viernes, 5 de enero de 2024

El poeta que se sabía efímero y deleble


Francisco de Borja Escrivá de Romaní
y Roca de Togores
(Madrid, 1897 - Jumilla, Murcia, 1957)
Abogado y poeta

PASARÉ

Pasaré, pasaré sin dejar huella,
como en el aire un débil aleteo;
como en el albo cielo, de la estrella,
el silencioso y suave parpadeo.

Pasaré como mezcla que no fragua
ni se convierte en forma definida,
como la estela que dibuja el agua,
como el vuelo sin tregua de la vida.

Pasaré de los labios que pusieron
un temblor de emoción en mis poemas,
de los ojos brillantes con gemas
que alguna vez por mí se humedecieron.

Pasaré de las frentes que creían
recordar para siempre mis canciones,
de las ávidas almas que acudían
para mojar en mí sus corazones.

El día de su boda con la señorita Lucía de Olano en 1929

Pasaré en el papel que se ha perdido,
en el libro que roto se deshoja,
y quedaré cegado en el olvido
bajo un seco montón de tierra roja.

Pasaré, pasaré como en un sueño
que, al despertar, la mente no recuerda.
En el violín se habrá roto una cuerda,
y ya inservible, cambiará de dueño.

Y tú, que me comprendes y me amas;
tú, que tienes hoy sed de lo que escribo;
tú, que sin voz me buscas y me llamas
con una fe que sólo yo percibo,

tú me habrás de olvidar. La ley es ésa,
y al encontrar mis versos algún día,
exclamarás con gesto de sorpresa:
“¿De quién será tan melancólica poesía?

(Poema escrito por Francisco Escrivá de Romaní)

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