domingo, 12 de octubre de 2014

Comentario de un texto periodístico


NO HAY CAPITALISMO
SIN CONSUMIDORES

Nick Hanauer, un riquísimo estadounidense que hizo su fortuna como uno de los primeros inversores en el gigante de la distribución "Amazon", ha comprendido que no puede haber capitalismo si faltan los consumidores. Hanauer, actualmente al frente de la firma de inversiones "Seconde Avenue Partners", con sede en Seattle, la ciudad de la costa Oeste de EE.UU. siempre en vanguardia de todos los movimientos sociales, así se lo ha advertido a quienes han amasado como él grandes fortunas.
De no corregirse la actual tendencia al crecimiento de la desigualdad, lo mismo en Estados Unidos que en el resto del mundo, vendrán con "horcas" a por los ricos, escribió hace algún tiempo en un artículo publicado por la revista "Político" que causó sensación. Hanauer se refería con esa poderosa y un tanto exagerada imagen a una revolución popular como la que acabó con la aristocracia en Francia o con el zarismo en Rusia.
Ese inversor de origen alemán no es por supuesto ningún revolucionario y sólo quiere salvar el capitalismo con un regreso a los tiempos de Henry Ford, empresario que debería ser, dice, "nuestro modelo". Ford comprendió en su día que sus trabajadores no eran sólo una mano de obra barata a la que explotar, sino que eran también consumidores. Y había que pagarles unos salarios dignos, de modo que pudiesen comprar ellos también un día los automóviles que salían de las cadenas de montaje en las que trabajaban.
Eso de que si se bajan los impuestos a los ricos, todos, también los pobres, saldrán beneficiados -la llamada "economía del goteo" del conservador Ronald Reagan- es para Hanauer una especie de cuento de la lechera. La ley fundamental del capitalismo, sostiene Hanauer, es que si los trabajadores tienen más dinero disponible, las empresas podrán contar también con más clientes. Parece una verdad de Perogrullo.



Quien crea realmente empleo es la clase media gracias al consumo. No son los capitalistas. Porque un supermillonario no puede comprarse un automóvil, un yate o diez trajes nuevos cada día. De ahí que Hanauer propusiese un salario mínimo de 15 dólares la hora en Estados Unidos -aproximadamente el doble del actual- de modo que la masa de los trabajadores de aquel país pudiese volver a consumir y que dejase de haber eso que llaman en inglés "working poors", es decir, trabajadores que no llegan con sus ingresos a fin de mes.
Hanauer no se limitó a las palabras, sino que decidió apoyar con su dinero una campaña en la pequeña ciudad de SeaTac, en la que los empleados del aeropuerto local trabajaban por salarios de dumping. En aquella localidad se organizó un referéndum, que ganaron los partidarios de doblar el salario mínimo, y aquel fue el comienzo de un movimiento que prendió luego en Seattle, cuyo Ayuntamiento aprobó también una medida de ese tipo, y que va teniendo cada vez más partidarios en todo el país. Kshama Sawant, la primera concejal socialista del Ayuntamiento de Seattle desde 1916, lo atribuye a las protestas de los trabajadores de los restaurantes de comida rápida y al movimiento "Occupy Wall Street", el equivalente de nuestros "indignados".
Para el multimillonario Hanauer no se trata, como es obvio, de superar el capitalismo, sino de salvarlo de los propios capitalistas. Porque no se puede tolerar, dice, que en las tres últimas décadas, los ingresos de los directivos de empresas hayan crecido 125 veces más que los de los trabajadores. Y si hace treinta años, un directivo ganaba treinta veces más que el salario medio de sus empleados, hoy ingresa 500 veces más. Y que se sepa, las empresas no eliminan a esos directivos o los deslocalizan a China como hacen con las fábricas.

(Artículo de opinión escrito por Joaquín Rábago y publicado
en el periódico “La Provincia” el jueves 11 de septiembre de 2014)


Joaquín Rábago
(Periodista)

COMENTARIO DE TEXTOS

1. Justificación textual:

Estamos ante un texto periodístico de opinión con carácter fundamentalmente expositivo y secundariamente argumentativo. La mayor parte del discurso textual lo dedica el autor a exponer razonamientos ajenos con los que se sobreentiende que está de acuerdo. Estos argumentos de autoridad provienen de tres figuras relevantes en el mundo financiero (Nick Hanauer), empresarial (Henry Ford) y político (Kshama Sawant).

2. Contextualización:

En líneas generales, la idea central expuesta por Joaquín Rábago está anclada en la segunda etapa de la evolución del capitalismo. Recordemos que la primera se caracterizaba por poner el acento en la producción de manufacturas a partir de la explotación de materias primas. La segunda hace hincapié en la mejora salarial del proletariado sentando las bases de la sociedad consumista, pero la tercera fase en ciernes comienza a caracterizarse por la virtualidad de los productos al alcance de quienes puedan adquirirlos, quedando una importante masa de obreros sin alta cualificación fuera del sistema productivo, y por ende, consumista.
Este artículo de opinión viene a ser la reivindicación nostálgica y lógica de unos modos de producción y consumo que tras la II Guerra Mundial brindaron una notable prosperidad a los países del bloque occidental en lo que se conoció como el denominado Estado del Bienestar.

3. Título, autor, lugar y fecha:

Joaquín Rábago es un colaborador habitual y brillante del periódico de ámbito regional "La Provincia". Esta columna apareció publicada el jueves 11 de septiembre del año en curso (2014), casualmente cuando se cumplía el decimotercer aniversario del macroatentado terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York, episodio histórico al que no rinde homenaje y con el que no guarda relación alguna.

4. Elementos de la comunicación:

El emisor es Joaquín Rábago. Los receptores son los lectores del periódico "La Provincia". El canal es el soporte de papel en el que está impreso, o bien la pantalla de un monitor si se lee en la red. El código es el del idioma español formal o estándar. Y el contexto vendría a ser el de los inicios o vislumbres de la salida de la grave crisis económica que aún seguimos atravesando.

5. Funciones del lenguaje:

La función predominante es la referencial o representativa, dado su carácter primordialmente expositivo; y en segundo lugar la conativa o apelativa, como corresponde a los textos argumentativos, puesto que pretende inducir una determinada acción: la de favorecer el aumento del poder adquisitivo de los trabajadores.




6. Tema:

El motivo principal del texto queda explícito en su título y podría reformularse así: "El engranaje capitalista requiere clientes que adquieran los bienes de consumo que elabora o fabrica para no colapsarse y poder subsistir".

7. Tesis:

La postura defendida por el articulista es que hay que mejorar las condiciones laborales de los asalariados para que disminuyan las diferencias de clase y exista más equilibrio y justicia social, al tener la posibilidad la gente humilde de adquirir productos que mejoren su bienestar o calidad de vida.

