martes, 29 de noviembre de 2016

Sobre la imbecilidad de la izquierda

 
Fidel Castro Ruz
(Birán, 1926 - 2016, La Habana)
El dictador homófobo que se apoderó de Cuba para vivir como un pachá oriental con varias residencias lujosas, un yate y veinte criados mientras sufrían miserias los cubanos
 
FIDEL Y NUESTRA
(SUPUESTA) IZQUIERDA
 
Llevo tiempo sosteniendo que tenemos la izquierda más tonta de Europa –como dirían Hernández o Fernández, los polizontes gemelos de las aventuras de Tintín: “Es mi opinión y yo la comparto”- y que, en parte, la funesta presencia del PP en el gobierno de la nación es culpa suya. No es un logro del que sentirse muy orgulloso, pero parece encajar muy bien en la idiosincrasia local, como nuestro liderazgo indiscutible en abandono escolar y consumo de cocaína. Con la muerte de Fidel Castro, nuestros progresistas de estar por casa se han vuelto a retratar. Sin salirnos de Cataluña, el señor Franco Rabell se apresuró a jalear al difunto, mientras que los cenutrios de la CUP interrumpían uno de sus aquelarres para emitir un tuit con la frase “Hasta siempre, comandante” (me entraron ganas de tuitear una respuesta: “Que te zurzan, comandante”, pero recordé que no estoy en Twitter y que me parece de mal gusto celebrar la muerte de nadie: eso ya se lo dejé en su momento a todos los que descorcharon una botella de cava tras la muerte de Franco sin haber movido un dedo para acelerarla).


Heberto Padilla
(Pinar del Río, Cuba, 1932 - 2000, Auburn, Alabama)
La farsa del juicio que le montaron obligándole a retractarse tras su detención, abrió los ojos de los intelectuales honestos que apoyaban hasta ese momento a la Revolución Cubana

Pasan los años, pero a lo que aquí entendemos por izquierda le cuesta desmontar sus propios mitos. Se sigue odiando –y con razón- al dictador de derechas, pero se es extremadamente laxo con el tiranuelo que dice que es de izquierdas, hasta el punto de que siempre se le ven las gracias y nunca se le critica con la misma saña que a sus homólogos fascistas. No es descubrir la pólvora afirmar que el revolucionario de Sierra Maestra se convirtió en seguida en un caudillo represor que llenó las cárceles de su país y convirtió a sus habitantes en soplones y prostitutas, pero algunos siguen agarrados al mito del guerrillero libertador, puede que para sentirse jóvenes –como los Franco Rabell de este mundo- o porque el coco no les da para más –como los Fernández y Arrufats de ese mismo mundo (¡Ánimo, chavales, os queda Kim Jong Un!).


Guillermo Cabrera Infante
(Gibara, Cuba, 1929 - 2005, Londres, Inglaterra)
Escritor exiliado por culpa del tirano comunista

Al mismo tiempo, nuestras lumbreras de la (supuesta) izquierda son capaces de confundir el minuto de silencio por la difunta Rita Barberá con un homenaje a su discutible figura y ausentarse del parlamento. O insinuar, como hizo el autobusero Garganté, que igual el asesinato de Ernest Lluch tenía su razón de ser. Cada vez que Mariano Rajoy gana unas elecciones, nos llevamos las manos a la cabeza y nos preguntamos cómo es posible que haya tanto español al que se la pela la corrupción y la marrullería. Quizás deberíamos empezar a preguntarnos cómo hemos conseguido fabricar una izquierda tan mezquina, tan imbécil y tan pasada de moda. Autocrítica, le llaman a eso.
 
(Artículo de opinión escrito por Ramón de España y publicado
en su cuenta de Facebook el martes 29 de noviembre de 2016)
 
 
Ramón de España Renedo
(Barcelona, Cataluña, 1956)
Escritor, guionista, crítico y periodista

domingo, 20 de noviembre de 2016

Sobre la decadencia de la educación

 
Alumno pendiente del móvil en lugar de prestar atención en clase
 
ESTUPIDEZ ACADÉMICA ACTUAL
 
Cree el botarate que aprender es arrimarse
a una brasa. Pero si bien lo meditas, observa
que sin la luz interior no expulsarás las tinieblas
de la burda ignorancia. Tienes que poner de tu parte.
 
La gente sigue modas como epidemias virales.
Id est, girando en el aire, lanzar una botella
para que caiga de pie. La cantidad de inteligencia
para hacerlo no requiere ni siquiera el arte
  
El reto de la botella voladora es otra moda imbécil y transitoria
 
de un escarabajo. Parece que pavonearse,
ir por ahí luciendo un corte de pelo aberrante,
es el no va más de la creación entre los primates.
 
