domingo, 15 de abril de 2018

Un equipo de remiendos y desperdicios

 
EL SUMMUM DE LOS DESPROPÓSITOS
 
Miguel Ángel Ramírez Alonso
(Las Palmas de Gran Canaria, 1969)
Presidente de la UD Las Palmas
El hombre que ha convertido al equipo amarillo en la UD "Chanchullo". Alguien que conoce mejor los hoteles y restaurantes de Miami que los entresijos del fútbol. Mejor vendiera el club a un grupo de inversores chinos en lugar de fichar desechos gratuitos
 
Paco Jémez
(Las Palmas de Gran Canaria, 1970)
Es el tipo de entrenador al que se le nota que anteriormente fue jugador. Atrevido, experimentador, ha hecho lo imposible para revertir la trayectoria negativa de la UD Las Palmas. Le pierde la soberbia ante los medios de comunicación y gana puntos con su exigente autoridad respecto a los jugadores indisciplinados. No ha podido salvar al equipo porque carece de mimbres para plasmar el fútbol incisivo que pretende
 
Leandro Chichizola
(San Justo, Santa Fe, Argentina, 1990)
Las ridículas actuaciones de sus compañeros lo han elevado a la categoría de héroe en la portería. Es de los pocos fichajes acertados, pero parece que se irá al descender el equipo por no querer disminuir su caché jugando en Segunda División
 
Raúl Lizoaín
(Las Palmas de Gran Canaria, 1991)
Es un portero de grandes reflejos al que le pierde no blocar la pelota. Suele rechazarla para que los delanteros lo fusilen a continuación, por lo cual no da seguridad bajo los palos
 
Matías Aguirregaray
(Porto Alegre, Brasil, 1989)
Un lateral derecho que se ha visto obligado a jugar en el lado izquierdo dada la nulidad de quienes tenían ese cometido. Un luchador de brega incansable, recuperador de balones pero sin precisión en la entrega. Clásico jugador que corre muchas veces como pollo sin cabeza. Su bravura le salva, aunque tampoco parece que vaya a quedarse porque está cedido
 
David Simón
(Las Palmas de Gran Canaria, 1988)
Es más probable que caiga la Luna sobre la Tierra a que este lateral derecho ofrezca un día un centro en condiciones de ser rematado por alguien. Sube la banda, y aunque tarda en bajarla, tiene capacidad física. Ahora bien, debe ser que no levanta la cabeza antes de centrar el balón porque siempre va hacia donde no hay nadie que pueda rematarlo
 
David García
(Maspalomas, Gran Canaria, 1982)
Todos los aficionados saben que a sus 36 años cualquiera se lo lleva en carrera, si bien suple con valentía y colocación la lentitud de sus movimientos en la cancha. Ha jugado uno de los más dignos papeles en la recta final de esta temporada subiendo al ataque y marcando algún gol. A su edad lo más normal sería que no renovase por otro año


Mauricio Lemos
(Rivera, Uruguay, 1995)
Criticado por su lentitud, se le achacaron los males en defensa del equipo cuando en realidad es un jugador con una clase extraordinaria que además marcó la temporada anterior dos golazos de libre directo muy lejanos a la portería. Quizá se fue porque se olió la que se venía encima o tal vez porque la secretaría técnica no sabe ver tres montados en un burro
 
Míchel Macedo
(Río de Janeiro, Brasil, 1990)
Un jugador más quemado que el café tostado. Ha venido a La UD Las Palmas en el declinar de su carrera para encajar perfectamente en el declive del equipo amarillo. Lo único meritorio que ha hecho fue marcarle un gol al CD Tenerife en un partido de pretemporada hace dos años que después no sirvió ni para ganar la "Copa Mahou"
 
Ximo Navarro
(Guadahortuna, Granada, 1990)
Un defensa rápido y necesario en cualquier equipo. Se ha fajado en solitario durante muchos partidos por falta de apoyos cuando ha estado ausente Bigas por lesión
 
