martes, 14 de octubre de 2014

Las distintas clases de argumentos


LA ARGUMENTACIÓN

Argumentar significa defender una idea o una opinión aportando un conjunto de razones que justifiquen nuestra tesis. La capacidad para argumentar correctamente suele ir emparejada con la capacidad de influir sobre las personas y es un reflejo de la organización del pensamiento.

En toda argumentación podemos distinguir tres elementos:

A) El objeto o tema sobre el cual se argumenta.

B) La tesis o postura que el argumentador tiene respecto al tema.

C) Los argumentos o razones en los que basamos nuestra postura.


TIPOS DE ARGUMENTOS

1. Positivos: respaldan la tesis sostenida.

2. Negativos: rechazan los argumentos contrarios a nuestra postura.

3. Racionales: se basan en ideas aceptadas por la sociedad.

4. De hecho: se basan en pruebas observables.

5. De datos: ofrecen cifras o elementos objetivos (datos contrastados).

6. Lógicos: se basan en razonamientos.

7. De analogía: son los que establecen semejanzas espaciales (geográficas) o temporales (históricas).

8. De contraposición de ideas, contradicción o contraste: son los contrarios a una tesis para rebatirla.

9. De ejemplificación: ofrecen ejemplos.

10. De autoridad: citan a personalidades de prestigio.

11. Emotivos o de sentir general: apelan a los sentimientos.

12. De verdad evidente: se fundamentan en lo obvio que no necesita ser demostrado o explicado.

13. De saber popular: se apoyan en refranes, citas y frases hechas.

14. De experiencia personal: recurren a experiencias anecdóticas.

15. De causa-consecuencia: establecen una relación causal entre los hechos.

16. De generalización: establecen juicios totalizadores.

17. De ponderación subjetiva: basados en impresiones u opiniones propias.

18. De creencias generales: ideas aceptadas por la mayoría de la sociedad.

19. De recursos expresivos (figuras estilísticas: metáforas, hipérboles, símiles, prosopopeyas o personificaciones, interrogaciones retóricas, etc.) para influir en el receptor.

20. De silogismos: con premisas o conclusiones discutibles a partir de presupuestos aparentemente válidos.

21. De actualidad evidente: de dominio público por ser recientes y estar en boca de todos.

22.  De cantidad: se basan en apreciaciones de bulto sin calibrar los datos.


ARGUMENTOS FALSOS O FALACIAS

Los argumentos falsos se denominan falacias porque pretenden ser válidos y no lo son. Existen varios tipos:

1. De ataque personal: “Ese individuo no sabe de lo que está hablando” (estas falacias se basan en argumentos ad hominem).

2. De recurso a la compasión: “No se lo digas a mi madre, sería fatal”.

3. De falsa relación de causalidad: “No aprobé porque el profesor me tiene manía”.

4. De falsa autoridad: “Me lo dijo mi mejor amigo”.

5. De generalización: “Todos los hombres son como niños”.

6. De circularidad: “Es así porque así es”.

7. De argumentación demagógica: “Si me votáis, bajaré los impuestos y subiré los sueldos a todo el mundo”.

8. De ausencia de base: "Esto es así porque lo tengo muy claro".

Sería un argumento erróneo escudándose tras una autoridad

lunes, 13 de octubre de 2014

Los actos comunicativos entre personas

La comunicación contribuye a establecer y mejorar las relaciones sociales, enriquece a sus participantes si de verdad se escuchan sin afán de imposición, y cuando se lleva a cabo a través de la lectura es el principal agente del desarrollo cultural y la civilización

LA COMUNICACIÓN HUMANA

Los seres humanos se están comunicando constantemente con el fin de transmitirse información. Una lengua es un código que necesita ser compartido entre un emisor y un receptor para que un determinado mensaje sea entendido. El lenguaje, sin embargo, es la facultad o capacidad para poderse comunicar a través de un código oral, escrito, simbólico o gestual.
Además del emisor y el receptor, en un circuito comunicativo se dan otros elementos como el código, el canal, el mensaje, el referente, el contexto o situación y el “cotexto” o contexto lingüístico. El código es el sistema de signos que constituye un idioma concreto y es necesario que lo compartan el emisor y el receptor para poder entenderse. El canal es el medio por el que se transmite un mensaje o contenido enunciado por un emisor. El receptor lo interpreta, al decodificarlo, para poderlo comprender.

Los elementos principales del circuito comunicativo

El referente es aquello de lo que se está comunicando algo y el contexto es la situación física que rodea al emisor y al receptor. Existe también el “cotexto” o contexto lingüístico, que consiste en lo dicho antes y después de un enunciado, y que en ocasiones sirve para aclarar el sentido de las palabras empleadas.
Si la finalidad comunicativa de un mensaje recae sobre el emisor, la función resultante será la expresiva o emotiva. Si lo hace sobre el referente o realidad exterior al lenguaje que se nos está aportando, la función será la referencial o representativa. Si va dirigida hacia el receptor, será apelativa o conativa. Si se centra en el código, metalingüística. Y cuando lo hace sobre el canal, la función será la fática o de contacto. Por último, si trata de llamar la atención sobre el propio mensaje por su peculiar conformación o uso de figuras estilísticas, dará como resultado la función poética o estética.