Choca a los sentidos tanto narcisismo repugnante,
tanta exhibición vacua de bellacos y mangantes
como uno tiene que aguantar a diario y tragarse.
 
(Poema escrito por Andrés González Déniz)
  
Ambiente educativo en la mayoría de las aulas del país

lunes, 7 de noviembre de 2016

Cuestionario sobre Erik Vogler


 
Novela negra concebida para mayores de 12 años
 
ERIK VOGLER Y LOS CRÍMENES
DEL REY BLANCO
(BEATRIZ OSÉS)

1. ¿Qué no podía sospechar Erik Vogler?
2. ¿Qué había estado preparando durante varias horas?
3. ¿Cómo le gustaría ordenar sus camisas a Erik Vogler?
4. ¿En qué ciudad vivían Erik Vogler y su padre?
5. ¿Qué error cometió su padre con los billetes de avión?
6. ¿Cuándo se dio cuenta del error?
7. A qué ciudad iba a volar Erik Vogler?
8. ¿Qué noticia macabra dio la radio?
9. ¿Qué música sintonizó su padre para esquivar las noticias?
10. ¿Dónde vivía la abuela de Erik Vogler?

Es una lectura de iniciación en el mundo del suspense dirigida a los niños

11. ¿Cuánto tiempo iba a estar Erik Vogler con su abuela?
12. ¿Cómo se llamaba la joven asesinada?
13. ¿Qué le pasó a Erik la última vez que intentó morder una galleta de su abuela?
14. ¿Qué vio durante una noche Erik Vogler?
15. ¿A quién correspondía la imagen que vio Erik Vogler?
16. ¿Qué edad tenía Sandra Nadel al morir?
17. ¿De qué marca eran los zapatos de Erik Vogler?
18. ¿Le gustaba a Erik Vogler la leche de vaca?
19. ¿Qué objeto apareció en la cama de Erik Vogler?
20. ¿A qué estuvo jugando Sandra Nadel la tarde en la que desapareció?

Beatriz Osés ejerce la docencia de la lengua española en Badajoz

21. ¿Qué obra de Schubert escuchó Erik Vogler?
22. ¿Por qué figura sustituyó Berta Vogler al rey blanco del ajedrez?
23. ¿En cuánto tiempo derrotó Albert Zimmer a Erik Vogler jugando una partida de ajedrez?
24. ¿De qué manera estaba el rey blanco cuando Erik volvió a encontrarlo en su almohada?
25. ¿De qué escritor eran los versos que en un papel acompañaban al rey blanco?
26. ¿Cómo se llamaba la víctima anterior a Sandra Nadel?
27. ¿Qué edad tenía?
28. ¿Cuándo desapareció?
29. ¿Dónde hallaron su cadáver?
30. ¿Quién derrotó a Leo Klein en un torneo de ajedrez?

El libro forma parte de una saga adictiva

31. ¿Quién fue la primera víctima del asesino de Bremen?
32. ¿Quiénes habían estudiado de pequeños en el mismo colegio de Bremen?
33. ¿Quién derrotó a Albert Zimmer en la final del torneo de ajedrez?
34. ¿Qué le arrancó la bufanda de angora a Erik Vogler?
35. ¿De qué marca era la maleta de Erik?
36. ¿Qué perdió Erik Vogler?
37. ¿A quién le pidió Erik Vogler unas llaves de repuesto?
38. ¿Quién venía a ser el rey blanco?
39. ¿Quién tenía las llaves de casa que había perdido Erik?
40. ¿De qué marca eran los pantalones de Erik?

Cuarta y última entrega, por ahora, de la saga sobre Erik Vogler

41. ¿Por dónde entró Adler con la intención de matar a Erik Vogler?
42. ¿Qué hizo resbalar a Adler?
43. ¿Qué le clavó Erik Vogler al señor Adler para defenderse?
44. ¿Quién fue la primera persona que entró en la casa de Adler buscando a Erik Vogler?
45. ¿Con qué dormía a sus víctimas el señor Adler?
46. ¿Con qué arma neutralizó Berta Vogler al señor Adler?

[Osés, Beatriz: Erik Vogler y los crímenes del rey blanco, Barcelona, Editorial Edebé, 2014, 5ª edición, (ilustración de la portada de Iban Barrenetxea), 143 págs.]
 