Pedro Bigas
(Palma de Mallorca, 1990)
Un buen defensa fuerte y expeditivo. Tiene incluso capacidad para irse arriba con el balón controlado. Un caso insólito de buen fichaje por parte de la secretaría técnica de la UD Las Palmas. Es una lástima que en el tramo final de la Liga 2017/2018 se haya lesionado
 
Alejandro Gálvez
(Granada, 1989)
Pese a no contar en la SD Éibar de donde procede, su debut fue una grata sorpresa porque él solo arregló la mayoría de los males en defensa de la UD Las Palmas. Valiente, con sentido de la colocación, ágil, tiene un sexto sentido para jugar en su posición de central
 
Dani Castellano
(Las Palmas de Gran Canaria, 1987)
Un deportista que confunde el fútbol con el atletismo. Su brega en el lateral del campo no lleva nunca a ninguna parte y cuando hace una incursión cada diez partidos hacia delante acaba siempre perdiéndola o recibiendo falta como si fuera ése su objetivo
 
Javi Castellano
(Las Palmas de Gran Canaria, 1987)
Este futbolista y su hermano gemelo Dani hace tiempo que constituyen dos cánceres para el equipo. Correoso y batallador, juega para atrás y hacia los lados. Nadie recuerda cuándo fue la última asistencia que dio, si es que ha dado alguna en Primera División


Sergi Samper
(Barcelona, 1995)
Una fractura de peroné y la rotura de un ligamento del tobillo izquierdo cortó el esfuerzo ascendente de este mediocentro al que se le veía intentar hacer algo con el mismo nulo acierto que había demostrado la temporada anterior en el Granada CF
 
Vicente Gómez
(Las Palmas de Gran Canaria, 1988)
Un jugador de segunda categoría al que siempre le ha venido grande la Primera División. Se esfuerza, pero todo lo que procura hacer sobre el césped se queda en una serie de experimentos estériles sin definición. El fútbol no es sólo correr por todas partes
 
Gaby Peñalva
(Quilmes, Buenos Aires, 1984)
Es el caso típico de un jugador cuyo pasado siempre fue mejor. Alto y con dotes de mando, las piernas ya no le acompañan y se le ve muy estático dando patadas en el centro del campo
 
Peter Etebo
(Lagos, Nigeria, 1995)
Un hombre que en su primer partido parecía una revelación por sus sprints de largo recorrido que acababan con el balón disparado a las nubes. Jugador de mantequilla que pasa más tiempo tirándose al césped y perdiendo balones que disputando el esférico
 
Alen Halilovic
(Dubrovnik, Croacia, 1996)
Un fallido proyecto de estrella que en vez de cuajar se ha quedado en una débil pantomima de lo que pudo llegar a ser. Un futbolista que conduciendo el balón cuando avanza recuerda a Johan Cruyff, pero que después la encharca tirando fuera o muy débil a puerta
 
Tana
(Las Palmas de Gran Canaria, 1990)
Un impresentable al que rescató Quique Setién del ostracismo en el que lo tenían apartado otros entrenadores que no confiaban en él. Lo único que ha hecho de meritorio es un pase de espuela a Prince Boateng en un gol inolvidable, pero se comporta como si pensara de sí mismo que es un crack y no lo es porque todo lo que intenta acaba mal
 
Alberto Aquilani
(Roma, Italia, 1984)
Un jugador con pasado tan brillante como penoso presente. El periodista Paco Cabrera le llama "arquitecto del fútbol", elogio que se convierte en un cruel sarcasmo 
 
Hernán Toledo
(Sastre, Santa Fe, Argentina, 1996)
El único jugador de la UD Las Palmas que tenía regate y desborde apenas ha contado con minutos, no vaya a ser que los compañeros se sientan ofendidos por comparación
 
Jonathan Calleri
(Buenos Aires, Argentina, 1993)
Tiene la humildad de reconocer que es un burro jugando al fútbol y el engreimiento de admitir que si marcara todos los goles que falla estaría en otro equipo. No sabe ni controlar un balón, vive en fuera de juego permanente y se faja con los defensas como si practicara full contact. Su lucha hace que todo se le perdone, pero es un jugador de tercera fila
 