En un diálogo el emisor y el receptor
deben realizar un esfuerzo de cooperación

domingo, 12 de octubre de 2014

Comentario de un texto periodístico


NO HAY CAPITALISMO
SIN CONSUMIDORES

Nick Hanauer, un riquísimo estadounidense que hizo su fortuna como uno de los primeros inversores en el gigante de la distribución "Amazon", ha comprendido que no puede haber capitalismo si faltan los consumidores. Hanauer, actualmente al frente de la firma de inversiones "Seconde Avenue Partners", con sede en Seattle, la ciudad de la costa Oeste de EE.UU. siempre en vanguardia de todos los movimientos sociales, así se lo ha advertido a quienes han amasado como él grandes fortunas.
De no corregirse la actual tendencia al crecimiento de la desigualdad, lo mismo en Estados Unidos que en el resto del mundo, vendrán con "horcas" a por los ricos, escribió hace algún tiempo en un artículo publicado por la revista "Político" que causó sensación. Hanauer se refería con esa poderosa y un tanto exagerada imagen a una revolución popular como la que acabó con la aristocracia en Francia o con el zarismo en Rusia.
Ese inversor de origen alemán no es por supuesto ningún revolucionario y sólo quiere salvar el capitalismo con un regreso a los tiempos de Henry Ford, empresario que debería ser, dice, "nuestro modelo". Ford comprendió en su día que sus trabajadores no eran sólo una mano de obra barata a la que explotar, sino que eran también consumidores. Y había que pagarles unos salarios dignos, de modo que pudiesen comprar ellos también un día los automóviles que salían de las cadenas de montaje en las que trabajaban.
Eso de que si se bajan los impuestos a los ricos, todos, también los pobres, saldrán beneficiados -la llamada "economía del goteo" del conservador Ronald Reagan- es para Hanauer una especie de cuento de la lechera. La ley fundamental del capitalismo, sostiene Hanauer, es que si los trabajadores tienen más dinero disponible, las empresas podrán contar también con más clientes. Parece una verdad de Perogrullo.



Quien crea realmente empleo es la clase media gracias al consumo. No son los capitalistas. Porque un supermillonario no puede comprarse un automóvil, un yate o diez trajes nuevos cada día. De ahí que Hanauer propusiese un salario mínimo de 15 dólares la hora en Estados Unidos -aproximadamente el doble del actual- de modo que la masa de los trabajadores de aquel país pudiese volver a consumir y que dejase de haber eso que llaman en inglés "working poors", es decir, trabajadores que no llegan con sus ingresos a fin de mes.
Hanauer no se limitó a las palabras, sino que decidió apoyar con su dinero una campaña en la pequeña ciudad de SeaTac, en la que los empleados del aeropuerto local trabajaban por salarios de dumping. En aquella localidad se organizó un referéndum, que ganaron los partidarios de doblar el salario mínimo, y aquel fue el comienzo de un movimiento que prendió luego en Seattle, cuyo Ayuntamiento aprobó también una medida de ese tipo, y que va teniendo cada vez más partidarios en todo el país. Kshama Sawant, la primera concejal socialista del Ayuntamiento de Seattle desde 1916, lo atribuye a las protestas de los trabajadores de los restaurantes de comida rápida y al movimiento "Occupy Wall Street", el equivalente de nuestros "indignados".
Para el multimillonario Hanauer no se trata, como es obvio, de superar el capitalismo, sino de salvarlo de los propios capitalistas. Porque no se puede tolerar, dice, que en las tres últimas décadas, los ingresos de los directivos de empresas hayan crecido 125 veces más que los de los trabajadores. Y si hace treinta años, un directivo ganaba treinta veces más que el salario medio de sus empleados, hoy ingresa 500 veces más. Y que se sepa, las empresas no eliminan a esos directivos o los deslocalizan a China como hacen con las fábricas.

(Artículo de opinión escrito por Joaquín Rábago y publicado
en el periódico “La Provincia” el jueves 11 de septiembre de 2014)


Joaquín Rábago
(Periodista)

COMENTARIO DE TEXTOS

1. Justificación textual:

Estamos ante un texto periodístico de opinión con carácter fundamentalmente expositivo y secundariamente argumentativo. La mayor parte del discurso textual lo dedica el autor a exponer razonamientos ajenos con los que se sobreentiende que está de acuerdo. Estos argumentos de autoridad provienen de tres figuras relevantes en el mundo financiero (Nick Hanauer), empresarial (Henry Ford) y político (Kshama Sawant).

2. Contextualización:

En líneas generales, la idea central expuesta por Joaquín Rábago está anclada en la segunda etapa de la evolución del capitalismo. Recordemos que la primera se caracterizaba por poner el acento en la producción de manufacturas a partir de la explotación de materias primas. La segunda hace hincapié en la mejora salarial del proletariado sentando las bases de la sociedad consumista, pero la tercera fase en ciernes comienza a caracterizarse por la virtualidad de los productos al alcance de quienes puedan adquirirlos, quedando una importante masa de obreros sin alta cualificación fuera del sistema productivo, y por ende, consumista.
Este artículo de opinión viene a ser la reivindicación nostálgica y lógica de unos modos de producción y consumo que tras la II Guerra Mundial brindaron una notable prosperidad a los países del bloque occidental en lo que se conoció como el denominado Estado del Bienestar.

3. Título, autor, lugar y fecha:

Joaquín Rábago es un colaborador habitual y brillante del periódico de ámbito regional "La Provincia". Esta columna apareció publicada el jueves 11 de septiembre del año en curso (2014), casualmente cuando se cumplía el decimotercer aniversario del macroatentado terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York, episodio histórico al que no rinde homenaje y con el que no guarda relación alguna.

4. Elementos de la comunicación:

El emisor es Joaquín Rábago. Los receptores son los lectores del periódico "La Provincia". El canal es el soporte de papel en el que está impreso, o bien la pantalla de un monitor si se lee en la red. El código es el del idioma español formal o estándar. Y el contexto vendría a ser el de los inicios o vislumbres de la salida de la grave crisis económica que aún seguimos atravesando.

5. Funciones del lenguaje:

La función predominante es la referencial o representativa, dado su carácter primordialmente expositivo; y en segundo lugar la conativa o apelativa, como corresponde a los textos argumentativos, puesto que pretende inducir una determinada acción: la de favorecer el aumento del poder adquisitivo de los trabajadores.




6. Tema:

El motivo principal del texto queda explícito en su título y podría reformularse así: "El engranaje capitalista requiere clientes que adquieran los bienes de consumo que elabora o fabrica para no colapsarse y poder subsistir".