8. Estructura:

El texto está estructurado de manera analítica o deductiva, pues se expone el tema principal en el primer párrafo ("no puede haber capitalismo si faltan los consumidores"), y luego se desarrollan los datos y argumentos que justifican la tesis defendida por el autor a partir de esta idea nuclear.

9. Resumen:

Joaquín Rábago se sustenta en las ideas manifestadas por un financiero, Nick Hanauer, para afirmar que el sistema económico capitalista requiere de dotar con poder adquisitivo a los consumidores para poder subsistir. Las mismas fuerzas productivas, para ser consumistas, necesitan ingresar unos emolumentos que les permitan adquirir lo que producen. Ya lo vio así Henry Ford a inicios del siglo XX, y desde entonces para acá han ido empeorando las diferencias de clase en los ingresos. Es necesario establecer, al menos, un mínimo salarial para evitar la pobreza en la ciudadanía que dispone de empleo, puesto que sus sueldos son tan bajos que les impiden llegar a fin de mes.

10. Importancia y actualidad del tema:

Sin duda alguna, el tema abordado adquiere una enorme relevancia por la preocupación que suscita la economía en los ciudadanos, y más en un contexto de recesión y amenaza de deflación. Además, es un asunto de tan candente actualidad que implica a entidades comunitarias como el Banco Central Europeo, el cual recientemente disminuyó el precio del dinero al 0'05% en un intento de reactivar la inversión y procurando, de esta forma, debilitar los incentivos bancarios de los intereses retribuidos a los depósitos de capital, tanto privado como societario. A nivel nacional, la recuperación económica es también un caballo de batalla y casi una obsesión gubernamental, de manera que los últimos Presupuestos Generales del Estado incrementan la inversión en obra pública para mejorar las perspectivas sobre la salida de la crisis en el año 2015, intentando contrarrestar así las previsiones más pesimistas de quienes la posponen para el año 2018.

11. Tipos de argumentos:

El recurso al argumento de autoridad es el más socorrido en este texto. El autor se escuda tras Nick Hanauer en al menos cinco ocasiones ("no puede haber capitalismo si faltan los consumidores", "de no corregirse la actual tendencia [...] vendrán con horcas a por los ricos", "si los trabajadores tienen más dinero disponible, las empresas podrán contar también con más clientes", "la economía del goteo es [...] una especie de cuento de la lechera", "No se trata [...] de superar el capitalismo, sino de salvarlo"), para luego hacer lo propio con Henry Ford ("los trabajadores no eran sólo una mano de obra barata, sino que eran también consumidores"), y Kshama Sawant (quien atribuye el comienzo del movimiento a favor de doblar el salario mínimo a las protestas de los trabajadores de restaurantes de comida rápida y al movimiento "Occupy Wall Street", equivalente al de los indignados en España). 
Rábago también utiliza un argumento que toma de Nick Hanauer y resulta ser de analogía histórica espacial y temporal ("una revolución popular como la que acabó con la aristocracia en Francia o con el zarismo en Rusia"), argumentos lógicos, positivos y de generalización ("quien realmente crea empleo es la clase media gracias al consumo", [argumento de generalización porque establece un juicio totalizador y positivo que refuerza la tesis del autor], "porque un supermillonario no puede comprarse un automóvil, un yate o diez trajes nuevos cada día", [argumento lógico de causa-consecuencia porque ofrece una relación causal entre dos hechos]), y argumentos de hecho ("un referéndum que ganaron los partidarios de doblar el salario mínimo"), de datos ("los ingresos de los directivos han crecido 125 veces más que los de los trabajadores", "si hace treinta años un directivo ganaba 30 veces más que [...] sus empleados, hoy ingresa 500 veces más"), y de ejemplificación ("las empresas no eliminan a esos directivos o los deslocalizan a China como hacen con las fábricas").




12. Análisis de los recursos lingüísticos:

Fonéticamente apenas hay algo destacable, como no sea el uso de términos en inglés cuya pronunciación difiere de su ortografía, caso de "Occupy Wall Street" (['okjupai-wo:l-stri:t]), "dumping" (['d^mpin]) o "working poors" (['we:kin-pue*s]).
En el plano morfosintáctico Rábago recurre al uso de dos aposiciones explicativas o aclaratorias para informarnos de quién es Nick Hanauer, la principal autoridad en la que se sustenta el texto ("un riquísimo estadounidense...", "actualmente al frente de la firma de inversiones..."). El uso de los tiempos verbales comienza con el pasado (pretérito perfecto compuesto "ha comprendido", "ha advertido", pretérito perfecto simple "escribió", "causó", pretérito imperfecto "se refería") para luego apoyarse en un presente intemporal que le sirve de generalización ("no es...", "quiere salvar", "se bajan los impuestos", "sostiene Hanauer", "quien crea realmente empleo", "no puede comprarse", "trabajadores que no llegan", "lo atribuye", "no se trata", "no se puede tolerar", "hoy ingresa", "las empresas no eliminan... o deslocalizan..."). Entretanto, vuelve a emplear el pretérito imperfecto ("trabajaban", "ganaba treinta veces"), el pretérito perfecto simple ("limitó", "decidió", "se organizó", "fue el comienzo", prendió", "aprobó"), e incluso el pretérito imperfecto de subjuntivo ("propusiese", "dejase") y el pretérito perfecto compuesto de subjuntivo ("haya crecido").
En cuanto a las construcciones sintácticas, predominan las subordinadas sustantivas o completivas de las que se llegan a contabilizar hasta diecinueve ("Hanauer ha comprendido que...", "lo ha advertido a quienes...", "se refería a [...] una revolución...", "quiere salvar el capitalismo...", "[Ford] comprendió en su día que...", "y había que pagarles...", "de modo que pudiesen comprar...", "eso de que si se bajan los impuestos...", "la ley [...] es que...", "es [...] una especie de cuento de la lechera", "es que si los trabajadores tienen...", "de ahí que propusiese un salario mínimo... de modo que la masa de los trabajadores...", "y que dejase de haber...", "sino que decidió apoyar...", "no se trata de superar el capitalismo", "sino de salvarlo de los propios capitalistas", "dice, que en las tres últimas décadas...", "y que se sepa..."), seguidas de doce construcciones adjetivas o de relativo ("en un artículo publicado por la revista Político, que causó sensación" [antecedente: artículo], "Henry Ford, empresario que..." [antecedente: empresario], "mano de obra barata a la que explotar" [antecedente: mano de obra barata], "automóviles que salían..." [antecedente: automóviles], "cadenas de montaje en las que trabajaban..." [antecedente: cadenas de montaje], "de haber eso que llaman en inglés..." [antecedente: eso], "trabajadores que no llegan con..." [antecedente: trabajadores], "ciudad de SeaTac en la que los empleados...", [antecedente: ciudad de SeaTac], "un referéndum, que ganaron..." [antecedente: referéndum], "un movimiento que prendió luego..." [antecedente: movimiento], "Seattle, cuyo ayuntamiento..." [antecedente del relativo y posesivo "cuyo" es "Seattle"], "y que va teniendo cada vez más..." [antecedente: movimiento]).



