miércoles, 3 de octubre de 2018

El irreverente creador de la antipoesía


Nicanor Parra
(San Fabián de Alico, 1914 - La Reina, Santiago de Chile, 1918)
Poeta que obtuvo el "Premio Cervantes 2011"

ADVERTENCIA AL LECTOR

El autor no responde de las molestias
que puedan ocasionar sus escritos:
aunque le pese,
el lector tendrá que darse
siempre por satisfecho.

Sabelius, que además de teólogo
fue un humorista consumado,
después de haber reducido a polvo
el dogma de la Santísima Trinidad
¿respondió acaso de su herejía?
Y si llegó a responder, ¡cómo lo hizo!
¡En qué forma descabellada!
¡Basándose en qué cúmulo de contradicciones!

Según los doctores de la ley
este libro no debiera publicarse:
la palabra "arcoíris" no aparece en él en ninguna parte,
menos aún la palabra "dolor",
la palabra "Torcuato".

Sillas y mesas sí que figuran a granel,
¡ataúdes! ¡útiles de escritorio!
lo que me llena de orgullo
porque, a mi modo de ver,
el cielo se está cayendo a pedazos.

Los mortales que hayan leído
el Tractatus de Wittgenstein
pueden darse con una piedra en el pecho
porque es una obra difícil de conseguir:
pero el "Círculo de Viena" se disolvió hace años,
sus miembros se dispersaron sin dejar huella
y yo he decidido declarar la guerra
a los cavalieri della luna.


Nicanor era hermano de la inolvidable Violeta Parra


Mi poesía puede perfectamente
no conducir a ninguna parte:
«¡Las risas de este libro son falsas!»,
argumentarán mis detractores,
«sus lágrimas, ¡artificiales!»
«En vez de suspirar, en estas páginas se bosteza»
«Se patalea como un niño de pecho»
«El autor se da a entender a estornudos».

Conforme: os invito a quemar vuestras naves,
como los fenicios pretendo formarme
mi propio alfabeto.
«¿A qué molestar al público entonces?»,
se preguntarán los amigos lectores:
«Si el propio autor empieza
por desprestigiar sus escritos,
¡qué podrá esperarse de ellos!».

Cuidado, yo no desprestigio nada,
o mejor dicho, yo exalto mi punto de vista,
me vanaglorio de mis limitaciones,
pongo por las nubes mis creaciones.

Los pájaros de Aristófanes
enterraban en sus propias cabezas
los cadáveres de sus padres
(cada pájaro era un verdadero cementerio volante).


A mi modo de ver
ha llegado la hora de modernizar esta ceremonia
¡y yo entierro mis plumas
en la cabeza de los señores lectores!

(Poesía escrita por Nicanor Parra y publicada en su libro
Poemas y antipoemas que vio la luz de la imprenta en 1954)

 

Nicanor Parra alcanzó la inusual y longeva edad de 103 años

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