viernes, 10 de junio de 2022

La novela que dio inicio al realismo social


Narración enmarcada en una zona rural leonesa tras la guerra civil

LOS BRAVOS

“El pueblo estaba vacío. Las casas, el río, los puentes y la carretera parecían desiertos de siempre, como si su único fin consistiera en existir por sí mismos, sin servir de morada o tránsito”

“Era un pequeño pueblo sin iglesia, sin cura y sin riqueza”

“A veces me pregunto por qué la gente ve tan mal a don Prudencio. A veces cree uno que es por el dinero que tiene, pero los hay más ricos que él, y se les puede pasar. Puede que sea porque en la vida le hemos visto trabajar en nada”

“Él siempre anda preguntando por todos y saludando a todo el mundo, pero nadie le puede ver”


Jesús Fernández Santos
(Madrid, 1926 - 1988)
Escritor, articulista, crítico cinematográfico y director de cine

“Aquí juntan cuatro cuartos y creen que ya tienen un capital. Ya los ve, trabajando toda la vida para nada. No, si yo alguna vez gano dinero, quiero disfrutarlo. ¿Qué cree que hacen aquí cuando tienen reunido algo? Pues comprar más tierras para trabajar más, eso es lo que hacen”

“Yo creí que la gente siempre acaba echando de menos la tierra. Sería antes; de los que yo conozco que viven en la capital no hay ni uno que quiera volverse al pueblo”

“Odiaba a las moscas, no por higiene, sino por un íntimo instinto que le impedía vivir tranquilo, sintiendo su bordoneo en rededor. Le repelían, como el ratón al gato”


El médico, al adquirir la casa de don Prudencio tras su fallecimiento, será quien releve al cacique del pueblo como si así adoptase un parecido rol social 

“No, la vida no era tan sencilla como la gente suponía”

“El prójimo es odioso porque lo odiamos; si amásemos a los demás, los encontraríamos amables”

“Ustedes, los de las capitales, se pasan la vida estudiando para luego venir a sacarnos el dinero a los pobres”

Paciencia, paciencia, paciencia, como si la paciencia fuera capaz de arreglar todos los males de este mundo”


Edición crítica de la editorial Castalia

“Huían de la tierra como de una esclavitud aborrecida”

“Tenía la gordura fofa de los que en el campo no trabajan”

“A eso de la una, cuando el sol cae vertical sobre la tierra y los hombres pueden pisar su propia sombra, el pueblo aparecía más muerto que nunca”

[Fragmentos tomados de Fernández Santos, Jesús: Los bravos, Navarra, Salvat editores, 1983, (colección “Biblioteca Básica Salvat”, nº 44), (prólogo de Carmen Martín Gaite), pp. 192, pvp: 120 pesetas]


Una mirada melancólica sobre una aldea agrícola

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