Apenas hay oraciones enunciativas simples: "Quien crea realmente empleo" [que sirve de sujeto a] "es la clase media gracias al consumo" [y de atributo elidido a] "no son los capitalistas (quienes crean realmente empleo)" . Realmente, la única oración simple en puridad que aparece en el texto es ésta: "Parece una verdad de Perogrullo" (vocablo que proviene de "Pedro Grullo", personaje paremiológico de carácter cómico y origen incierto).
En cuanto a las subordinadas adverbiales, se aprecian algunas condicionales ("de no corregirse la actual tendencia...", "si los trabajadores tienen más dinero disponible...", "si hace 30 años un directivo ganaba..."), causales ("porque un supermillonario no puede...", "porque no se puede tolerar..."), y comparativas ("como la que acabó con la aristocracia...", "como hacen con las fábricas...").
En cuanto a las coordinadas, apenas cabe destacar dos adversativas ("no eran sólo una mano de obra barata... sino que eran también consumidores", "no se trata de [...] superar el capitalismo, sino de salvarlo..."
En lo que corresponde al plano semántico, se observan dos campos léxicos alrededor de los cuales se dota de cohesión y coherencia al texto. En primer lugar, el de la economía (empleo, consumo, salario mínimo, dólares, ingresos, empleados, salarios de dumping, multimillonario, supermillonario, directivos, empresas, deslocalizan, fábricas, riquísimo, fortuna, inversores, capitalismo, consumidores, inversiones, crecimiento, desigualdad, ricos, empresario, trabajadores, mano de obra barata, consumidores, pagar, salarios, comprar, cadenas de montaje, impuestos, "economía del goteo", dinero, clientes), y en segundo lugar, el de las clases sociales (aristocracia, zarismo, revolución popular, revolucionario, trabajadores, mano de obra barata, ricos, pobres, clase media, supermillonario, masa de los trabajadores, "working poors", empleados, multimillonario, directivos de empresas).
Asimismo, seis familias léxicas son fácilmente detectables: inversor, inversores, inversiones/ricos, riquísimo/trabajadores, trabajaban/empresas, empresario/capitalistas, capitalismo/consumir, consumidores. Por lo que respecta a los sinónimos, aparecen los siguientes: "clientes = consumidores", "localidad" = "ciudad", "comprar" = "consumir", "trabajadores" = "empleados", "riquísimo" = "multimillonario" = "supermillonario". Por su parte, solamente se explicitan tres parejas de antónimos: "ricos"/"pobres", "empresario"/"trabajador(es)", "directivos"/"empleados", mientras que se dan diez repeticiones léxicas (directivo, salarios, ingreso, capitalismo, trabajadores, capitalistas, ciudad, Seattle, Hanauer, empresas) y dos equivalencias  ("pobres" = "trabajadores que no llegan con sus ingresos a fin de mes", "movimiento Occupy Wall Street" = "indignados españoles").
En el plano textual el autor hace uso de un marcador de consecuencia ("de ahí que...") repitiendo dos veces otro, concretamente la locución conjuntiva "de modo que" ("de modo que pudiesen comprar...", "de modo que la masa de los trabajadores de aquel país..."). En el resto del texto se vale de marcadores condicionales ("de no corregirse...", "y si hace 30 años..."), causales ("porque no se puede tolerar...") o de ejemplificación ("eso de que..."), absteniéndose en muchos párrafos del uso de conectores discursivos lógicos y empleando la deixis personal anafórica ("Nick Hanauer...", "Hanauer, actualmente al frente de...", "Ese inversor...", "Hanauer no se limitó...").

13. Deixis (elementos anafóricos y catafóricos):

Aparecen elementos catafóricos como "eso que llaman working poors" o "quien crea empleo es la clase media", porque tanto el pronombre demostrativo "eso" como el relativo "quien" aluden a un elemento que aparecerá posteriormente en el discurso ("eso" = "working poors", "quien" = "clase media"). Como casi siempre sucede, abundan más los elementos anafóricos que aparecen reflejados en los pronombres relativos ("referéndum que...", "movimiento que...", "artículo publicado [...] que...", etc.). En cuanto a la deixis personal y espacial, la mención a "Nick Hanauer" señala hacia el orbe financiero norteamericano. Por otra parte, fijándonos en la deixis temporal llama la atención el uso del presente atemporal para dictaminar generalizaciones ("Quien crea empleo es la clase media", "un supermillonario no puede...", "las empresas no eliminan a esos directivos o los deslocalizan...").



14. Comentario crítico personal:

El problema con que se tropiezan los razonamientos esgrimidos por Joaquín Rábago estriba en que no se pueden aumentar los salarios ateniéndonos solamente al aumento del poder adquisitivo sin fijarnos en otros elementos en juego. Por supuesto que todos desearíamos disponer de mayor masa salarial para mejorar nuestro nivel de vida, pero el incremento del sueldo debe siempre ir unido a una mayor productividad o a una subida del valor de lo producido porque, de lo contrario, estaríamos creando una burbuja artificial de beneficios que, al carecer de base real, nos conduciría a los números rojos y a la bancarrota. Aquí hay un conflicto entre el deseo y la realidad. Y una negligencia gravosa por parte de directrices políticas irresponsables que han inculcado la cultura del espectáculo sin ir acompañado del esfuerzo.
Pongamos como ejemplo la esfera del mundo de los libros. Un editor no puede pagar más a un escritor, un traductor, un impresor o un distribuidor si el margen de beneficio es estrecho y además sus libros no se venden. O no puede aumentarles el precio. Sufrimos una crisis sistémica, de modelo de producción y consumo, y no meramente coyuntural, porque en el caso del libro tradicional de papel entran en liza las descargas ilegales o las ventas a muy bajo coste. ¿Puede aumentarse unilateralmente el porcentaje que ingresan los actantes intervinientes en la cadena de producción que va desde la mesa del escritor a los anaqueles de las librerías? No. Si se hace, la quiebra es segura.
Para terminar de ocasionar un perjuicio irreparable, los gobiernos han cultivado con todo tipo de dejación de responsabilidades la incultura del cutrerío televisivo en favor del mercantilismo que proporcionan las audiencias mayoritarias, aquellas que captan el pastel publicitario. Si a esto le añadimos los casos de corrupción de la casta en el poder y el odio ancestral de la plebe a la cultura que se percibe en España, obtenemos un país en el que la población cultiva la picaresca de pretender vivir sin dar golpe aunque, cómo no, plenamente instalada en la cultura de la queja y la perpetua reivindicación de derechos saltándose los deberes a la torera.
En esa línea argumentativa, que puede resultar un tanto demagógica y populista, parece deslizarse el texto de Joaquín Rábago. Sí, está muy bien. Es miel para los oídos lo que le escuchamos. Si fuera un candidato, arderíamos en deseos de votarle. “Todos queremos más, y mucho más” como decía una antigua canción que escuchábamos hace más de tres décadas en la radio. Ahora bien: ¿de dónde saldría esa riqueza a repartir? ¿En qué parámetros nos basaríamos para aumentar los sueldos? Si no exportamos más, si no producimos mercancías de mayor valor, seguiremos a expensas del turismo visitante como gran motor de la economía nacional. Y desde luego, si estuviéramos mejor educados, si valorásemos más una obra de teatro, una ópera, una película de calidad o un buen libro, estaríamos muchísimo más dispuestos a pagar un precio más alto por ir a un auditorio, una sala de proyecciones o por alimentar nuestras bibliotecas. Como en el fondo lo que padecemos se agrava por vivir desorientados en medio de una crisis de valores espirituales, humanos, éticos, religiosos, artísticos y de todo tipo, un idioma tan extendido como el español -con más de 500 millones de consumidores potenciales- no hemos sabido aprovecharlo. Podíamos haber disfrutado de una potente industria cultural y lo que hemos hecho, subiendo el IVA hasta el 21% a este tipo de productos desde el gobierno, o pirateándolos como se hace de modo popular, lo que tenemos es una ciénaga que se va enfangando porque cada año que pasa disminuye el músculo intelectual en favor de la codicia materialista rampante y la  telebasura del cotilleo.