7. Tesis:

La postura defendida por el articulista es que hay que mejorar las condiciones laborales de los asalariados para que disminuyan las diferencias de clase y exista más equilibrio y justicia social, al tener la posibilidad la gente humilde de adquirir productos que mejoren su bienestar o calidad de vida.

8. Estructura:

El texto está estructurado de manera analítica o deductiva, pues se expone el tema principal en el primer párrafo ("no puede haber capitalismo si faltan los consumidores"), y luego se desarrollan los datos y argumentos que justifican la tesis defendida por el autor a partir de esta idea nuclear.

9. Resumen:

Joaquín Rábago se sustenta en las ideas manifestadas por un financiero, Nick Hanauer, para afirmar que el sistema económico capitalista requiere de dotar con poder adquisitivo a los consumidores para poder subsistir. Las mismas fuerzas productivas, para ser consumistas, necesitan ingresar unos emolumentos que les permitan adquirir lo que producen. Ya lo vio así Henry Ford a inicios del siglo XX, y desde entonces para acá han ido empeorando las diferencias de clase en los ingresos. Es necesario establecer, al menos, un mínimo salarial para evitar la pobreza en la ciudadanía que dispone de empleo, puesto que sus sueldos son tan bajos que les impiden llegar a fin de mes.

10. Importancia y actualidad del tema:

Sin duda alguna, el tema abordado adquiere una enorme relevancia por la preocupación que suscita la economía en los ciudadanos, y más en un contexto de recesión y amenaza de deflación. Además, es un asunto de tan candente actualidad que implica a entidades comunitarias como el Banco Central Europeo, el cual recientemente disminuyó el precio del dinero al 0'05% en un intento de reactivar la inversión y procurando, de esta forma, debilitar los incentivos bancarios de los intereses retribuidos a los depósitos de capital, tanto privado como societario. A nivel nacional, la recuperación económica es también un caballo de batalla y casi una obsesión gubernamental, de manera que los últimos Presupuestos Generales del Estado incrementan la inversión en obra pública para mejorar las perspectivas sobre la salida de la crisis en el año 2015, intentando contrarrestar así las previsiones más pesimistas de quienes la posponen para el año 2018.

11. Tipos de argumentos:

El recurso al argumento de autoridad es el más socorrido en este texto. El autor se escuda tras Nick Hanauer en al menos cinco ocasiones ("no puede haber capitalismo si faltan los consumidores", "de no corregirse la actual tendencia [...] vendrán con horcas a por los ricos", "si los trabajadores tienen más dinero disponible, las empresas podrán contar también con más clientes", "la economía del goteo es [...] una especie de cuento de la lechera", "No se trata [...] de superar el capitalismo, sino de salvarlo"), para luego hacer lo propio con Henry Ford ("los trabajadores no eran sólo una mano de obra barata, sino que eran también consumidores"), y Kshama Sawant (quien atribuye el comienzo del movimiento a favor de doblar el salario mínimo a las protestas de los trabajadores de restaurantes de comida rápida y al movimiento "Occupy Wall Street", equivalente al de los indignados en España). 
Rábago también utiliza un argumento que toma de Nick Hanauer y resulta ser de analogía histórica espacial y temporal ("una revolución popular como la que acabó con la aristocracia en Francia o con el zarismo en Rusia"), argumentos lógicos, positivos y de generalización ("quien realmente crea empleo es la clase media gracias al consumo", [argumento de generalización porque establece un juicio totalizador y positivo que refuerza la tesis del autor], "porque un supermillonario no puede comprarse un automóvil, un yate o diez trajes nuevos cada día", [argumento lógico de causa-consecuencia porque ofrece una relación causal entre dos hechos]), y argumentos de hecho ("un referéndum que ganaron los partidarios de doblar el salario mínimo"), de datos ("los ingresos de los directivos han crecido 125 veces más que los de los trabajadores", "si hace treinta años un directivo ganaba 30 veces más que [...] sus empleados, hoy ingresa 500 veces más"), y de ejemplificación ("las empresas no eliminan a esos directivos o los deslocalizan a China como hacen con las fábricas").




12. Análisis de los recursos lingüísticos:

Fonéticamente apenas hay algo destacable, como no sea el uso de términos en inglés cuya pronunciación difiere de su ortografía, caso de "Occupy Wall Street" (['okjupai-wo:l-stri:t]), "dumping" (['d^mpin]) o "working poors" (['we:kin-pue*s]).
En el plano morfosintáctico Rábago recurre al uso de dos aposiciones explicativas o aclaratorias para informarnos de quién es Nick Hanauer, la principal autoridad en la que se sustenta el texto ("un riquísimo estadounidense...", "actualmente al frente de la firma de inversiones..."). El uso de los tiempos verbales comienza con el pasado (pretérito perfecto compuesto "ha comprendido", "ha advertido", pretérito perfecto simple "escribió", "causó", pretérito imperfecto "se refería") para luego apoyarse en un presente intemporal que le sirve de generalización ("no es...", "quiere salvar", "se bajan los impuestos", "sostiene Hanauer", "quien crea realmente empleo", "no puede comprarse", "trabajadores que no llegan", "lo atribuye", "no se trata", "no se puede tolerar", "hoy ingresa", "las empresas no eliminan... o deslocalizan..."). Entretanto, vuelve a emplear el pretérito imperfecto ("trabajaban", "ganaba treinta veces"), el pretérito perfecto simple ("limitó", "decidió", "se organizó", "fue el comienzo", prendió", "aprobó"), e incluso el pretérito imperfecto de subjuntivo ("propusiese", "dejase") y el pretérito perfecto compuesto de subjuntivo ("haya crecido").
En cuanto a las construcciones sintácticas, predominan las subordinadas sustantivas o completivas de las que se llegan a contabilizar hasta diecinueve ("Hanauer ha comprendido que...", "lo ha advertido a quienes...", "se refería a [...] una revolución...", "quiere salvar el capitalismo...", "[Ford] comprendió en su día que...", "y había que pagarles...", "de modo que pudiesen comprar...", "eso de que si se bajan los impuestos...", "la ley [...] es que...", "es [...] una especie de cuento de la lechera", "es que si los trabajadores tienen...", "de ahí que propusiese un salario mínimo... de modo que la masa de los trabajadores...", "y que dejase de haber...", "sino que decidió apoyar...", "no se trata de superar el capitalismo", "sino de salvarlo de los propios capitalistas", "dice, que en las tres últimas décadas...", "y que se sepa..."), seguidas de doce construcciones adjetivas o de relativo ("en un artículo publicado por la revista Político, que causó sensación" [antecedente: artículo], "Henry Ford, empresario que..." [antecedente: empresario], "mano de obra barata a la que explotar" [antecedente: mano de obra barata], "automóviles que salían..." [antecedente: automóviles], "cadenas de montaje en las que trabajaban..." [antecedente: cadenas de montaje], "de haber eso que llaman en inglés..." [antecedente: eso], "trabajadores que no llegan con..." [antecedente: trabajadores], "ciudad de SeaTac en la que los empleados...", [antecedente: ciudad de SeaTac], "un referéndum, que ganaron..." [antecedente: referéndum], "un movimiento que prendió luego..." [antecedente: movimiento], "Seattle, cuyo ayuntamiento..." [antecedente del relativo y posesivo "cuyo" es "Seattle"], "y que va teniendo cada vez más..." [antecedente: movimiento]).