Jonathan Viera
(Las Palmas de Gran Canaria, 1989)
El jugador más sobrevalorado en la historia del fútbol canario. Fue convocado por Lopetegui una vez en un amistoso contra Israel y no creo que vuelva nunca a la selección. Dejó a la UD Las Palmas en la cola de la clasificación cuando se marchó sin importarle nada. Hace tres filigranas para lucimiento propio buscando que le hagan alguna falta y sanseacabó

 
 
Jesé Rodríguez
(Las Palmas de Gran Canaria, 1993)
El extraño caso del futbolista menguante supuso el mayor bluff en la historia de la UD Las Palmas, con el permiso de Emenike, el jugador fantasma que ni siquiera llegó a debutar. Jesé vino como revulsivo y demostró que tras su grave lesión en las filas de Real Madrid ya no era el mismo de antes. Por eso todos los equipos procuran quitárselo de encima
 
Vitolo Machín
(Las Palmas de Gran Canaria, 1989)
Traicionó al Sevilla dejándolo en la estacada por la espalda y se rió de la UD Las Palmas con un rendimiento nulo, apareciendo un poco frente al Real Madrid en el Santiago Bernabéu por el interés del lucimiento personal. Otra perla negra de la estreñida cantera canaria


Kevin-Prince Boateng
(Berlín, Alemania, 1987)
Un carro de combate acorazado que buscaba más el cuerpo a cuerpo que el balón. Se fue apenas dio comienzo la temporada alegando motivos personales. Tenía ímpetu pero pocas cualidades técnicas que disimulaba siendo objeto de faltas o cometiéndolas él mismo
 
Imoh Ezequiel
(Lagos, Nigeria, 1993)
De lo poco potable que se ha fichado, tiene verticalidad y encara en el uno contra uno pese a que no termina nada en positivo. Es un delantero con proyección atacante
 
Momo
(Las Palmas de Gran Canaria, 1982)
Un descarte del Deportivo de La Coruña no podía ser un aporte para una Unión Deportiva que aspirara a algo. Juega para atrás y sólo sirve para lanzar córners, faltas y penalties


Loïc Rémy
(Rillieux-la-Pape, Lyon, Francia, 1987)
Estaba llamado a ser el ídolo de la afición amarilla por su clase y olfato de gol. Vino muy tocado y tampoco jugó mucho, pese a lo cual se convirtió en el máximo anotador con seis goles en unos cuantos partidos de los que para colmo no solía jugar todos los minutos. Seguramente se marchó porque salía muy caro mantenerlo aunque era el mejor fichaje


Oussama Tanane
(Tetuán, Marruecos, 1994)
Vino para dar profundidad al extremo derecho de la UD Las Palmas y a lo más que llegaba era a provocar un córner o un fuera de banda. La Primera División española le venía grande aunque muy adecuada para sus intereses de ir con Marruecos al Mundial de Rusia
 
Erik Expósito
(Santa Cruz de Tenerife, 1996)
Alto y envarado, da la impresión de no tener cintura. Ha cuajado buenas actuaciones en el filial y Paco Jémez tuvo el valor de alinearlo en varias ocasiones de manera prematura. Contra el Real Madrid en el Estadio de Gran Canaria le faltó frialdad para marcar suavemente a puerta vacía y le dio a romper el balón lanzándolo a la grada
 
Nacho Gil
(Valencia, 1995)
Una joven promesa que vino para sumar y solamente ha restado. Con las sobras del Valencia CF no da para que la UD Las Palmas logre ocupar un hueco en Primera
 
Jairo Samperio
(Cabezón de la Sal, Cantabria, 1993)
Otro jugador que prometía mucho y se ha estancado como si se le hubieran cruzado los cables. Enésima demostración de que lo que ficha Las Palmas es porque no lo quiere nadie

martes, 10 de abril de 2018

Sobre la corrupta partitocracia plutócrata

 
Cristina Cifuentes
(Madrid, España, 1964)
Licenciada en Derecho, funcionaria de la Universidad Complutense, política del Partido Popular y presidenta de la Comunidad de Madrid desde 2015
 
¿Y LA CALIDAD
DE LA CLASE POLÍTICA?
 