15. Conclusión:

Es un brillante artículo en la línea de su autor, quien goza de un aquilatado prestigio porque siempre trae a colación temas interesantes y actuales analizados de manera inteligente, bien documentada y desde una peculiar perspectiva. En realidad, la difusión de sus escritos alcanza un gran espacio a nivel nacional porque sus columnas aparecen en varias cabeceras pertenecientes al grupo “Editorial Prensa Ibérica”, como por ejemplo el “Diario” de Mallorca, Orense o Gerona, “La Opinión” de Málaga, Tenerife o La Coruña, y así hasta una quincena de periódicos de información general diferentes. Habida cuenta su calidad constante y sin desfallecimientos, bien merecido tiene el renombre que está adquiriendo. 


Mermando el poder adquisitivo de los ciudadanos lo que se consigue es colapsar el sistema de producción y consumo interno en que se basaba el capitalismo hasta que la globalización propiciada por internet abrió de manera drástica el mercado mundial a los productos de las empresas

miércoles, 8 de octubre de 2014

Cuestionario sobre el Lazarillo de Tormes


TEST DE LECTURA

1) ¿Qué dice Plinio de los libros?

2) ¿En qué lugar nació el Lazarillo?

3) Completa este pensamiento de Lázaro: “¡Cuántos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque.....................!

4) Idem: “Los gustos no son todos unos, mas lo que uno no come, otro se pierde por ello, y así vemos cosas tenidas en poco de algunos que de otros.................................................”

5) Idem: “Consideren los que heredaron nobles estados cuán poco se les debe, pues Fortuna fue con ellos parcial, y cuánto más hicieron los que, siéndoles contraria, con fuerza y maña remando salieron....................................................................”

6) ¿Qué debe saber el mozo de un ciego? 

7) ¿Por qué tiene que avivar el ojo el Lazarillo?

8) ¿Cómo era la gente de Toledo, según el amo ciego del Lazarillo?

9) ¿Qué le daba de comer el clérigo cuando cocía una cabeza de carnero?

10) ¿Y qué le decía entonces?



11) ¿Dónde comía mucho el clérigo?

12) ¿Qué exclamó Lázaro al ver que el clérigo se puso a clavar tablillas para tapar los agujeros del arca donde guardaba trozos de pan?

13) ¿Quién es la gran maestra?

14) Termina este refrán: “Donde una puerta se cierra.............”

15) ¿Por qué le dio mala espina o señal el escudero a Lázaro? 

16) ¿Qué significa “el buen aparejo hace buen artífice”?

17) ¿Con quién está en deuda un hidalgo?

18) ¿Por qué llamaban pariente unas mujercillas al fraile de la Merced?

19) ¿Qué es un “buldero”?

20) ¿Qué significa: “No mires a lo que pueden decir, sino a lo que te toca”?

Monumento al Lazarillo de Tormes en Salamanca

martes, 7 de octubre de 2014

Clases, modalidades o secuencias textuales


LAS MODALIDADES TEXTUALES

(TIPOS DE TEXTO SEGÚN SUS CARACTERÍSTICAS LINGÜÍSTICAS)

INTRODUCCIÓN

Los textos presentan cuatro modalidades textuales básicas: narración, descripción, exposición y argumentación. Pueden aparecer solas o combinadas, tanto en la lengua oral como en la escrita, y están presentes en todas las clases de textos según su ámbito de uso: textos literarios, científicos, técnicos, humanísticos, jurídicos, administrativos, periodísticos y publicitarios. El texto dialogado, de frecuente aparición en las narraciones, podría considerarse una quinta modalidad propia del teatro, y por tanto, más concebida para su representación escénica que para su lectura.


El maravilloso poema homérico significa el cimiento literario de la civilización europea y occidental. Consiste en veinticuatro cantos escritos en el siglo VIII a. de C. que recogían una tradición oral previa. Es el paradigma de la narración escrita en verso por excelencia