Apenas hay oraciones enunciativas simples: "Quien crea realmente empleo" [que sirve de sujeto a] "es la clase media gracias al consumo" [y de atributo elidido a] "no son los capitalistas (quienes crean realmente empleo)" . Realmente, la única oración simple en puridad que aparece en el texto es ésta: "Parece una verdad de Perogrullo" (vocablo que proviene de "Pedro Grullo", personaje paremiológico de carácter cómico y origen incierto).
En cuanto a las subordinadas adverbiales, se aprecian algunas condicionales ("de no corregirse la actual tendencia...", "si los trabajadores tienen más dinero disponible...", "si hace 30 años un directivo ganaba..."), causales ("porque un supermillonario no puede...", "porque no se puede tolerar..."), y comparativas ("como la que acabó con la aristocracia...", "como hacen con las fábricas...").
En cuanto a las coordinadas, apenas cabe destacar dos adversativas ("no eran sólo una mano de obra barata... sino que eran también consumidores", "no se trata de [...] superar el capitalismo, sino de salvarlo..."
En lo que corresponde al plano semántico, se observan dos campos léxicos alrededor de los cuales se dota de cohesión y coherencia al texto. En primer lugar, el de la economía (empleo, consumo, salario mínimo, dólares, ingresos, empleados, salarios de dumping, multimillonario, supermillonario, directivos, empresas, deslocalizan, fábricas, riquísimo, fortuna, inversores, capitalismo, consumidores, inversiones, crecimiento, desigualdad, ricos, empresario, trabajadores, mano de obra barata, consumidores, pagar, salarios, comprar, cadenas de montaje, impuestos, "economía del goteo", dinero, clientes), y en segundo lugar, el de las clases sociales (aristocracia, zarismo, revolución popular, revolucionario, trabajadores, mano de obra barata, ricos, pobres, clase media, supermillonario, masa de los trabajadores, "working poors", empleados, multimillonario, directivos de empresas).
Asimismo, seis familias léxicas son fácilmente detectables: inversor, inversores, inversiones/ricos, riquísimo/trabajadores, trabajaban/empresas, empresario/capitalistas, capitalismo/consumir, consumidores. Por lo que respecta a los sinónimos, aparecen los siguientes: "clientes = consumidores", "localidad" = "ciudad", "comprar" = "consumir", "trabajadores" = "empleados", "riquísimo" = "multimillonario" = "supermillonario". Por su parte, solamente se explicitan tres parejas de antónimos: "ricos"/"pobres", "empresario"/"trabajador(es)", "directivos"/"empleados", mientras que se dan diez repeticiones léxicas (directivo, salarios, ingreso, capitalismo, trabajadores, capitalistas, ciudad, Seattle, Hanauer, empresas) y dos equivalencias  ("pobres" = "trabajadores que no llegan con sus ingresos a fin de mes", "movimiento Occupy Wall Street" = "indignados españoles").
En el plano textual el autor hace uso de un marcador de consecuencia ("de ahí que...") repitiendo dos veces otro, concretamente la locución conjuntiva "de modo que" ("de modo que pudiesen comprar...", "de modo que la masa de los trabajadores de aquel país..."). En el resto del texto se vale de marcadores condicionales ("de no corregirse...", "y si hace 30 años..."), causales ("porque no se puede tolerar...") o de ejemplificación ("eso de que..."), absteniéndose en muchos párrafos del uso de conectores discursivos lógicos y empleando la deixis personal anafórica ("Nick Hanauer...", "Hanauer, actualmente al frente de...", "Ese inversor...", "Hanauer no se limitó...").

13. Deixis (elementos anafóricos y catafóricos):

Aparecen elementos catafóricos como "eso que llaman working poors" o "quien crea empleo es la clase media", porque tanto el pronombre demostrativo "eso" como el relativo "quien" aluden a un elemento que aparecerá posteriormente en el discurso ("eso" = "working poors", "quien" = "clase media"). Como casi siempre sucede, abundan más los elementos anafóricos que aparecen reflejados en los pronombres relativos ("referéndum que...", "movimiento que...", "artículo publicado [...] que...", etc.). En cuanto a la deixis personal y espacial, la mención a "Nick Hanauer" señala hacia el orbe financiero norteamericano. Por otra parte, fijándonos en la deixis temporal llama la atención el uso del presente atemporal para dictaminar generalizaciones ("Quien crea empleo es la clase media", "un supermillonario no puede...", "las empresas no eliminan a esos directivos o los deslocalizan...").