El caso del máster de Cristina Cifuentes ha puesto en el ojo del huracán a la Universidad Rey Juan Carlos y con ella, en general, al funcionamiento del sistema universitario español. Sin embargo, sorprende que el caso Cifuentes no haya llamado la atención de la opinión pública sobre otra cuestión que no es menor: la calidad de nuestra clase política. Porque este caso concreto, con toda su especificidad, no deja de ser la expresión particular de un fenómeno más general que atañe, por encima de partidos e ideologías, al grueso de nuestra clase dirigente y su lógica de reclutamiento.
 
De izquierda a derecha: Enrique Álvarez (director del máster de Cristina Cifuentes), Javier Ramos (rector de la Universidad Rey Juan Carlos donde se tramitó) y Pablo Chico (profesor del máster). La responsabilidad del fraude exige la dimisión de Cristina Cifuentes, pero también depurar responsabilidades en quienes le concedieron el título
 
Entre las funciones más importantes que confiamos a los partidos políticos está la de seleccionar a la clase política. Los partidos sirven, entre otras cosas, como canal para introducir en la vida política a las personas más aptas de la sociedad para tareas de gobierno. Sin embargo, en las democracias contemporáneas la progresiva complejidad de la organización de un partido y su burocracia ha llevado a la aparición del político profesional, el político de carrera, cuya capacidad de sobrevivir no siempre está ligada ni a su currículum ni a su formación. Los partidos son maquinarias de poder. Y para el político de profesión, aumentar el control sobre la distribución de cargos orgánicos, como demostrar su capacidad para dominar las relaciones en el seno de la organización, se terminan convirtiendo en un fin en sí mismo.
 
Pedro González Trevijano
(Madrid, España, 1958)
Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y Magistrado del Tribunal Constitucional, fue rector de la Universidad Rey Juan Carlos desde 2002 hasta 2013. Cristina Cifuentes cursó el máster fraudulento en el curso 2011-2012 bajo su mandato
 
Estas funciones son necesarias para la supervivencia de los partidos y los partidos las estimulan a través de incentivos selectivos. Y está bien que así sea porque sin partido no hay democracia. Pero una mala interpretación de estas necesidades organizativas puede terminar primando una lógica de selección no meritocrática. Una selección que eleva a condición de clase dirigente a un tipo de personal cuyo ascenso no tiene que ver con su capacitación para las tareas de gobierno, sino con su lealtad al líder o con su contribución al fortalecimiento del partido.
 
Fernando Suárez Bilbao
(España, 1964)
Historiador del Derecho y rector de la Universidad Rey Juan Carlos desde 2013 hasta 2017. En su libro El status del Poder judicial en el constitucionalismo español (1808-1936)) plagió 111 de 180 páginas y en un artículo sobre las Cortes de Cádiz y la Iglesia copió 42 de las 45 páginas en total incluyendo las conclusiones y las erratas originales
 
Entre las críticas más habituales a la clase política se encuentra la acusación de constituir un grupo autorreferencial separado de la sociedad. Una minoría apuntalada por los privilegios que se concede y que ha convertido la política en un modo de vida a través de la reproducción de sus intereses. Desde este punto de vista, la carrera política aparece como un ascensor social que permite acceder a puestos y remuneraciones que no se ajustan a lo que se exige a un ciudadano normal que aspire a una posición semejante. De aquí que muchos políticos, afortunadamente no todos, al ir ganando visibilidad opten por maquillar su currículum para bloquear cualquier crítica a su falta de representatividad. En otras palabras, para borrar cualquier sospecha que confirme que el nivel del gobernante está por debajo de la del gobernado. Y así es como, por arte de magia, unos años en la facultad devienen licenciatura, unos cursos de fin de semana en máster, y etcétera.
 