TEXTOS NARRATIVOS

La narración consiste en el relato de unos hechos o acciones que suceden en un tiempo y espacio determinados afectando a unos personajes. Puede ser real o ficticia. Su finalidad es la de informar, entretener, explicar o persuadir. Se trata de la modalidad más frecuente en los actos comunicativos, y especialmente en los textos literarios. Suele incluir descripciones de espacios y personajes además de diálogos.
Los elementos básicos de la narración son los personajes, las acciones, el espacio y el tiempo. La estructura básica de una unidad narrativa es la de un estado o situación inicial como punto de partida, un conflicto o peripecia que altera esa situación o la desarrolla, y una resolución o desenlace que desembocará en unj estado o situación final.
Las funciones del lenguaje predominantes en la narración vienen a ser la referencial o representativa, puesto que relata acontecimientos de la realidad extralingüística; y la poética o estética, dado que emplea recursos expresivos y organiza la historia relatada de una manera peculiar.
A nivel morfosintáctico la narración utiliza predominantemente para el relato de acciones las frases enunciativas y los verbos predicativos, las oraciones coordinadas (copulativas y adversativas), o las subordinadas de tiempo, causa, consecuencia y finalidad. Para situar los hechos en el tiempo y el espacio recurre, sobre todo, al uso del pretérito perfecto simple (amé) y el pretérito perfecto compuesto (he amado), el pluscuamperfecto (había amado) y el presente de indicativo (amo), así como también a los complementos circunstanciales de tiempo y lugar. Para presentar enunciados o pensamientos hace uso del estilo directo (“Ya no vendrá”, me dijo), indirecto (Me dijo que no quiere verme más), e indirecto libre (No quería verme más).
En el nivel léxico-semántico la narración recurre a los verbos de acción (gritar, llorar, partir…) y movimiento (ir, venir, salir, entrar…), los pronombres anafóricos (demostrativos: este, ese, aquel…, posesivos: mío, tuyo, suyo, nuestro, vuestro…, personales: yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos, lo, la, le, les, los, las, me, te, se…), los adjetivos descriptivos (arrogante, moreno, cariñoso, alto, confiado, introvertido…) y especificativos (elegante, limpio, cómodo, ameno), la deixis (personal, temporal y espacial), además de los adverbios de tiempo, modo y lugar para relatar las acciones, mientras que para reproducir enunciados utiliza verbos de lengua o declarativos (decir, exclamar, responder, aclarar, preguntar, replicar, contestar…).
Los textos narrativos se valen de conectores como mecanismos de cohesión o marcas que ordenan el progreso del discurso (marcadores de apertura: en primer lugar… en segundo lugar, de un lado… por otro, por una parte… por otra, etc.; marcadores de continuidad: igualmente, después, del mismo modo, etc.; marcadores de cierre: por último, definitivamente, finalmente, en conclusión, etc.), y las marcas que conectan argumentos (conectores de actitud: desgraciadamente, afortunadamente, por suerte…; conectores de adición o añadidura: incluso, además, y es más…; conectores de comparación: tanto como, al igual que, así mismo…; etc.).



TEXTOS DESCRIPTIVOS

La descripción es la representación lingüística de objetos, seres, sentimientos, paisajes o procesos, reales o ficticios. Sus fines son los de informar, explicar y argumentar. Suele ser complementaria de las otras modalidades textuales: la narración, la exposición y la argumentación.
En este tipo de textos se describen cualidades, partes, funciones, circunstancias espacio-temporales y relaciones de un objeto o ser con respecto a otro. La perspectiva del emisor puede ser objetiva (textos científicos, técnicos, instructivos, informativos) o subjetiva (textos literarios, epistolares, periodísticos de opinión). Si el objeto descrito y el emisor permanecen inmóviles, la visión será pictórica; si el objeto es móvil y el emisor inmóvil, la visión será cinematográfica; y si el objeto aparece inmóvil y el emisor en movimiento, la visión se denominará topográfica.
Las funciones del lenguaje predominantes en la descripción vendrán a ser la referencial (si la descripción es objetiva), o la expresiva y la poética (si la descripción es subjetiva).
A nivel morfosintáctico en los textos descriptivos predominan las oraciones enunciativas con un alto índice de verbos atributivos, sustantivos, sintagmas nominales, aposiciones, adjetivos o construcciones equivalentes. los verbos más frecuentes aparecen en tiempo presente (amo) o pretérito imperfecto de indicativo (amaba). Se utilizan con profusión los complementos circunstanciales de lugar, tiempo y modo. El emisor tiende a desaparecer tras la 3ª persona verbal, aunque a veces se incluye en la 1ª persona del llamado plural de modestia con intenciones didácticas cuando la descripción es objetiva. En la descripción subjetiva hay referencias al emisor con el uso de la 1ª persona en pronombres, verbos y determinantes posesivos, pudiendo hacer acto de presencia las oraciones exclamativas.
Desde el punto de vista léxico-semántico se usan verbos de naturaleza, estado o pertenencia, adjetivos especificativos, descriptivos o de relación y pertenencia, el presente atemporal, tecnicismos y un léxico preciso con carácter denotativo si la descripción es objetiva. Si es subjetiva, se observarán adjetivos explicativos y ponderativos o valorativos, un léxico connotativo y el apropiado empleo de recursos expresivos.



TEXTOS EXPOSITIVOS

La exposición es la explicación o desarrollo de un tema de forma clara, ordenada y coherente. Puede ser oral o escrita y aparecer combinada con la argumentación, la narración y la descripción. Su finalidad es transmitir información. Su estructura básica responde a la presentación de un tema que luego es desarrollado hasta alcanzar una conclusión. Su orden es deductivo cuando parte de afirmaciones generales para llegar a casos particulares, e inductivo cuando se plantean casos particulares para llegar a una afirmación general. La función del lenguaje más frecuente en la exposición es la referencial, dado su carácter informativo y formal. En el nivel morfosintáctico emplea oraciones enunciativas e interrogativas con fines didácticos, la tercera persona verbal y la primera persona del plural para incluir al receptor, las oraciones impersonales (“Se habla mucho del virus del ébola”) y las construcciones pasivas reflejas (“En 1939 se hundió el Admiral Graf Spee”), todo ello para expresar objetividad, mientras que para desarrollar la explicación recurre a sustantivos, sintagmas nominales, incisos aclaratorios, aposiciones, adjetivos o estructuras equivalentes, subordinadas causales, finales y consecutivas. En el nivel léxico-semántico utiliza el presente de indicativo con sentido atemporal y un léxico denotativo con abundancia de conceptos abstractos y tecnicismos.



TEXTOS ARGUMENTATIVOS

La argumentación es una secuencia textual en la que se articulan razones para justificar o demostrar una determinada afirmación. Se plantea sobre opiniones, creencias y valoraciones polémicas en las que puede haber discrepancias. Puede formar parte de los textos expositivos y está presente en distintos géneros orales y escritos. Su finalidad es convencer o persuadir al receptor para que actúe o esté de acuerdo con lo que se afirma, por lo que predominará la función conativa o apelativa en este tipo de textos.
Su estructura básica consta de cuatro partes: tema, tesis, desarrollo y conclusión. Los tipos de textos más comunes son los de causa, analogía o comparación, contraste, consecuencia, de autoridad, de ejemplificación, de datos, de verdad evidente y de generalización. Los argumentos falsos se denominan falacias porque pretenden ser válidos y no lo son. Existen falacias de ataque personal (argumentos ad hominem: “ese hombre no sabe lo que dice”), de recurso a la compasión (“no se lo digas a nadie, sería fatal”),  de falsa relación de causalidad (“no juego porque el entrenador me tiene manía”), de falsa autoridad (“me lo dijo mi mejor amiga”), de generalización (“todos los hombres son iguales”), de circularidad (“es así porque así es”) y de argumentación demagógica (“si me votáis os solucionaré los problemas”).
A nivel morfosintáctico el desarrollo argumentativo se vale de oraciones enunciativas a veces complejas (sobre todo coordinadas adversativas y subordinadas) e interrogativas. Entre las subordinadas a las que recurre con más frecuencia están las adjetivas, causales, consecutivas y condicionales. Para expresar objetividad usa la 3ª persona o la 1ª del denominado plural de modestia con la intención de implicar al receptor. Cuando trata de expresar subjetividad recurre a las oraciones interrogativas y a las imperativas.
A nivel semántico emplea con profusión verbos alusivos al discurso y al razonamiento, a consecuencias y causas. Su léxico es variado y abundan los sustantivos abstractos, los tecnicismos, los adjetivos especificativos descriptivos o valorativos y los adverbios modales ponderativos (seguramente, probablemente, ciertamente…). Suele emplear recursos expresivos de carácter literario. Los principales marcadores del discurso argumentativo son los ordenadores (en primer lugar/en segundo lugar, por un lado/por otro lado, principalmente/finalmente), comentadores (pues bien, así las cosas, de modo que), digresores (por cierto, a propósito, precisamente), consecutivos (por tanto, por consiguiente, así pues), contraargumentativos (por el contrario, en cambio, no obstante), explicativos (o sea, es decir, mejor dicho, más bien), distanciadores (en todo caso, en cualquier caso, de cualquier manera), recapitulativos ( en conclusión, en definitiva, al fin y al cabo, en resumen), de concreción (por ejemplo, en particular) y de actitud (desgraciadamente, afortunadamente, menos mal que).