14. Comentario crítico personal:

El problema con que se tropiezan los razonamientos esgrimidos por Joaquín Rábago estriba en que no se pueden aumentar los salarios ateniéndonos solamente al aumento del poder adquisitivo sin fijarnos en otros elementos en juego. Por supuesto que todos desearíamos disponer de mayor masa salarial para mejorar nuestro nivel de vida, pero el incremento del sueldo debe siempre ir unido a una mayor productividad o a una subida del valor de lo producido porque, de lo contrario, estaríamos creando una burbuja artificial de beneficios que, al carecer de base real, nos conduciría a los números rojos y a la bancarrota. Aquí hay un conflicto entre el deseo y la realidad. Y una negligencia gravosa por parte de directrices políticas irresponsables que han inculcado la cultura del espectáculo sin ir acompañado del esfuerzo.
Pongamos como ejemplo la esfera del mundo de los libros. Un editor no puede pagar más a un escritor, un traductor, un impresor o un distribuidor si el margen de beneficio es estrecho y además sus libros no se venden. O no puede aumentarles el precio. Sufrimos una crisis sistémica, de modelo de producción y consumo, y no meramente coyuntural, porque en el caso del libro tradicional de papel entran en liza las descargas ilegales o las ventas a muy bajo coste. ¿Puede aumentarse unilateralmente el porcentaje que ingresan los actantes intervinientes en la cadena de producción que va desde la mesa del escritor a los anaqueles de las librerías? No. Si se hace, la quiebra es segura.
Para terminar de ocasionar un perjuicio irreparable, los gobiernos han cultivado con todo tipo de dejación de responsabilidades la incultura del cutrerío televisivo en favor del mercantilismo que proporcionan las audiencias mayoritarias, aquellas que captan el pastel publicitario. Si a esto le añadimos los casos de corrupción de la casta en el poder y el odio ancestral de la plebe a la cultura que se percibe en España, obtenemos un país en el que la población cultiva la picaresca de pretender vivir sin dar golpe aunque, cómo no, plenamente instalada en la cultura de la queja y la perpetua reivindicación de derechos saltándose los deberes a la torera.
En esa línea argumentativa, que puede resultar un tanto demagógica y populista, parece deslizarse el texto de Joaquín Rábago. Sí, está muy bien. Es miel para los oídos lo que le escuchamos. Si fuera un candidato, arderíamos en deseos de votarle. “Todos queremos más, y mucho más” como decía una antigua canción que escuchábamos hace más de tres décadas en la radio. Ahora bien: ¿de dónde saldría esa riqueza a repartir? ¿En qué parámetros nos basaríamos para aumentar los sueldos? Si no exportamos más, si no producimos mercancías de mayor valor, seguiremos a expensas del turismo visitante como gran motor de la economía nacional. Y desde luego, si estuviéramos mejor educados, si valorásemos más una obra de teatro, una ópera, una película de calidad o un buen libro, estaríamos muchísimo más dispuestos a pagar un precio más alto por ir a un auditorio, una sala de proyecciones o por alimentar nuestras bibliotecas. Como en el fondo lo que padecemos se agrava por vivir desorientados en medio de una crisis de valores espirituales, humanos, éticos, religiosos, artísticos y de todo tipo, un idioma tan extendido como el español -con más de 500 millones de consumidores potenciales- no hemos sabido aprovecharlo. Podíamos haber disfrutado de una potente industria cultural y lo que hemos hecho, subiendo el IVA hasta el 21% a este tipo de productos desde el gobierno, o pirateándolos como se hace de modo popular, lo que tenemos es una ciénaga que se va enfangando porque cada año que pasa disminuye el músculo intelectual en favor de la codicia materialista rampante y la  telebasura del cotilleo.

15. Conclusión:

Es un brillante artículo en la línea de su autor, quien goza de un aquilatado prestigio porque siempre trae a colación temas interesantes y actuales analizados de manera inteligente, bien documentada y desde una peculiar perspectiva. En realidad, la difusión de sus escritos alcanza un gran espacio a nivel nacional porque sus columnas aparecen en varias cabeceras pertenecientes al grupo “Editorial Prensa Ibérica”, como por ejemplo el “Diario” de Mallorca, Orense o Gerona, “La Opinión” de Málaga, Tenerife o La Coruña, y así hasta una quincena de periódicos de información general diferentes. Habida cuenta su calidad constante y sin desfallecimientos, bien merecido tiene el renombre que está adquiriendo. 


Mermando el poder adquisitivo de los ciudadanos lo que se consigue es colapsar el sistema de producción y consumo interno en que se basaba el capitalismo hasta que la globalización propiciada por internet abrió de manera drástica el mercado mundial a los productos de las empresas

miércoles, 8 de octubre de 2014

Cuestionario sobre el Lazarillo de Tormes


TEST DE LECTURA

1) ¿Qué dice Plinio de los libros?

2) ¿En qué lugar nació el Lazarillo?

3) Completa este pensamiento de Lázaro: “¡Cuántos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque.....................!

4) Idem: “Los gustos no son todos unos, mas lo que uno no come, otro se pierde por ello, y así vemos cosas tenidas en poco de algunos que de otros.................................................”

5) Idem: “Consideren los que heredaron nobles estados cuán poco se les debe, pues Fortuna fue con ellos parcial, y cuánto más hicieron los que, siéndoles contraria, con fuerza y maña remando salieron....................................................................”

6) ¿Qué debe saber el mozo de un ciego? 

7) ¿Por qué tiene que avivar el ojo el Lazarillo?

8) ¿Cómo era la gente de Toledo, según el amo ciego del Lazarillo?

9) ¿Qué le daba de comer el clérigo cuando cocía una cabeza de carnero?

10) ¿Y qué le decía entonces?



11) ¿Dónde comía mucho el clérigo?