Giovanni Sartori
(Florencia, 1924 - Roma, 2017)
Periodista, intelectual, politólogo, ensayista,
escritor, sociólogo y profesor universitario
 
Sartori siempre advertía que la democracia representativa no puede operar con garantías en una cultura política que desprecia el mérito. Menos cuando esta operación viene promocionada por los propios partidos. "No nos equivoquemos", nos decía ya el politólogo italiano en 1998, en un discurso ofrecido en el Congreso de los Diputados con motivo del vigésimo aniversario de la Constitución española: "Devaluando la meritocracia no conseguimos sino demeritocracia: devaluando la selección no conseguimos sino la selección de lo malo, y devaluando la igualdad en función de los méritos no conseguimos sino la igualdad en el demérito. Que es exactamente lo que tenemos ahora".
 
(Artículo de opinión escrito por Jorge del Palacio y publicado
por el periódico “El Mundo” el martes 10 de abril de 2018)
 
Jorge del Palacio Martín
(Guernica, País Vasco, 1981)
Profesor de Ideas Políticas en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid

sábado, 17 de marzo de 2018

Sobre el oprobio de la izquierda española

 
La izquierda dice defender las causas del pueblo y luego hace oídos sordos al clamor popular. En la fotografía los padres de Diana (Juan Carlos Quer) y Mari Luz (Juan José Cortés). La primera fue asesinada a los 18 años y la segunda con 5. Han llegado a recoger más de 2 millones de firmas para que no se derogue la PPR (Prisión Permanente Revisable)
 
TELEBASURA EN LAS CORTES
 
Citaba Paco Rosell el otro día en "Es/Radio" a un profeta posmoderno que advirtió del peligro de que un país acabara pareciéndose a su televisión. Esa reflexión se hacía a cuenta de Italia y Berlusconi, pero en los USA ya es presidenciable Oprah, cuyo libro más promovido y vendido durante años en su programa es "El Secreto", manual de brujería social o vudú maoísta según el cual basta la voluntad de que te pase algo bueno para que te pase; por ejemplo, la lotería o una herencia. El pensamiento mágico por excelencia es el comunista, que promete la prosperidad imponiendo la igualdad a tiro limpio. Luego se queda en terror y miseria, salvo para el Partido, que está en "El Secreto" y vive muy bien en nombre de los que viven mal. Los populismos modernos operan sobre el modelo de Münzenberg para la Komintern: crear un malo malísimo culpable de todo, para que hasta el ser más lerdo o abyecto se vea moralmente superior a lo que Pablenin llamaría "cutre plebe fachosa". Y todo vale contra eso, aunque no exista, hasta alcanzar el Poder, que sí existe. "Salvo el Poder todo es ilusión", reza el himno de Sendero Luminoso.
 
En estos momentos sólo hay un preso en España condenado a prisión permanente revisable: se trata de un padre, David Oubel, que en Pontevedra drogó a sus dos hijas de nueve y cuatro años para después cortarles el cuello con una sierra radial eléctrica
 
¡Al PSOE se lo van a contar! 1917, 1934, 1936, 1937, 1939 y 2004 son fechas que prueban su idea de llegar al Poder como sea. Iglesias Posse, su fundador, debutó en las Cortes anunciando que usarían la Ley según les conviniera y que para acabar con Maura "estaban dispuestos a llegar al atentado personal". En siglo y medio ha habido sectores del PSOE decentes y nacionales, pero suele imponerse el sectarismo energuménico. Ayer, un tal Campo acusó al PP y Cs de utilizar a las víctimas como arma política arrojadiza. ¡Lo decía el partido del 11-M! Y luego va y cita una frase de la madre de Gabriel contra los padres con hijos asesinados que habían ido a las Cortes a pedir que no se derogase la prisión permanente revisable, freno para la suelta de violadores y asesinos en serie. Iban con la presidenta de la Asociación Clara Campoamor a implorar al PSOE que no se uniera a Bildu, PNV y Podemos. Inútil. En contra de lo que dice la mayoría de sus votantes —los que le quedan—, los socialistas demostraron ayer que para ellos el Parlamento es tan solo un plató más de La Sexta, la tele del PP al servicio de Podemos. La auténtica telebasura, que se ha quedado con la contrata de Las Cortes.
 