domingo, 5 de octubre de 2014

Ejercicio de comprensión y expresión escrita

Jugadores de la selección española de baloncesto decepcionados por la debacle ante Francia en el "Campeonato del Mundo FIBA 2014" que la dejó relegada a una nada despreciable quinta posición

DESASTRE A MEDIAS

Como esta Diada me ha parecido más el sucedáneo que el prólogo de la famosa consulta soberanista, con flores en vez de urnas, prefiero hablarles de la salida intempestiva de nuestra selección de baloncesto del Mundial en marcha. A algunos les parecerá exagerado hablar de desastre. Pero dada la importancia del deporte hoy, y, sobre todo, que no se trata de un caso aislado, sino de la última de una serie de derrotas, pienso que encaja tan ominoso adjetivo. 
Llueve sobre mojado. Más humillante fue nuestra eliminación en la primera ronda del Mundial de fútbol, partiendo como campeones. Y triste, muy triste, es ver desarbolada como la Invencible nuestra «armada» tenista en los principales torneos, tras la retirada de Nadal por lesión. Por no hablar de la sequía de medallas en atletismo, después de haber dominado durante años la considerada «prueba reina», los 1.500 metros, y quedarnos, como consolación, la marcha o el triatlón. Algo está fallando en nuestro deporte, tras una generación de campeones en las más distintas disciplinas. ¿Envejecimiento, falta de preparación, errores tácticos? Luego hablaremos de ello, porque antes hay que subrayar un hecho no menos importante y, por fortuna, más gozoso.

Integrantes de la selección española de fútbol abatidos tras la derrota frente a Chile por dos a cero que significó su eliminación de la "Copa del Mundo FIFA 2014" celebrada en Brasil

Me refiero al despliegue impresionante de nuestras atletas de un tiempo acá. Las nadadoras se han traído un montón de medallas de los campeonatos de Europa, mientras que los nadadores no se han traído ninguna. Ruth Beitia es la mejor saltadora del continente. En fútbol y baloncesto se baten con las mejores, y les ganan. Incluso en ese deporte sin apenas arraigo en nuestro país que es el bádminton, tenemos una campeona del mundo, tras derrotar a las asiáticas, que lo practican por millones. ¿Cómo es posible, se preguntarán ustedes, si se presta mucha menos atención al deporte femenino que al masculino? 
La única explicación es que las españolas le echan mucho más trabajo, entrega y afán que sus colegas masculinos. No sólo en deportes, sino en todas las demás actividades. Ya hay más universitarias que universitarios, y además sacan mejores notas. Es una lástima que las estadísticas no incluyan los ni-ni por sexos, pues estoy seguro de que hay muchos más chicos que chicas que ni estudian ni trabajan. A ellas no se les caen los anillos por aceptar un empleo por debajo de su preparación o cobrando menos. Están acostumbradas. 
Cómo se ha llegado a ello se comprende con la escena que habrán visto a menudo, si son usuarios del metro, como yo: en un vagón con solo un asiento libre, entra una señora con un hijo y una hija. No hace falta que la madre le diga al crío que lo ocupe, porque él toma posesión del mismo como si le perteneciese, mientras la madre y la hija se quedan de pie. ¿Cómo van esos niños, cuando sean mayores, a competir, en deportes o en el mercado, no ya con un francés o un alemán, sino con un chino o un coreano, nuestros competidores en el siglo XXI? Menos mal que nos quedan las españolas.

(Artículo de opinión escrito por José María Carrascal y publicado
por el periódico “ABC”  el viernes 12 de septiembre de 2014)

José María Carrascal Rodríguez
(El Vellón, Madrid, 1930)
Escritor y periodista

TEMA:

El imparable avance de la mujer en todos los ámbitos.

SUBTEMAS O TEMAS SECUNDARIOS:

- Fracaso masculino y éxito femenino en el deporte español.

- Abnegación femenina y afán de superación en la raíz de sus logros.

- Retroceso masculino, especialmente en el terreno educativo y el laboral.

RESUMEN:

Las selecciones masculinas de baloncesto, fútbol y tenis, además de los mejores atletas y nadadores españoles, han sufrido últimamente derrotas que nos hacen preguntar cuáles serán las causas. En comparación, las representantes españolas están obteniendo éxitos incluso en deportes tan minoritarios como el bádminton. Este hecho es un síntoma de lo que ocurre también en el mundo laboral y universitario. Las mujeres parece que se están esforzando más, mientras que los hombres se han acomodado.

En el competitivo mundo actual los hombres se están quedando atrás

COMENTARIO CRÍTICO:

El articulista demuestra dotes de observación al extraer consecuencias generales de una anécdota contemplada en el metro de Madrid. A partir de ésta, nos indica que muchos niños están siendo sobreprotegidos por sus madres, un factor a tener en cuenta para explicarnos la involución en todos los campos que se aprecia en la población masculina.
Comienza utilizando la ironía al equiparar los votos con las flores en el día de la celebración nacional de Cataluña. Desde luego, cometen un error grave los partidarios de la independencia si creen que alcanzándola su vida se va a convertir en un lecho de rosas. Imagino su amarga decepción dentro de unos años si llegan a conseguirla. Un país pequeño lo es en todas sus dimensiones, indefectiblemente también en la económica.

