, Venezuela, ¿1965?)
Periodista y escritor

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Sobre el adoctrinamiento izquierdista

Viñeta humorística de José María Nieto publicada
por el periódico "ABC" el lunes 2 de diciembre de 2019