(Artículo de opinión escrito por Federico Jiménez Losantos y publicado
por el periódico "El Mundo" el viernes 16 de marzo de 2018)
 
 
Federico Jiménez Losantos
(Orihuela del Tremedal, Teruel, Aragón, 1951)
Merece la pena escucharle todos los días en su programa
"Las mañanas de Federico" en "Es/Radio" (FM 99.1)

lunes, 26 de febrero de 2018

Las consecuencias de la sobreprotección

 
 
SOBRE LA CRIANZA HELICÓPTERO
O LA HIPERPATERNIDAD
 
"La sobreprotección infantil está
produciendo niños altar o hiponiños"
 
"Abundan los menores que, de tanto que sus padres les han dado durante la infancia, de mayores no pueden hacer nada por sí mismos"
 
"La crianza es un proceso a largo plazo, donde los resultados no salen a golpe de clic. Ahora hay muchos padres que están formando muy pronto al niño para que a los diez años sea un pequeño Mozart"
 
"La hiperpaternidad que lo da todo y lleva a los hijos a los colegios más caros, a las mejores actividades extraescolares y a las vacaciones más estrambóticas, no funciona"
 
"La hiperpaternidad no da la felicidad y afecta a toda la familia: hace que vivan muy estresados porque sienten que no son lo bastante buenos, que no le están dando al niño lo suficiente como para que triunfe"
 
 
"Ser feliz requiere carácter. La educación no es simplemente dotar de conocimientos y experiencias mágicas —del tipo llevarle a Disneyworld a los cinco años o ver a Papá Noel en Laponia (¡y en privado...!)— que se piensa que es una obligación hacer para que los niños sean felices"
 
"Dice el filósofo José Antonio Marina que «la educación es la suma de conocimientos y la formación del carácter». El carácter son los recursos para ejecutar la formación. La constancia, el esfuerzo, la resiliencia (capacidad para superar situaciones traumáticas) o la empatía (participación afectiva de una persona en la realidad ajena de otra persona). Y sobre todo, la tolerancia a la frustración, porque la frustración te acompaña toda la vida"
 
"Hoy abunda esa idea de que hay que darles todo a los niños y de que no se pueden frustrar porque van a ser infelices, pero parece, según los expertos, que es justo todo lo contrario"
 
"No puedes crecer sin límites: los niños los buscan, los adolescentes también. Los quieren y los necesitan. La educación es la suma de afecto y límites, ese es el binomio"
 
"En la hiperparternidad el hijo es un proyecto de los padres, porque se ve como un producto a gestionar. Son los padres CEO (Chief Executive Officer o Director Ejecutivo)"
 
 
"Cada familia es un mundo. Pero las actividades extraescolares se están poniendo demasiado pronto y demasiadas a la vez. Están arrebatando tiempo para el juego y creo que jugar es la mejor tarea extraescolar. Jugando no sólo desarrollan tolerancia a la frustración, también mejoran la creatividad o el trabajo en equipo... La hiperpaternidad lo ve como una pérdida de tiempo, pero el juego es fundamental: es la esencia de la infancia"
 
"Los colegios empiezan a estar anonadados. Están viendo que la colaboración con los padres, que de por sí es una cosa fantástica, se está convirtiendo en intromisión. El hiperpadre, en ese afán de crear el mundo perfecto para su hijo perfecto, interviene en el menú, en cómo da las clases el profesor, en la oferta de las actividades extraescolares, etc."

 
"Las escuelas cada vez están cada vez más cuestionadas y exigidas. Existe la idea de que el niño es tan especial y único que debe tener una educación especial y única, pero los centros escolares se volverían locos si se tuvieran que adaptar de esa forma a cada niño"
 
"Se ven casos en los que los adolescentes han dejado de ser interlocutores, me refiero a la enseñanza secundaria, y son los padres los que hablan con el maestro en un momento en el que el chaval ya puede defender sus argumentos"
 
"La hipertutorización de los padres es una figura que está apareciendo. Con ella se establece un vínculo que no sólo no separa a la familia del especialista, sino que la pone al mismo nivel"
 