12) ¿Qué exclamó Lázaro al ver que el clérigo se puso a clavar tablillas para tapar los agujeros del arca donde guardaba trozos de pan?

13) ¿Quién es la gran maestra?

14) Termina este refrán: “Donde una puerta se cierra.............”

15) ¿Por qué le dio mala espina o señal el escudero a Lázaro? 

16) ¿Qué significa “el buen aparejo hace buen artífice”?

17) ¿Con quién está en deuda un hidalgo?

18) ¿Por qué llamaban pariente unas mujercillas al fraile de la Merced?

19) ¿Qué es un “buldero”?

20) ¿Qué significa: “No mires a lo que pueden decir, sino a lo que te toca”?

Monumento al Lazarillo de Tormes en Salamanca

martes, 7 de octubre de 2014

Clases, modalidades o secuencias textuales


LAS MODALIDADES TEXTUALES

(TIPOS DE TEXTO SEGÚN SUS CARACTERÍSTICAS LINGÜÍSTICAS)

INTRODUCCIÓN

Los textos presentan cuatro modalidades textuales básicas: narración, descripción, exposición y argumentación. Pueden aparecer solas o combinadas, tanto en la lengua oral como en la escrita, y están presentes en todas las clases de textos según su ámbito de uso: textos literarios, científicos, técnicos, humanísticos, jurídicos, administrativos, periodísticos y publicitarios. El texto dialogado, de frecuente aparición en las narraciones, podría considerarse una quinta modalidad propia del teatro, y por tanto, más concebida para su representación escénica que para su lectura.


El maravilloso poema homérico significa el cimiento literario de la civilización europea y occidental. Consiste en veinticuatro cantos escritos en el siglo VIII a. de C. que recogían una tradición oral previa. Es el paradigma de la narración escrita en verso por excelencia

TEXTOS NARRATIVOS

La narración consiste en el relato de unos hechos o acciones que suceden en un tiempo y espacio determinados afectando a unos personajes. Puede ser real o ficticia. Su finalidad es la de informar, entretener, explicar o persuadir. Se trata de la modalidad más frecuente en los actos comunicativos, y especialmente en los textos literarios. Suele incluir descripciones de espacios y personajes además de diálogos.
Los elementos básicos de la narración son los personajes, las acciones, el espacio y el tiempo. La estructura básica de una unidad narrativa es la de un estado o situación inicial como punto de partida, un conflicto o peripecia que altera esa situación o la desarrolla, y una resolución o desenlace que desembocará en unj estado o situación final.
Las funciones del lenguaje predominantes en la narración vienen a ser la referencial o representativa, puesto que relata acontecimientos de la realidad extralingüística; y la poética o estética, dado que emplea recursos expresivos y organiza la historia relatada de una manera peculiar.
A nivel morfosintáctico la narración utiliza predominantemente para el relato de acciones las frases enunciativas y los verbos predicativos, las oraciones coordinadas (copulativas y adversativas), o las subordinadas de tiempo, causa, consecuencia y finalidad. Para situar los hechos en el tiempo y el espacio recurre, sobre todo, al uso del pretérito perfecto simple (amé) y el pretérito perfecto compuesto (he amado), el pluscuamperfecto (había amado) y el presente de indicativo (amo), así como también a los complementos circunstanciales de tiempo y lugar. Para presentar enunciados o pensamientos hace uso del estilo directo (“Ya no vendrá”, me dijo), indirecto (Me dijo que no quiere verme más), e indirecto libre (No quería verme más).
En el nivel léxico-semántico la narración recurre a los verbos de acción (gritar, llorar, partir…) y movimiento (ir, venir, salir, entrar…), los pronombres anafóricos (demostrativos: este, ese, aquel…, posesivos: mío, tuyo, suyo, nuestro, vuestro…, personales: yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos, lo, la, le, les, los, las, me, te, se…), los adjetivos descriptivos (arrogante, moreno, cariñoso, alto, confiado, introvertido…) y especificativos (elegante, limpio, cómodo, ameno), la deixis (personal, temporal y espacial), además de los adverbios de tiempo, modo y lugar para relatar las acciones, mientras que para reproducir enunciados utiliza verbos de lengua o declarativos (decir, exclamar, responder, aclarar, preguntar, replicar, contestar…).
Los textos narrativos se valen de conectores como mecanismos de cohesión o marcas que ordenan el progreso del discurso (marcadores de apertura: en primer lugar… en segundo lugar, de un lado… por otro, por una parte… por otra, etc.; marcadores de continuidad: igualmente, después, del mismo modo, etc.; marcadores de cierre: por último, definitivamente, finalmente, en conclusión, etc.), y las marcas que conectan argumentos (conectores de actitud: desgraciadamente, afortunadamente, por suerte…; conectores de adición o añadidura: incluso, además, y es más…; conectores de comparación: tanto como, al igual que, así mismo…; etc.).