Mireia Belmonte García
(Badalona, 1990)
Medallista y recordwoman mundial en natación

En cuanto a los fracasos deportivos, Carrascal menciona tres causas probables: falta de entrenamiento, vejez sobrevenida en los atletas o errores en la estrategia cuando se trata de jugar en equipo. Sin embargo, al referirse a los éxitos femeninos, no hace mención alguna al porcentaje que en estos triunfos pueda haber tenido el dopaje, un mal tan extendido en el deporte. Si tenemos en cuenta que el doping del futuro inmediato va a ser genético, y por lo tanto, indetectable, mal asunto será éste para ofrecer una imagen limpia y saludable en nuestros deportistas de élite.
Por ahora, los medicamentos que enmascaran las drogas ingeridas ponen bajo sospecha cualquier medalla o trofeo logrados, tema espinoso sobre el cual la prensa española no tiene el menor interés en indagar a fondo. Y si nos referimos a la mejora de resultados que las mujeres están obteniendo en los sectores de la educación y el empleo, los datos no engañan. Psíquicamente maduran antes que los hombres. Eso les da una cierta ventaja y han sabido meritoriamente aprovecharla.

"El futuro será mujer o no será"
André Malraux
(París, 1901 - Créteil, 1976)

martes, 16 de septiembre de 2014

Sobre las funciones elementales del lenguaje

 
LAS FUNCIONES DEL LENGUAJE
SEGÚN ROMAN JAKOBSON
 
1. FUNCIÓN REFERENCIAL, REPRESENTATIVA, INFORMATIVA, DENOTATIVA O COGNOSCITIVA:
 
Es la función del lenguaje relacionada con el referente o el contexto, esto es, cualquier cosa exterior al propio acto comunicativo. Es la función del lenguaje más evidente a primera vista. Está presente en todos los actos comunicativos. Se da cuando el mensaje que se transmite puede ser verificable, porque claramente reconocemos la relación que se establece entre el mensaje y el objeto (referente). Los recursos lingüísticos principales de esta función son los deícticos (“señalizadores temporales, espaciales y personales”). Utiliza el lenguaje denotativo (el significado primario de las palabras). Prevalecen los sustantivos y los verbos. Es la más común en los textos informativos, científicos y periodísticos. Permite brindar conocimientos, conceptos e información objetiva al receptor. Los textos que la contienen se caracterizan por ser objetivos y unívocos. La encontramos sobre todo en los llamados textos de carácter científico, cuyo propósito es ofrecer conocimientos. Se caracterizan por aludir a lo extralingüístico, es decir, a nuestro entorno o lo que nos rodea. Ejemplos: “El hombre es un ser racional”. “Hoy es martes”. “El libro está ahí”. Se usa cuando pretendemos transmitir una información, sin hacer valoraciones sobre ella ni pretender reacciones en nuestro interlocutor. Esta función se centra, dentro de los elementos de la comunicación, en el mensaje.
 
2. FUNCIÓN CONATIVA, APELATIVA
O PERSUASIVA:
 
Se llama conativa porque proviene del latín "conatus" (“inicio”). En efecto, el emisor espera el inicio de una reacción por parte de quien le escucha. Se centra en el receptor. Es la función del mandato y la pregunta. El emisor intenta influir en la conducta del receptor. Sus recursos lingüísticos son los vocativos, el modo imperativo, las oraciones interrogativas, la utilización deliberada de elementos afectivos, los adjetivos valorativos, los términos connotativos y los recursos retóricos. Se da en el lenguaje coloquial y es dominante en la publicidad y la propaganda política e ideológica en general. Mediante el uso de esta función se pretende causar una reacción en el receptor. Es decir, con esta función se pretende que haga algo o que deje de hacer. Ejemplos: cuando decimos “¡Míralo!”, “Abre la puerta, por favor”, “Observen las imágenes y respondan”. Suele ocurrir que una frase aparentemente referencial esconde una función apelativa. Por ejemplo: “La ventana está abierta”, puede estar haciendo una mera descripción de un hecho, pero también existir un contexto con el que se nos esté sugiriendo que actuemos: “Cierra la ventana”. Es decir, que es propio de la función conativa inducir al receptor para que actúe en un sentido u otro.
 
3. FUNCIÓN EXPRESIVA O EMOTIVA:
 
Se desarrolla en primera persona y su efecto de sentido es de identificación. Esta función le permite al emisor la exteriorización de sus actitudes, de sus sentimientos y estados de ánimo, así como la de sus deseos, voluntades y el grado de interés o de apasionamiento con que realiza determinada comunicación. Esta función se cumple, por consiguiente, cuando el mensaje está centrado en el emisor. Un ejemplo suele ser cualquier tipo de poesía con carácter sentimental y autobiográfico. Es bueno aclarar que la expresividad no se da aparte de lo representativo, sino que es una función del lenguaje que permite una proyección del sujeto de la enunciación pero con base en una representatividad. Así, en expresiones corrientes como "Ese libro me fascina" o "¡Qué paisaje tan hermoso!", predomina la función expresiva, pero con un soporte de representación simbólica dado por la alusión a unos referentes. Para concluir, observemos que la función expresiva o emotiva se manifiesta gracias a los significados afectivos o connotativos que se establecen sobre la base de los significados denotativos: cuando hablamos, expresamos nuestro estado de ánimo, nuestras actitudes o nuestra pertenencia a un grupo social, damos información sobre nosotros mismos, exteriorizamos síntomas, aunque no tengamos siempre plena conciencia de ello. El emisor se comunica para transmitir la información centrada objetivamente en la realidad exterior referente a las ideas que tiene sobre ella. Permite comunicar al receptor estados de ánimo, emociones o sentimientos.
 
 
 
 
4. FUNCIÓN ESTÉTICA O POÉTICA:
 
Esta función está orientada hacia el mensaje. Aparece siempre que la expresión atrae la atención sobre su forma, en cualquier manifestación en la que se utilice el lenguaje con propósito estético. Sus recursos son variados, por ejemplo, las figuras estilísticas y los juegos de palabras. Esta función se encuentra especialmente, aunque no exclusivamente, en los textos literarios. Ejemplo: “Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver. Cuando quiero llorar, no lloro, y a veces lloro sin querer” (Rubén Darío).
 
5. FUNCIÓN FÁTICA O DE CONTACTO:
 
Esta función está orientada al canal de comunicación entre el emisor y el receptor. Su finalidad es iniciar, prolongar, interrumpir o finalizar una conversación, o bien comprobar si existe algún tipo de contacto. Su contenido informativo es nulo o escaso y se utiliza como forma o manera de saludo. La finalidad de la función fática no es principalmente informar, sino facilitar el contacto social para poder transmitir y optimizar posteriormente mensajes de mayor contenido. Constituyen esta función todas las unidades que utilizamos para iniciar, mantener o finalizar una conversación. Ejemplos: “Por supuesto”, “Claro”, “Te escucho”, “Naturalmente”, “Entiendo”, “Cómo no”, “OK”, “Perfecto”, “Bien”, “Ya”, “De acuerdo”, etc. Está presente en los mensajes que sirven para garantizar que el canal funciona correctamente y llega sin interrupción.
 