 
 
"En Estados Unidos este nuevo panorama está dando lugar a que se generalice una situación de ansiedad extrema que se ha extendido entre los estudiantes y que, según distintos estudios, la sufren el 62% de los alumnos de Secundaria. De hecho, está derivando en que existan unos protocolos para estos alumnos tan sumamente frágiles, puesto que no pueden afrontar un examen porque se quedan paralizados"
 
"Son adolescentes con un Instagram de imágenes perfectas, aunque en realidad están ansiosos, paralizados incluso algunos por la ansiedad, porque son como niños pequeños. Son hiponiños o hipohijos que no pueden hacer nada sin que sus papás les ayuden, pues son completamente dependientes"
 
"Un hecho muy interesante: está apareciendo también el miedo a fallar, a equivocarse, como una nueva plaga y, si no se sabe gestionar en la infancia, acabará en fobia"
 
"Muchas veces la hiperpaternidad tiene que ver con la desconfianza en nuestras capacidades como padres"
 
"No tenemos que plantearnos educar
a un hijo perfecto, sino criar personas"
 
(Fragmentos de una entrevista realizada a la periodista Eva Millet por su homóloga Carlota Fominaya publicada en el periódico "ABC" el domingo 25 de febrero de 2018 con motivo de la publicación del libro "Hiperniños" del que es autora la entrevistada)
 
 
Eva Millet Malagarriga
(Barcelona, Cataluña, 1968)
Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona

viernes, 23 de febrero de 2018

Subvencionemos a la prensa de calidad

 
 
LA PRENSA EN LA ERA
DE LA POSVERDAD
 
Dos aportaciones culturales definen a Occidente y ambas se relacionan con la verdad, su búsqueda y su acceso público frente a narrativas de ficción que aparecen en todas las culturas humanas, incluidas las escasamente desarrolladas. La primera contribución es el método científico: la mejor forma de encontrar la verdad y publicarla. Y la segunda es el periodismo, que persigue el mismo objetivo. Filósofos posmodernos (aplaudidos por cierta universidad y cierta izquierda y derecha) como Feyerabend, quien sostiene que no hay diferencia entre ciencia y cuentos de hadas; o Lyotard, quien afirma que la ciencia es solo una narrativa; o Derrida, cuya obra ataca lo que él denomina el logocentrismo; es decir, el pensamiento producto de la lógica y la razón que ha implantado en las universidades occidentales una aversión a la verdad. De esos lodos llegan asesores de Trump que hablan de "hechos alternativos", productores de fake news y posverdad. El problema se agrava en facultades con programas de estudios culturales donde estos pseudo pensadores —que ensalzan la narrativa de ficción, frente a los hechos y datos— tienen gran presencia.
 
Paul Feyerabend
(Viena, 1924 - Zúrich, 1994)
Filósofo de la ciencia postulador del anarquismo epistemológico y la inconmensurabilidad de dos teorías cuando no hay un lenguaje común
 
La búsqueda de la verdad —ya sea a través de la ciencia, la filosofía o el periodismo— es un logro cultural, no una necesidad biológica. Es decir, puede ser prescindible (no se puede vivir sin agua, pero sí sin cultura, aunque sea una existencia miserable). Por otra parte, a la mayoría de la población (incluso a aquéllos con necesidades vitales cubiertas) les basta un sustento cultural precario basado exclusivamente en la ficción: ya sea mitología, literatura, cine o religión. Plantearse una curiosidad más ambiciosa —lo que hace la ciencia y el periodismo— no sólo implica rigor, sino, sobre todo, algo mucho más escaso, valentía y hasta heroicidad, tal y como demuestra la historia de la ciencia y del periodismo, ambas asombrosamente parecidas. La biografía de escritores, pintores, cineastas o arquitectos tiene, en general, menos épica que la de científicos y periodistas. La verdad, además, guarda una contrariedad —bioquímica— añadida: el sesgo de confirmación. El cerebro humano busca sentirse bien y odia que le lleven la contraria. Nuestro organismo segrega un neurotransmisor —la dopamina— que se estimula en situaciones de placer, entre ellas, cuando escuchamos algo que confirma nuestras ideas; pero no necesariamente cuando nos encontramos con la verdad.
 