Beatriz Osés
(Madrid, 1972)
Escritora, licenciada en Periodismo y profesora de Lengua Española

sábado, 22 de octubre de 2016

A donde nos lleva la tontuna progresista

 
Colegio público "Anselm Turmeda" (nombre de un escritor árabe nacido en Mallorca en 1352 y muerto en Túnez en 1430) donde una niña de ocho años sufrió una brutal paliza por parte de varios alumnos del mismo centro al finalizar el recreo
 
PÁNFILOS
 
¿Quién fue realmente culpable de la agresión a la niña en el colegio Anselm Turmeda de Palma? De momento hay varios sospechosos: la directora del colegio, la tutora, el profesor o profesora que vigilaba el recreo, y quizá algún otro profesor del centro, sin que podamos descartar a los conserjes ni a los encargados de la cafetería, ni tampoco a los transeúntes que pasaban por la calle en el momento de la agresión. Por supuesto, de los alumnos que agredieron y patearon a la niña no se acuerda nadie. Ni siquiera sabemos sus nombres, porque hay una legislación ultragarantista que les concede todos los derechos y no les exige ni una sola responsabilidad. Tampoco a sus padres, ni a sus tutores, ni a sus familiares, a los que nadie se atreve a reclamar una responsabilidad subsidiaria por la violenta conducta de sus hijos, una conducta, no lo olvidemos, que mandó a una niña al hospital a base de golpes y patadas. No, nada de eso. Toda la culpa es de los profesores y responsables del colegio.
 
La pobre niña sufrió sufrió una fisura de costilla, el desprendimiento
de un riñón, un hematoma en la cabeza y varias contusiones
 
Todo esto es asombroso. Que sepamos, ni siquiera se ha expulsado del centro a los alumnos implicados en la agresión, pero ya hay 2.500 personas que piden la dimisión de la directora en las redes sociales. Y por si fuera poco, la policía ha interrogado a la tutora y a otra profesora "para establecer si hubo negligencia". Negligencia es una palabra muy peligrosa en nuestro tiempo. Enseguida la asociamos con el cirujano que se dejó el móvil en la tripa del paciente o con el camionero que conduce a 120 por hora mientras participa en un animado chat en “Whatsapp”. Y hoy por hoy, la mera sospecha ya se equipara con la culpabilidad: si te interrogan, si te investigan, es que algo habrás hecho, piensa la gente.
 
Ésta es la situación a la que conduce el buenismo zapaterista del pijiprogresismo por legislar que ni un padre ni una madre pueden darle un bofetón a sus hijos
 
Es decir, que toda la responsabilidad de una agresión salvaje se está desplazando hacia quienes no tenían otra misión que vigilar el recreo o dar clases a los niños. Y esas personas —los profesores— son las que sufren ahora la angustia y las humillaciones más sangrantes, porque todas las sospechas recaen sobre ellas: no estaban en el patio cuando debían, o no supieron detectar lo que ocurría a tiempo, o no elaboraron uno de esos interminables "protocolos de prevención" que podrían haber evitado la paliza (nuestros burócratas educativos profesan la variante moderna del pensamiento mágico: cinco kilos de papelotes pueden obrar el milagro de impedir que un niño hiperviolento ataque a otro en el recreo).
 
Hoy muchos hijos actúan como tiranos con sus propios padres
 
El caso es que todas las miradas se fijan ahora en los profesores y en la directora, cuando todos sabemos que se ha privado a los profesores de toda autoridad y de todo poder, siquiera sea el de reprender levemente a un alumno. Pero ahí está la policía, vigilando el colegio e interrogando a los docentes, mientras los verdaderos agresores podrían estar alardeando de la paliza que le dieron a la niña en sus cuentas de Facebook sin que esa conducta vergonzosa pudiera acarrearles ni la más mínima molestia. La Ley del Menor protege hasta tal punto a los menores de 14 años que es imposible acusarles de nada, hayan hecho lo que hayan hecho, pobrecitos.
 
Cerca de una docena de estudiantes con edades comprendidas
entre doce y catorce años la arrojaron al suelo y la patearon
 
Mucha gente cree que las conquistas de nuestro Estado del bienestar —y la enseñanza pública es una de las más importantes— sólo están en peligro por culpa de los recortes del capitalismo caníbal. Pero lo que casi nadie ve es que la extensión de la irresponsabilidad en el uso (o más bien en el mal uso) de esos mismos servicios también está poniendo en peligro los logros que disfrutamos. ¿Quién va a querer ser docente si sabe que un día le van a culpar de una paliza que sólo es responsabilidad de quien la ha dado? ¿Y quién querrá ser profesor cuando sabe que está indefenso ante burlas y humillaciones de toda clase y los verdaderos culpables se van de rositas? Pero nuestra legislación educativa profesa un extraño panfilismo: los menores son intrínsecamente buenos y por tanto no se les puede acusar de nada. Como si un menor no pudiera ser cruel y violento. O como si un menor no pudiera ser un monstruo consentido y un pequeño dictador que se cree con derecho a todo.
 
Cuando se priva a los profesores de autoridad se tiene que
recurrir a la policía, pero mejor hubiera sido prevenir que curar
 
Si alguien se pregunta por qué el buenismo relativista va cayendo en picado (ahí están los pésimos resultados electorales del PSOE), quizá debería recordar quién cometió la agresión en el colegio y quién está siendo acusado de ella. Todo al revés. Y todo equivocado.
 