TEXTOS DESCRIPTIVOS

La descripción es la representación lingüística de objetos, seres, sentimientos, paisajes o procesos, reales o ficticios. Sus fines son los de informar, explicar y argumentar. Suele ser complementaria de las otras modalidades textuales: la narración, la exposición y la argumentación.
En este tipo de textos se describen cualidades, partes, funciones, circunstancias espacio-temporales y relaciones de un objeto o ser con respecto a otro. La perspectiva del emisor puede ser objetiva (textos científicos, técnicos, instructivos, informativos) o subjetiva (textos literarios, epistolares, periodísticos de opinión). Si el objeto descrito y el emisor permanecen inmóviles, la visión será pictórica; si el objeto es móvil y el emisor inmóvil, la visión será cinematográfica; y si el objeto aparece inmóvil y el emisor en movimiento, la visión se denominará topográfica.
Las funciones del lenguaje predominantes en la descripción vendrán a ser la referencial (si la descripción es objetiva), o la expresiva y la poética (si la descripción es subjetiva).
A nivel morfosintáctico en los textos descriptivos predominan las oraciones enunciativas con un alto índice de verbos atributivos, sustantivos, sintagmas nominales, aposiciones, adjetivos o construcciones equivalentes. los verbos más frecuentes aparecen en tiempo presente (amo) o pretérito imperfecto de indicativo (amaba). Se utilizan con profusión los complementos circunstanciales de lugar, tiempo y modo. El emisor tiende a desaparecer tras la 3ª persona verbal, aunque a veces se incluye en la 1ª persona del llamado plural de modestia con intenciones didácticas cuando la descripción es objetiva. En la descripción subjetiva hay referencias al emisor con el uso de la 1ª persona en pronombres, verbos y determinantes posesivos, pudiendo hacer acto de presencia las oraciones exclamativas.
Desde el punto de vista léxico-semántico se usan verbos de naturaleza, estado o pertenencia, adjetivos especificativos, descriptivos o de relación y pertenencia, el presente atemporal, tecnicismos y un léxico preciso con carácter denotativo si la descripción es objetiva. Si es subjetiva, se observarán adjetivos explicativos y ponderativos o valorativos, un léxico connotativo y el apropiado empleo de recursos expresivos.



TEXTOS EXPOSITIVOS

La exposición es la explicación o desarrollo de un tema de forma clara, ordenada y coherente. Puede ser oral o escrita y aparecer combinada con la argumentación, la narración y la descripción. Su finalidad es transmitir información. Su estructura básica responde a la presentación de un tema que luego es desarrollado hasta alcanzar una conclusión. Su orden es deductivo cuando parte de afirmaciones generales para llegar a casos particulares, e inductivo cuando se plantean casos particulares para llegar a una afirmación general. La función del lenguaje más frecuente en la exposición es la referencial, dado su carácter informativo y formal. En el nivel morfosintáctico emplea oraciones enunciativas e interrogativas con fines didácticos, la tercera persona verbal y la primera persona del plural para incluir al receptor, las oraciones impersonales (“Se habla mucho del virus del ébola”) y las construcciones pasivas reflejas (“En 1939 se hundió el Admiral Graf Spee”), todo ello para expresar objetividad, mientras que para desarrollar la explicación recurre a sustantivos, sintagmas nominales, incisos aclaratorios, aposiciones, adjetivos o estructuras equivalentes, subordinadas causales, finales y consecutivas. En el nivel léxico-semántico utiliza el presente de indicativo con sentido atemporal y un léxico denotativo con abundancia de conceptos abstractos y tecnicismos.



TEXTOS ARGUMENTATIVOS

La argumentación es una secuencia textual en la que se articulan razones para justificar o demostrar una determinada afirmación. Se plantea sobre opiniones, creencias y valoraciones polémicas en las que puede haber discrepancias. Puede formar parte de los textos expositivos y está presente en distintos géneros orales y escritos. Su finalidad es convencer o persuadir al receptor para que actúe o esté de acuerdo con lo que se afirma, por lo que predominará la función conativa o apelativa en este tipo de textos.
Su estructura básica consta de cuatro partes: tema, tesis, desarrollo y conclusión. Los tipos de textos más comunes son los de causa, analogía o comparación, contraste, consecuencia, de autoridad, de ejemplificación, de datos, de verdad evidente y de generalización. Los argumentos falsos se denominan falacias porque pretenden ser válidos y no lo son. Existen falacias de ataque personal (argumentos ad hominem: “ese hombre no sabe lo que dice”), de recurso a la compasión (“no se lo digas a nadie, sería fatal”),  de falsa relación de causalidad (“no juego porque el entrenador me tiene manía”), de falsa autoridad (“me lo dijo mi mejor amiga”), de generalización (“todos los hombres son iguales”), de circularidad (“es así porque así es”) y de argumentación demagógica (“si me votáis os solucionaré los problemas”).
A nivel morfosintáctico el desarrollo argumentativo se vale de oraciones enunciativas a veces complejas (sobre todo coordinadas adversativas y subordinadas) e interrogativas. Entre las subordinadas a las que recurre con más frecuencia están las adjetivas, causales, consecutivas y condicionales. Para expresar objetividad usa la 3ª persona o la 1ª del denominado plural de modestia con la intención de implicar al receptor. Cuando trata de expresar subjetividad recurre a las oraciones interrogativas y a las imperativas.
A nivel semántico emplea con profusión verbos alusivos al discurso y al razonamiento, a consecuencias y causas. Su léxico es variado y abundan los sustantivos abstractos, los tecnicismos, los adjetivos especificativos descriptivos o valorativos y los adverbios modales ponderativos (seguramente, probablemente, ciertamente…). Suele emplear recursos expresivos de carácter literario. Los principales marcadores del discurso argumentativo son los ordenadores (en primer lugar/en segundo lugar, por un lado/por otro lado, principalmente/finalmente), comentadores (pues bien, así las cosas, de modo que), digresores (por cierto, a propósito, precisamente), consecutivos (por tanto, por consiguiente, así pues), contraargumentativos (por el contrario, en cambio, no obstante), explicativos (o sea, es decir, mejor dicho, más bien), distanciadores (en todo caso, en cualquier caso, de cualquier manera), recapitulativos ( en conclusión, en definitiva, al fin y al cabo, en resumen), de concreción (por ejemplo, en particular) y de actitud (desgraciadamente, afortunadamente, menos mal que).



domingo, 5 de octubre de 2014

Ejercicio de comprensión y expresión escrita

Jugadores de la selección española de baloncesto decepcionados por la debacle ante Francia en el "Campeonato del Mundo FIBA 2014" que la dejó relegada a una nada despreciable quinta posición