6. FUNCIÓN METALINGÜÍSTICA:
 
Se centra en el propio código de la lengua. Se utiliza para hablar del propio lenguaje. Normalmente trata de aclarar el mensaje. Se manifiesta en declaraciones y definiciones de tipo gramatical, morfosintáctico o etimológico. Ejemplo: "El nombre propio “Pedro” deriva del latín “Petrus”, que significa ‘pétreo’ o ‘de piedra’, y es un sustantivo de dos sílabas y cinco letras".
 
Roman Osipovich Jakobson
(Moscú, 1896 - Massachusetts, 1982)
Lingüista, fonólogo y teórico literario

lunes, 15 de septiembre de 2014

Ejercicio de comprensión y expresión escrita

 
Homenaje a la bandera española en el Día de las Fuerzas Armadas 

INDEFENSOS
 
Mientras el islamismo corta cabezas allá en Irak, aquí nos creemos a salvo. No es que no tengamos miedo porque la incertidumbre económica y social sí nos da pánico; es que vivimos en los mundos de Yupi de las éticas indoloras, ajenos a cualquier peligro exterior, y la única amenaza que de verdad nos preocupa es que las eléctricas suban el recibo de la luz y no podamos pagar el aire acondicionado. Durante la última Guerra del Golfo hubo familias de militares que los despedían con pancartas de "No a la guerra"; el Ejército es una reliquia de tiempos pasados de la que bien se podría prescindir, porque para repartir antibióticos en zonas de crisis ya están los "Médicos sin Fronteras". Al fin y al cabo en los últimos siglos hemos tenido bastantes más guerras civiles que externas y para matarnos entre vecinos no necesitamos soldados.
Solo un 16 por 100 de españoles, encuesta del CIS al canto, estaría dispuesto a defender su país, y más de la mitad rechazaría expresamente hacerlo si fuese atacado. Las cifras serían menores si la pregunta hubiese incluido la palabra patria. Porque el sentimiento de nacionalidad –—de orgullo ni hablamos—– también desciende año tras año en beneficio de identidades autóctonas.


La Patrulla Águila del Ejército del Aire
 
Mentalidad pacifista y fraccionalismo territorial han minado la cohesión nacional en grado mucho mayor al de Alemania, Gran Bretaña o Francia. La supresión de la "mili" no fue tanto una decisión política, a la que el Gobierno de Aznar no supo sacarle rédito, como una necesidad técnica derivada del avance de la objeción de conciencia. Había regiones, como Navarra, el País Vasco o Cataluña, donde los objetores eran nueve de cada diez, y hubo que profesionalizar la defensa y en buena medida subcontratarla a esos latinoamericanos con los que suele bromear el cáustico Pérez Reverte. La crisis ha provocado más solicitudes de alistamiento, pero durante la burbuja de prosperidad no había modo de crear una milicia autóctona. Lógico: si hemos dejado de creer en la nación para qué carajo vamos a defenderla.
España tiene desde hace años menos gasto militar que Argelia, aunque nos sigue pareciendo excesivo porque hemos dejado de percibir riesgo exterior y la industria del armamento, esencial para la investigación tecnológica, tiene muy mala prensa. Paz, amor y derroche: la cultura de la seguridad es "facha", tardofranquista, retrógrada. Estamos casi literalmente indefensos: el Ejército apenas hace maniobras porque tiene restringidas las balas. Quizá si gobernasen esos emergentes neocomunistas –—la expresión es de Alfonso Guerra, vaya con el apellido—– aumentarían el presupuesto militar; al menos su querida Venezuela no ahorra demasiado en uniformes. Pero por ahora nos mola el desarme y no tenemos conciencia de correr peligro. El yihadismo puede trabajar tranquilo; al fin y al cabo, el verdadero enemigo para los españoles siempre hemos sido nosotros mismos.
 
(Artículo de opinión escrito por Ignacio Camacho y publicado
por el periódico "ABC" el jueves 4 de septiembre de 2014)

Ignacio Camacho López de Sagredo
(Marchena, Sevilla, 1957)
Periodista, filólogo y escritor

TEMA:
 
La debilidad del sentimiento patriótico español.
 
SUBTEMAS O TEMAS SECUNDARIOS:
 
- Indefensión ante un ataque exterior.
 
- Pacifismo irresponsable ante el peligro bélico.
 
- Gasto militar inferior a países del entorno.
 
- Temor al impacto económico de la crisis.
 
- Consideración reaccionaria de la Defensa Nacional.
 
RESUMEN:
 
A los españoles les preocupa su situación económica y les resulta indiferente la peligrosidad del terrorismo yihadista por su lejanía geográfica. Un porcentaje muy bajo de la población estaría dispuesto a defender militarmente España. El pacifismo y las identidades autóctonas son factores que contribuyen a explicar este fenómeno. Cuando el servicio en el ejército era obligatorio llegaron a ser objetores de conciencia nueve de cada diez jóvenes en su última etapa. Hoy invertimos en defensa menos que naciones como Argelia. Para colmo, la mentalidad patriótica es vista como ideológicamente anacrónica.
 
 
 
Patrulla Aspa de helicópteros Eurocopter EC-120 Colibrí 
  
COMENTARIO CRÍTICO:
 
La ausencia de responsabilidad en la defensa de la integridad territorial del estado español es otro síntoma más del individualismo hedonista en el que viven instalados la mayoría de los ciudadanos. España es una nación en la que sus habitantes parecen más proclives a exigir derechos que a cumplir deberes.
Acomodados en el consumismo materialista y en el "buenismo" ideológico, los españoles no son conscientes de que la prosperidad en el estilo de vida que practican, o al que aspiran, está directamente relacionada con las dimensiones físicas y demográficas de su patria. De ahí que resulte llamativa la aventurada apuesta por el secesionismo en algunos sectores catalanes y vascos.
Da la impresión de que quienes abogan por la ruptura del Estado lo fueran a resolver todo con la independencia. ¿Hay problemas de financiación sanitaria? Solución: independencia. ¿Hay problemas de déficit exterior? Solución: independencia. ¿Hay demasiados aspirantes a un empleo que se hallan en el paro? Solución: independencia. Pero resulta que la independencia no es la solución de ningún problema, sino la desviación hacia otro que se crea donde no debería haber ninguno, pues probablemente los pequeños países resultantes de una escisión dispondrían de menos recursos para solventar sus dificultades.
La verdad es que mira uno con envidia sana países como Francia o Alemania donde el sentimiento regionalista no entra en conflicto con la identidad francesa o alemana. ¿Cuándo se darán cuenta los soberanistas catalanes, gallegos, vascos, o incluso canarios, que es mucho menos lo que nos separa de lo que nos une? 

 Portada del diario "ABC" del jueves 12 de abril de 2012