(Artículo de opinión escrito por Eduardo Jordá y publicado
en el periódico “La Provincia” el viernes 20 de octubre de 2016)
 
Ahora el abogado de la familia de la niña denunciará los hechos ante la Fiscalía de Menores por un delito de homicidio en grado de tentativa, además de presentar una querella por presuntas infracciones penales contra la dirección del colegio, la tutora y los profesores encargados de la vigilancia y custodia del recreo, amén de  la Consellería de Educación, el conseller y los funcionarios del Gobierno de Baleares relacionados con el expediente de la agresión

martes, 4 de octubre de 2016

Sobre la debacle del pijiprogre PSOE

  
Pedro Sánchez Pérez Castejón
(Madrid, 1972)
Del puño en alto al gesto petimetre del dedo en la ceja
 
EL MÁRTIR ACCIDENTAL
 
Para entender la hecatombe que está viviendo el PSOE, es decir, la primera fuerza de la izquierda española, quizás basta con las lecturas que de tal implosión hacen la gente y las organizaciones de izquierdas. Efectivamente, lo que ocurre es "un golpe de Estado", que "el aparato del PSOE" ha organizado contra el secretario general "elegido por los militantes", Pedro Sánchez, "un hombre de izquierdas", con el objetivo de que gobierne "el Partido Popular", una acción "estimulada por los grandes poderes económicos del país y por el periódico El País" y comandada por Felipe González, al que se fotografía tomando el sol en un yate, oh, enemigo de clase que ya no pisas la arena de la playa de Ignacio Sánchez Mejías, y Susana Díaz, "una mamarracha" que se encaramó al poder en "la corrupta Andalucía" perpetrando decenas de golpes de Estado" (sic) en el PSOE andaluz.
  
Ni es partido sino varios clanes, ni es socialista sino snob, ni es obrero
sino lleno de pijos y ladrones, ni es en Cataluña español
 
Esto es, más o menos, el engrudo conceptual básico, y lo comparten miles de socialistas con sus cuotas en orden y cientos de miles de votantes del PSOE. Si esta miseria analítica es el marco semántico que la izquierda, sin excluir los socialdemócratas, aplica a la crisis del PSOE, lo extraño es que el PSOE no haya estallado antes. Una izquierda capaz de satisfacerse con un relato semejante está sentenciada por su propia estupidez, ignorancia y autocomplacencia, y me refiero a toda la izquierda de este país, a este cada vez más caricaturesco progresismo, airado y refunfuñón, que hace pajaritas con su encefalograma plano desde hace ya demasiados años. 
 
Viñeta de Manel Fontdevila i Subirana (Manresa, 1965)
 
Llama la atención poderosamente que los que encuentran en los votos de la militancia a Pedro Sánchez una legitimación que es sacrílega cuestionar, se los traigan al pairo los casi ocho millones de votos que cosechó el PP en las últimas elecciones generales y que lo convirtieron en la mayoría minoritaria en el Congreso de los Diputados. El PP es un meteorito que sin ninguna intervención humana cae del cielo, elección tras elección, y en este aciago periodo, además, el meteorito es cada vez más grande. Según sondeos y politólogos, el próximo meteorito puede ser de nuevo gigantesco, y acabar con la extinción de una alternativa de izquierda y la aparición de un nuevo precámbrico que tú bordaste en rojo ayer, sin un solo microbio rojo en todo el ecosistema. 
 
Este cenutrio pasará a la historia de España como el hombre que antepuso a los intereses generales su propia obstinación de querer llegar a ser presidente
 
A esta izquierda, la izquierda para la que lo ocurrido en Ferraz es un golpe de Estado y no una exhibición de inutilidad política, le da lo mismo. Prefiere proporcionar una nueva mayoría absoluta al PP —con el auxilio o no de Albert Rivera y sus bellezas prerrafaelitas— que pactar una estrategia en la Cámara Baja para bloquear o negociar las mayores barrabasadas de la cerril derecha española. Pedro Sánchez no es ningún izquierdista, siquiera sobrevenido, sino un maniobrero inescrupuloso que estaba dispuesto a cualquier cosa (el no a Rajoy, contribuir a que el PSOE fuera secuestrado por Podemos y/o los independentistas catalanes en un Gobierno rodeado de cortocircuitos, propiciar unas terceras elecciones) para encastillarse en la Secretaría General. 
 