DESASTRE A MEDIAS

Como esta Diada me ha parecido más el sucedáneo que el prólogo de la famosa consulta soberanista, con flores en vez de urnas, prefiero hablarles de la salida intempestiva de nuestra selección de baloncesto del Mundial en marcha. A algunos les parecerá exagerado hablar de desastre. Pero dada la importancia del deporte hoy, y, sobre todo, que no se trata de un caso aislado, sino de la última de una serie de derrotas, pienso que encaja tan ominoso adjetivo. 
Llueve sobre mojado. Más humillante fue nuestra eliminación en la primera ronda del Mundial de fútbol, partiendo como campeones. Y triste, muy triste, es ver desarbolada como la Invencible nuestra «armada» tenista en los principales torneos, tras la retirada de Nadal por lesión. Por no hablar de la sequía de medallas en atletismo, después de haber dominado durante años la considerada «prueba reina», los 1.500 metros, y quedarnos, como consolación, la marcha o el triatlón. Algo está fallando en nuestro deporte, tras una generación de campeones en las más distintas disciplinas. ¿Envejecimiento, falta de preparación, errores tácticos? Luego hablaremos de ello, porque antes hay que subrayar un hecho no menos importante y, por fortuna, más gozoso.

Integrantes de la selección española de fútbol abatidos tras la derrota frente a Chile por dos a cero que significó su eliminación de la "Copa del Mundo FIFA 2014" celebrada en Brasil

Me refiero al despliegue impresionante de nuestras atletas de un tiempo acá. Las nadadoras se han traído un montón de medallas de los campeonatos de Europa, mientras que los nadadores no se han traído ninguna. Ruth Beitia es la mejor saltadora del continente. En fútbol y baloncesto se baten con las mejores, y les ganan. Incluso en ese deporte sin apenas arraigo en nuestro país que es el bádminton, tenemos una campeona del mundo, tras derrotar a las asiáticas, que lo practican por millones. ¿Cómo es posible, se preguntarán ustedes, si se presta mucha menos atención al deporte femenino que al masculino? 
La única explicación es que las españolas le echan mucho más trabajo, entrega y afán que sus colegas masculinos. No sólo en deportes, sino en todas las demás actividades. Ya hay más universitarias que universitarios, y además sacan mejores notas. Es una lástima que las estadísticas no incluyan los ni-ni por sexos, pues estoy seguro de que hay muchos más chicos que chicas que ni estudian ni trabajan. A ellas no se les caen los anillos por aceptar un empleo por debajo de su preparación o cobrando menos. Están acostumbradas. 
Cómo se ha llegado a ello se comprende con la escena que habrán visto a menudo, si son usuarios del metro, como yo: en un vagón con solo un asiento libre, entra una señora con un hijo y una hija. No hace falta que la madre le diga al crío que lo ocupe, porque él toma posesión del mismo como si le perteneciese, mientras la madre y la hija se quedan de pie. ¿Cómo van esos niños, cuando sean mayores, a competir, en deportes o en el mercado, no ya con un francés o un alemán, sino con un chino o un coreano, nuestros competidores en el siglo XXI? Menos mal que nos quedan las españolas.

(Artículo de opinión escrito por José María Carrascal y publicado
por el periódico “ABC”  el viernes 12 de septiembre de 2014)

José María Carrascal Rodríguez
(El Vellón, Madrid, 1930)
Escritor y periodista

TEMA:

El imparable avance de la mujer en todos los ámbitos.

SUBTEMAS O TEMAS SECUNDARIOS:

- Fracaso masculino y éxito femenino en el deporte español.

- Abnegación femenina y afán de superación en la raíz de sus logros.

- Retroceso masculino, especialmente en el terreno educativo y el laboral.

RESUMEN:

Las selecciones masculinas de baloncesto, fútbol y tenis, además de los mejores atletas y nadadores españoles, han sufrido últimamente derrotas que nos hacen preguntar cuáles serán las causas. En comparación, las representantes españolas están obteniendo éxitos incluso en deportes tan minoritarios como el bádminton. Este hecho es un síntoma de lo que ocurre también en el mundo laboral y universitario. Las mujeres parece que se están esforzando más, mientras que los hombres se han acomodado.

En el competitivo mundo actual los hombres se están quedando atrás

COMENTARIO CRÍTICO:

El articulista demuestra dotes de observación al extraer consecuencias generales de una anécdota contemplada en el metro de Madrid. A partir de ésta, nos indica que muchos niños están siendo sobreprotegidos por sus madres, un factor a tener en cuenta para explicarnos la involución en todos los campos que se aprecia en la población masculina.
Comienza utilizando la ironía al equiparar los votos con las flores en el día de la celebración nacional de Cataluña. Desde luego, cometen un error grave los partidarios de la independencia si creen que alcanzándola su vida se va a convertir en un lecho de rosas. Imagino su amarga decepción dentro de unos años si llegan a conseguirla. Un país pequeño lo es en todas sus dimensiones, indefectiblemente también en la económica.

Mireia Belmonte García
(Badalona, 1990)
Medallista y recordwoman mundial en natación

En cuanto a los fracasos deportivos, Carrascal menciona tres causas probables: falta de entrenamiento, vejez sobrevenida en los atletas o errores en la estrategia cuando se trata de jugar en equipo. Sin embargo, al referirse a los éxitos femeninos, no hace mención alguna al porcentaje que en estos triunfos pueda haber tenido el dopaje, un mal tan extendido en el deporte. Si tenemos en cuenta que el doping del futuro inmediato va a ser genético, y por lo tanto, indetectable, mal asunto será éste para ofrecer una imagen limpia y saludable en nuestros deportistas de élite.
Por ahora, los medicamentos que enmascaran las drogas ingeridas ponen bajo sospecha cualquier medalla o trofeo logrados, tema espinoso sobre el cual la prensa española no tiene el menor interés en indagar a fondo. Y si nos referimos a la mejora de resultados que las mujeres están obteniendo en los sectores de la educación y el empleo, los datos no engañan. Psíquicamente maduran antes que los hombres. Eso les da una cierta ventaja y han sabido meritoriamente aprovecharla.

"El futuro será mujer o no será"
André Malraux
(París, 1901 - Créteil, 1976)