viernes, 25 de septiembre de 2026

Una heredera de Gayo Valerio Catulo


Carolina Ilica
(Vidra, Transilvania, Rumanía, 1951)
Poeta, periodista, traductora, ensayista y diplomática

EL ME ACARICIABA

Él me acariciaba. (Y no tenía
cinco dedos,
sino seis.
No seis,
sino siete.
No solamente siete,
sino ocho.
Y no sólo ocho,
sino nueve.
No nueve,
sino diez.
No diez,
sino trece.

El placer de acariciar
le había aumentado los dedos.
El placer de ser bajo ellos
me ensimismaba.


Además de poseer una delicada sensibilidad erótica, en su obra
explora la fragilidad humana, las raíces identitarias y la naturaleza

NEVADA

La nevada tiembla como el tamiz
de las manos trenzadas de una mujer
en el cielo. Sólo se ve
su puro temblor.
Y la crema, blanca se derrama.
Creo acordarme
de cementerios cada vez más antiguos
con tumbas cada vez más recientes.

EL POEMA CORTO
DE MI LARGA VIDA

No tengo el don de ser rica
ni de ser muy feliz.
Y no obstante, una sola vez,
mi corazón se llenó.

¿De amor o de poesía?
¡Da igual! Así que ya podría morir.
Si todavía vivo es sólo por describir
la añoranza de aquel estado de añoranza.

(Poemas escritos por Carolina Ilica
traducidos al español por Simona Sora)


La cascada Pisoaia en los montes Apuseni
situada en el pueblo natal de la escritora

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