Radiografía del actual PSOE
 
El PSOE se desangra porque no tiene un proyecto reformista convincente, porque ignora los códigos, irritaciones y ambiciones de las clases medias urbanas y de los jóvenes parados y mileuristas, porque ha creado en sus entrañas un personal político que no conoce otra cosa que la chupona meritocracia del partido. Sánchez es una puñetera anécdota. Un accidente. Pero bajo la capota, cuando buscan el fallo en el motor, no hay motor, sino un póster amarillento de las elecciones generales de 1982. Entonces se miran los unos a los otros y empiezan a chillar. No es indignación. Gritan de miedo.
 
(Artículo escrito por Alfonso González Jerez y publicado
por el diario “La Provincia” el martes 4 de octubre de 2016)
 
 
Alfonso González Jerez
(Caracas, Venezuela, ¿1965?)
Un periodista inteligente y que demuestra ser muy
buen lector, pues sabe escribir con calidad literaria

domingo, 25 de septiembre de 2016

viernes, 9 de septiembre de 2016

martes, 12 de julio de 2016

Los valientes son los legendarios


Víctor Barrio Hernanz
(Grajera, Segovia, 1987 - 2016, Teruel, Aragón)
Torero inmortal
 
LA CONDICIÓN HUMANA
 
El antitaurinismo español tenía una dignidad, una nobleza histórica. Hasta bien entrado el siglo XX, cuando las corridas eran aún el gran espectáculo nacional de masas, la polémica sobre la lidia formaba parte del eterno debate sobre el ser de España. Desde Mariano José de Larra, Miguel de Unamuno o Jacinto Benavente hasta José Ferrater Mora o Salvador Pániker, los detractores de la fiesta eran gente docta que discutía con otros intelectuales en pie de igualdad; ilustrados que denostaban la tauromaquia como símbolo de una mentalidad anclada en el pasado.
 
Arte, estilo, valor y finura eran el marchamo de Víctor Barrio
 
Hasta el más inflamado de aquellos propagandistas, como el bizarro Eugenio Noel, sustentaba su diatriba en un fundamento ético. Más que la lidia aquellos intelectuales impugnaban la esencia del casticismo, un código de valores que mantenía al país varado en un atraso histórico. Esa controversia estaba inscrita en un contexto de reflexión patriótica y formaba parte de la preclara tradición filosófica del regeneracionismo.
 
Hermoso y arriesgado pase de espalda del gran torero segoviano
 
El menos profundo de esos escritores o ensayistas se sonrojaría ante la majadera liviandad de los actuales antitaurinos, ese ejército de desaprensivos mequetrefes tuiteros, de payasos antisistema y de ecologistas talibanes cuya compasiva bondad animalista inhibe cualquier atisbo de empatía por la muerte de un ser humano. Un oponente del toreo con mediana lucidez encontraría en la tragedia de Víctor Barrio una elemental munición lógica contra la continuidad de la fiesta; lo que a ninguno se le ocurriría es celebrarla como un triunfo de la res, una especie de acto de justicia poética.
 
Víctor Barrio dando un pase al natural con las piernas fijas en el suelo
 
Semejante simpleza es algo casi peor que una felonía moral; constituye una clamorosa demostración de estupidez, un monumento de estulticia rencorosa y banal que desarma al movimiento prohibicionista, no ya de razón, sino de respeto. Con el exhibicionismo de su desnudez mental estos zascandiles deshonran la seriedad de su propia causa; no existe la mínima posibilidad de mantener una discusión racional con seres impregnados de una frivolidad tan mentecata, fundamentalistas botarates de raciocinio (si es que se le puede considerar así) enfermizo.
 
El diestro realizando un preciosista farol de rodillas en Valdemorillo
 
Existen muchos españoles a los que la fiesta de toros aburre tanto como un partido de béisbol o que contemplan las corridas como vestigios de arqueología antropológica, reliquias vivas del patrimonio cultural. Lo que estos contemporáneos indiferentes –y mucho menos aquellos honestos críticos novecentistas– no podían, o no podíamos siquiera imaginar, era que llegaría un momento en que la defensa de la tauromaquia se convirtiese en un ejercicio de oposición a la intolerancia, en un compromiso necesario con la libertad.
 
El lidiador en sincronización perfecta con el toro
 
Menos aún, que acabaría relacionada con la simple salvaguardia de la compasión, con la reclamación imprescindible de la primacía de la condición humana frente a la indigencia ética de una sociedad envilecida. Y lo que es más grave, una primordial reivindicación de la inteligencia frente al inquietante imperio de la memez.
 
(Artículo de opinión escrito por Ignacio Camacho
y publicado en el diario “ABC” el lunes 11 de julio de 2016)
 
Víctor Barrio ofreciendo al público el tercero de la tarde, un toro de 529 kilos de peso y pelo negro bragado llamado "Lorenzo" que acabaría con su vida en la Plaza de Toros de Teruel

lunes, 11 de julio de 2016

Sobre la España de charanga y pandereta

 ¿ESTÁ ESPAÑA MUERTA CULTURALMENTE?
 