Jean-François Lyotard
(Versalles, 1924 - París, 1998)
Filósofo, sociólogo, teórico literario y analista de la posmodernidad
 
Esto explica que el periodismo, como actividad cultural cuyo objetivo es buscar la verdad y hacerla pública, tenga tantos enemigos. Más que la literatura o el cine. No sólo políticos —desde Trump hasta Correa o Maduro en América; desde Le Pen a Pablo Iglesias en Europa—, sino de una parte de la sociedad a la que le produce dolor saber la verdad y, por el contrario, siente placer —como lo sentían los jesuitas cuando alguien refutaba a Galileo-—cuando les presentan "hechos alternativos" a la manera de Trump, que genera una narrativa que confirma su idea. Insisto en el periodismo como cultura porque en estos momentos donde, por ejemplo, la ciencia se ha globalizado (China es el segundo productor del mundo), el único producto cultural genuinamente europeo no es el cine (también existe en China), ni la literatura, la pintura, la música o las universidades. El único producto cultural que nos diferencia es el periodismo. Y no como contrapoder (aunque es sano que haya muchos contrapoderes); sino como limpiador de cristales. El periodista limpia los cristales que el poder —político y económico, pero también cultural, académico o científico— ensucia deliberadamente (a través de gabinetes de prensa, redes sociales, etcétera) para ocultarle a la sociedad los hechos. El periodista descubre para que la sociedad decida.
 
 
Sin embargo, frente a los cineastas europeos que no tienen empacho en pedir más dinero al Estado, o a los científicos, que siempre quieren más para sus experimentos, me pregunto por qué el periodismo y los periodistas somos reacios a considerarnos actividad cultural y solicitar financiación pública para que podamos subsistir. Muchos dirán que el dinero público compromete la información. ¿Acaso el cine español es pro PP por recibir ayuda estatal? ¿La universidad o la ciencia española son progobierno por obtener dinero público? Existen múltiples maneras de financiar la cultura (y el periodismo es, sobre todo, cultura) sin que ésta se vea comprometida con el poder financiador. Es cierto que el periodismo, como toda actividad humana, ha cometido errores; pero... ¿acaso no ha dañado el cine a la sociedad con sus arquetipos de amor romántico o científico loco? ¿Y las series de televisión no perjudican al extender ilimitadamente narrativas para clavarnos en el sofá y aparcar el activismo social? ¿Acaso la universidad no ha cometido errores como cuando Cambridge nombró doctor honoris causa a Derrida? ¿Acaso la ciencia no ha cometido errores?
 
 
Una investigación que publicamos en el próximo número (abril) de la "Revista Española de Investigaciones Sociológicas" demuestra que incluso para actividades tan antisistema y digitales como WikiLeaks, la sociedad occidental sigue confiando en los denominados quality press (prensa de calidad) para saber qué es WikiLeaks y si merece la pena creer en ella. La "International Encyclopedia of Communication" (versión 2008, editada por Wolfgang Donsbach) señala que existe un consenso no escrito en definir quality press como periódicos y revistas que: (1) se dirigen a la intelligentsia; es decir, las élites y los decision-makers de un país; (2) su distribución es nacional; y (3) proporciona cobertura amplia y profunda de noticias, contextualizando la información con antecedentes. Esta quality press es un producto cultural genuinamente europeo y estadounidense que merece la pena defender y financiar. Frente a la televisión, que induce al infoentretenimiento, que es algo que siempre apoyan las dictaduras, la prensa de calidad es el único producto que no sólo engrandece la cultura, sino también la democracia. Pero, curiosamente, es lo único que no se financia desde los poderes públicos.
 
(Artículo de opinión escrito por Carlos Elías y publicado
por el periódico “El Mundo” el viernes 23 de febrero de 2018)
 
Carlos Elías
Licenciado en Ciencias Químicas y Ciencias de la Información,
además de Doctorado en Ciencias Sociales