Los últimos datos del barómetro del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) no dejan de sorprender: el 40% de los ciudadanos no lee, el 70% no va a museos y el 50% no va al cine. Estas cifras son la última estocada a la industria cultural española, que poco a poco va pasando a un segundo plano en la vida social. En los últimos ocho años las políticas de austeridad han masacrado la cultura, tanto su producción como su difusión, y por tanto, la capacidad de análisis y crítica de la sociedad española. La pérdida de tejido cultural en España es una realidad, aunque haya quien no lo quiera ver, como las grandes editoriales que siguen publicando títulos que nadie lee.

Viñeta humorística de Andrés Rábago García, "El Roto"
(Madrid, 1947) 

En 2005, año en el que la crisis no marcaba a fuego a los ciudadanos, fueron al teatro un 37,1% de los encuestados por el Anuario de Estadísticas Culturales. Once años después la cifra ha caído seis puntos, según los últimos datos del CIS. La reducción de la partida de los PGE (Presupuestos Generales del Estado) para los museos ha caído en más de 83 millones de euros. La inversión pública se reduce y son los ciudadanos los que deben sacar de su bolsillo las carencias económicas. De hecho, dos días antes de la inauguración de la exposición de El Bosco en El Prado, una de las mayores de la temporada, se subió el precio de las entradas de 14 a 15 euros. El 70% de los encuestados por el CIS no ha ido a ningún museo en los últimos seis meses del año y solo un 10% ha ido una vez.


El 40% de los encuestados por el CIS no leen. Sin embargo, respecto a 2005 ha subido el número de lectores en más de diez puntos. La llegada del libro electrónico, aunque sigue sin ser un modelo de negocio consolidado, ha cambiado el paradigma, ya que el 84% de los lectores leen tanto en papel como en e-book. El dinero destinado a la promoción del libro y las publicaciones culturales de 2005 a 2016 ha bajado más de siete puntos. Pero la lectura implica muchas más cosas que la industria editorial. El fomento del hábito lector, la divulgación de la literatura o la promoción de nuevos ámbitos de investigación, entre otras cuestiones. En la partida de los PGE para las bibliotecas entre 2005 y 2016 hay una diferencia de 191 millones de euros, aunque la asistencia a estos espacios ha aumentado ligeramente en estos años, quizá por la pérdida de poder adquisitivo.

El sistema educativo también ha sido diseñado para despreciar
la cultura escrita y alejarlo de ella al futuro adulto 

La última legislatura de Rajoy ha ido sajando a la industria. Ni ayudas al cine, ni para promocionar la lectura, ni para abrir nuevas salas de teatro... Nada. Los hachazos a estas partidas dentro de los PGE han hecho que en 2016 se destinaran 803 millones de euros frente a 1.103 millones en 2011. Si a eso le añadimos un impuesto asesino, la situación es preocupante. La subida del IVA del 8% al 21% en 2012 dejó en casa a muchos ciudadanos.  El secretario general de la sección cultural de UGT, Javier Figueroa, cree que el origen de esta situación es la falta de voluntad de hacer una verdadera política cultural.


Ramon Colom, presidente de Confederación de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE) añade que está situación es “muy grave, porque la cultura es algo básico a la hora de estructurar la sociedad”. Desde su punto de vista “la cultura es la capacidad crítica de análisis, son valores colectivos y éticos, es afán de superación, de progreso… Es necesaria como elemento que une, es la argamasa para que todo funcione en la sociedad”. Javier Gomá, director de la Fundación Juan March, da cuatro sentidos para la palabra cultura. Por una parte, “en el sentido de que vivimos en una cultura española, frente a la cultura francesa u oriental". En segundo término es lo que hacen determinadas personas, como poetas o bailarines. Un tercer sentido sería el de la industria cultural. Y en cuarto lugar consistiría en la política cultural”. Javier Gomá añade que “la crisis ha sido muy mala para la tercera y, encima, la cuarta no la favorece, ya que existe una ansiedad recaudatoria por parte del Estado a través del IVA, y además, no se conceden ayudas”.

En España lo que se prima es la pandereta del espíritu festivo
y la charanga del espectáculo mediático para alienar a los ciudadanos
 
Por otra parte, Javier Figueroa explica que la situación “ha perjudicado a la actividad escénica y artística. Un claro ejemplo es que el 95% de los actores están en paro”. Para el responsable sindical “estamos haciendo lo contrario de lo que debemos hacer. En los países de nuestro entorno han tomado la industria cultural como algo primordial, si no das apoyo a las empresas y a la sociedad para que se cree industria y, además, no generas difusión en el extranjero, no se crea industria ni beneficio. Al igual que los científicos, nuestros artistas se van fuera de España”.  A su vez, Javier Gomá explica que con la cultura pasa lo mismo que “con el concepto de felicidad: no es un estado, es una tendencia. No importa tanto cómo te encuentras, sino si vas de mejor a peor”. Los datos hablan y los políticos callan, mientras la industria cultural languidece y las nuevas generaciones ven telebasura con programas como “Sálvame”.
 
(Reportaje escrito por la periodista Ana Delgado que publicó
el diario digital “El Español” el sábado 9 de julio de 2016)

El "homo nescius" de la actualidad ignora incluso el proceso
de descomposición y manipulación de las que es objeto y víctima

domingo, 26 de junio de 2016

Sobre la situación de la enseñanza pública

 
LA PRIMARIZACIÓN
DE LA SECUNDARIA

Con la LOGSE se creó la Educación Secundaria Obligatoria, etapa educativa que ahí sigue, también en la LOMCE pepera. Se dijo en su momento que era un tremendo avance prolongar hasta los dieciséis años la obligatoriedad de la enseñanza, aunque hoy sabemos que tal avance consiste no más que en mantener en las aulas de los institutos a muchos jóvenes que no quieren estudiar y que hacen todo lo posible por demostrárselo cada día a sus profesores. Mantenerlos, además, al lado de otros alumnos que sí quieren, de otros que querrían, pero no pueden, y de otros que no saben muy bien lo que quieren. Es lo que se llama "enseñanza comprensiva", mal calco del inglés "comprehensive school". Es decir, un sistema que en principio agrupa a los alumnos por edad y no por conocimientos, aptitud o intereses.
 
 
¿Y esto funciona? Les pongo un ejemplo: se supone que cualquiera que estudie la asignatura de Inglés durante doce años debería dominar ese idioma con soltura. Pero en el sistema educativo español, nuestros jóvenes estudian doce años de Inglés (seis en Primaria, cuatro en la ESO y dos en Bachillerato), y salvo que se hayan apuntado a una academia privada, la realidad es que no se desenvuelven ni mínimamente bien en la lengua de Shakespeare. La razón de este fracaso es muy sencilla, y no se debe al plantel de profesores ni a la mala calidad de la raza en las nuevas generaciones. A ver. En ninguna de las academias privadas de inglés agrupan a los alumnos por edad sino que lo hacen por niveles de conocimiento del idioma, como es lógico. Por eso no debemos sorprendernos del pésimo nivel de idiomas de nuestros jóvenes. Pésimo nivel que ahora se trata de paliar implantando centros bilingües, a ver si así sí (que muchas veces tampoco). Cuando lo único que se necesitaría es aplicar el sentido común. En la mayor parte de Europa aprenden bien las lenguas extranjeras en la enseñanza pública, sin necesidad de academias de apoyo ni de recibir clases en un idioma distinto del materno.
 
 
He puesto el ejemplo del inglés, porque es llamativo. Pero esto se podría aplicar a otras asignaturas. La enseñanza de la lengua española, la historia o las matemáticas también es deficiente en nuestro sistema. Puede uno tener más o menos suerte de que su hijo caiga en una clase buena, en un centro bueno, con un ambiente bueno, o en una Comunidad Autónoma buena… pero es eso, cuestión de suerte.
 
 
Si algo está prohibido en la enseñanza secundaria española (y la LOMCE tampoco acaba con ello) es que los alumnos se agrupen en las aulas según su capacidad, su aptitud o sus conocimientos. Y pasa lo que pasa: los profesores (que los hay buenos, malos y regulares) no pueden enseñar adecuadamente. Y los alumnos no aprenden lo que deberían. Con la llamada comprensividad, el rigor, la excelencia y la profundidad de los contenidos sencillamente desaparecen.
 
 
Los pedagogos que crearon la LOGSE (y que ahí siguen) lo solucionan, sobre el papel, de un plumazo. Según ellos, el profesor tiene que prestar "atención a la diversidad". Y ha de tomar las riendas de grupos de treinta alumnos dando varias clases a la vez, proponiendo actividades distintas, impartiendo distintas explicaciones y multiplicándose en el mismo espacio y a la misma hora. El resultado suele ser desastroso, como demuestran todos los informes.
 
 
Otra de las herramientas que los pedagogos a la violeta les ofrecen a los profesores son las "adaptaciones curriculares", engorrosos y burocratizados procesos que, envueltos en la palabrería y el neolenguaje “pedabóbico”, consisten en recortar y bajar el nivel de los contenidos, para que el alumno que no aprueba pueda aprobar. Porque de lo que se trata es de que aprueben cuantos más mejor, para limitar las cifras del "fracaso escolar" que tanto temen los políticos.
 
 
Volvamos al principio. La LOGSE y el avance de la obligatoriedad hasta los 16 años. La Constitución dice en su artículo 27.4 que "la enseñanza básica es obligatoria y gratuita". Por tanto, la etapa de la ESO es, constitucionalmente, básica, como la Enseñanza General Básica (ya tan lejana). Pues tras 26 años de implantación de la LOGSE (insisto: las leyes posteriores son solo secuelas que muy poco modifican el planteamiento inicial) hemos conseguido que un graduado en ESO sepa menos de lo que sabía un graduado en EGB. Pero, eso sí, con dos años más de escolarización. Así que, prolongando la etapa de Primaria, hemos primarizado la Secundaria. El resultado queda patente en muchos aspectos: infantilización, irresponsabilidad, bajada de contenidos, indisciplina, sobreprotección, etc.
 
 
Claro que hay profesores, aulas, institutos (y hasta Comunidades Autónomas) que intentan escapar de esta primarización, que se da en distintos grados, lamentablemente casi siempre demasiado altos. Porque la comprensividad exige que los alumnos vayan pasando de curso. La pedagogía dominante no deja de repetir que los contenidos académicos no son importantes. Que si los alumnos no saben demasiado, basta con que adquieran unos contenidos mínimos, y que ya se verá el curso siguiente lo que se hace. Y además, como se ha intentado desterrar la competitividad de las aulas, haciendo que las calificaciones de la ESO no tengan consecuencias académicas (mientras se llegue al “aprobadín”) pues se ha fomentado la tendencia natural al mínimo esfuerzo. El mínimo esfuerzo preside las aulas de ESO de toda España. Si alguien se sustrae a él es por meras cualidades personales o por valores que le ha inculcado su familia.
 
 
¿Y el Bachillerato? ¿Ese Bachillerato escuálido, de solo dos años, que tenemos en España, el más breve del mundo? Pues el Bachillerato, que se supone que es una etapa no obligatoria, no comprensiva, donde el rigor académico y la exigencia han de ser mayores, también se está primarizando. Lo cual es lógico, puesto que la mayoría de los alumnos que consiguen el título de la ESO (y pueden obtenerlo hasta con dos asignaturas suspensas) pasan al Bachillerato. Y allí la inercia es seguir con la política del mínimo esfuerzo, que los profesores, muchas veces, contagiados por la ESO, les permiten prolongar. Muchos profesores de instituto saben que 1º de Bachillerato (sobre todo en la rama de Sociales) es ya 5º de la ESO. Y que cuesta Dios y ayuda mentalizar a esos chicos de que la exigencia es otra. Por otro lado, las nuevas generaciones de profesores ya vienen de la LOGSE. Y han aprobado unas oposiciones mucho menos rigurosas que las antiguas, en las que los contenidos también se han rebajado.
 
 
En fin, que la primarización se ha adentrado ya en el “nanobachillerato” español. Y en algunos casos, se ha oficializado. Tengo ante mí el proyecto de decreto de la Junta de Andalucía que, desarrollando la LOMCE, organiza el currículo de Bachillerato. Y observo con perplejidad que en su capítulo VI ya se ordenan las llamadas medidas de atención a la diversidad. Lean:
 
 
“Por Orden de la Consejería competente en materia de educación se establecerá para la etapa de Bachillerato el conjunto de actuaciones educativas de atención a la diversidad dirigidas a dar respuesta a las diferentes capacidades, ritmos y estilos de aprendizaje, motivaciones, intereses, situaciones socioeconómicas y culturales, lingüísticas y de salud del alumnado, con la finalidad de facilitar la adquisición de las competencias clave y el logro de los objetivos de la etapa y no podrán, en ningún caso, suponer una discriminación que le impida alcanzar la titulación correspondiente.”
 
 
Es decir. Si a un alumno no le va el estilo de aprendizaje del profesor, o no puede seguir el ritmo, o no tiene capacidad, o sus circunstancias socioeconómicas (¡o culturales!) no son las adecuadas, o sus intereses no coinciden con los del programa de la asignatura, hay que ejercer un conjunto de actuaciones educativas para facilitarle las cosas y no discriminarlo impidiéndole alcanzar la titulación correspondiente. Y ahí tendremos a los profesores atendiendo a la diversidad y dejando de lado el engorroso temario y los pesadísimos contenidos de la asignatura, que total, qué más da.
 
 
Sólo nos queda esperar que estas medidas se acaben aplicando también en la universidad, y que en un futuro nadie impida que nuestros ingenieros y nuestros médicos alcancen la titulación correspondiente habiéndose beneficiado de adaptaciones y de atenciones a la diversidad. Qué bien nos lo vamos a pasar.
 
(Artículo de opinión escrito por José Aguilar Jurado y publicado por “LibertadDigital.com” el martes 21 de junio de 2016)
 
José Aguilar Jurado
Profesor de Lengua Española, filólogo, periodista y poeta satírico